
María Velásquez tenía la necesidad de trabajar. Con pocas posibilidades de salir adelante en La Paz, Bolivia, cuando le ofrecieron un boleto de camión para Argentina con un trabajo estable y un casa para vivir, no dudó en aprovechar la oportunidad.
Fue un viaje que la llevaría a las profundidades del comercio de esclavos en la industria de la confección.

