El gobierno de Irán rechazó las acusaciones de ser los responsables de planear el asesinato del embajador iraní en Washington y aseguró que se trata de una estrategia de Estados Unidos para desviar la atención de los problemas internos.

“Irán niega rotundamente las mentiras y las acusaciones sin base sobre el plan para asesinar al embajador saudita en Washington”, dijo el vocero de la cancillería iraní, Ramin Mehmanparast, a la agencia semi oficial iraní ISNA.

Como represalia, Irán convocó a un diplomático suizo que representa los intereses estadoundienses en Teherán.

“El mejor método es desestimar estos temas”, dijo el canciller Ali Akbar Salehi tras una reunión del gabinete iraní.

Irán disfruta de buenas relaciones bilaterales con Arabia Saudita y, de existir alguna diferencia, es sobre asuntos internacionales. Dijo Akbar Salehi añadiendo que las acusaciones se basan en un plan entre Israel y Estados Unidos.

Sin embargo, el príncipe saudita, Turki al-Faisal, se expresó con fuertes palabras acerca de las consecuencias que tendría este supuesto complot.

“Alguien en Irán pagará el precio”, dijo al-Faisal en una conferencia en Londrés este miércoles.

Representantes de al-Faisal dijeron que sus declaraciones son de carácter personal y no representan la posición oficial de Arabia Saudita.

Mientras tanto, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo en una entrevista con la cadena CBS que “las consecuencias para Irán, creo, serán serias.

"Pienso que lo que tenemos que hacer es unir al mundo entero contra el comportamiento iraní", añadió Biden.