Por Gloria Carrasco

Miles de personas recibieron en La Paz a la marcha indígena que por 66 días atravesó el territorio boliviano desde la cálida amazonía hasta las altas y frías tierras de los andes demandando al gobierno del presidente Evo Morales el respeto a la madre tierra que los vio nacer en el Parque Nacional Isiboru Sécure (TIPNIS), y rechazando la construcción de una carretera que partiría en dos el corazón de la amazonia.

Los indígenas tuvieron que lidiar durante su recorrido contra la naturaleza, las inclemencias del tiempo, las enfermedades y también contra las fuerzas policiales que el pasado 25 de septiembre intervinieron la marcha en la localidad de Yucumo, en el departamento del Beni, intentando detenerla.

Nazaret Flores, dirigente indígena de las mujeres del departamento del Beni dijo a CNN que el momento de la represión policial marcó su vida, “fue el día mas doloroso, pasarán las heridas que nos hicieron pero lo del alma no van a pasar nunca”.

Tras dicha represión Nazaret perdió al bebé que llevaba en su vientre. “Que la vida de ese bebé valga para que nuestros derechos y todo lo que nosotros estamos pidiendo se cumpla", acotó notablemente emocionada.

EL gobierno que en la víspera visitó la marcha e invitó a los indígenas a un diálogo con Morales, ratificó su voluntad de dialogar con los manifestantes.

Sin embargo aún no se ha fijado fecha ni hora para la reunión.

Los indígenas pedirán a la anulación del proyecto de ley corta propuesto por la Asamblea Plurinacional sobre TIPNIS que fue aprobado en la cámara de diputados y senadores con la mayoría oficialista.

La norma plantea una consulta a los pobladores del TIPNIS para la construcción de la carretera que fue rechazada por los indígenas por ser extemporánea ya que el gobierno debió hacerla antes de iniciar el proyecto.

Asimismo pedirán la anulación de la ejecución de la obra vial carretera que atravesaría la región y el crédito de 332 millones de dólares para el proyecto carretero a cargo de la empresa brasileña OAS.

Los dirigentes indígenas han manifestado que no regresarán con las manos vacías a sus hogares y permanecerán en vigilia los días que sean necesarios hasta conseguir ser escuchados.