Por Claudia Rebaza, enviada especial a Libia

Trípoli, Libia (CNN) – Desde que tocamos tierra en el aeropuerto de Mitiga, en Trípoli, pudimos escuchar de inmediato el sonido de los disparos en la capital de Libia.

Este sábado el cuerpo de Gadhafi era mostrado al público en un mercado de carne y verduras en Misrata. Cientos de personas hicieron largas colas para apreciarlo... apreciarlo como trofeo de guerra. Junto a él, el cadáver de uno de sus hijos.

Mientras tanto y conforme pasan las horas, el sonido de los disparos continúa, pero también se suman las sirenas y bocinas: las calles de Trípoli celebran en la vispera de lo que llaman el "Día de la Liberación de Libia".

En cuanto nos enteramos de la captura y muerte de Moammar Gadhafi, nos preparamos para viajar a Libia. Nosotros, como cientos de periodistas en otras partes del mundo, solicitamos los permisos y visados correspondientes para entrar al país. El proceso suele durar días pero esta vez, por lo extraordinario de lo ocurrido, tomó 24 horas.

Abordamos un vuelo desde Londres vía Turquía. En nuestro avión venían también periodistas de las agencias Reuters y APTN, la television TV 2 de Dinamarca y un reportero del diario australiano “The Australian”, entre otros. Tambien muchos ciudadanos libios que celebraban el poder regresar a casa.

Apenas aterrizamos, llovieron los aplausos y se escuchó el grito de “Libia es libre”.

Luego de esperar algunas horas en el aeropuerto mientras los agentes de inmigración procesaban cartas y pedidos de visas de ingreso, finalmente nos pusieron el sello en nuestros pasaporte. "Bienvenidos a la nueva Libia", nos dijo un funcionario del aeropuerto.

Las horas avanzan y las celebraciones en las calles continúan. Luego de un largo día de trabajo, el equipo de CNN toma un descanso apreciando la vista de la ciudad y los disparos de celebración que se escuchan desde nuestra oficina.

Libia festeja la esperanza de un nuevo comienzo y tenemos el privilegio de ser testigos de ello.