El petróleo iraní y las sanciones estadounidenses, una combinación peligrosa

Por Vali Nasr*

(CNN) — Irán ha amenazado con tomar represalias en contra de las nuevas sanciones económicas propuestas por el gobierno de Obama en materia de exportaciones de petróleo de Irán, mediante el bloqueo del flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico.

“Si se adoptan sanciones en contra del petróleo iraní”, dijo el vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Rahimi, “ni una gota de petróleo pasará a través del Estrecho de Ormuz”, el angosto canal en la desembocadura del Golfo Pérsico, a través del cual circula diariamente una quinta parte del suministro mundial de crudo.

Para no dejar dudas, Irán realizó ejercicios navales en el Golfo Pérsico para mostrar cómo podría emplear pequeñas lanchas rápidas y una serie de misiles de combate contra la armada estadounidense. Y la Marina de EE.UU ha respondido, en palabras de una vocera: “Cualquiera que amenace con interrumpir la libertad de navegación en un estrecho internacional está claramente fuera de la comunidad de las naciones; cualquier interrupción no será tolerada”.

Este es un importante aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, y el inicio de una fase más peligrosa en el intento de Occidente de frenar el programa nuclear de Irán.

Las nuevas sanciones son una respuesta al alarmante informe del mes pasado elaborado por la agencia de control nuclear de Naciones Unidas, la Asociación Internacional de Energía Atómica, sobre las intenciones nucleares de Irán. El gobierno de Obama ha descartado ataques militares para detener el programa nuclear de Irán a cambio de sanciones más duras, las cuales, una vez avaladas por el presidente, y si se instrumentan plenamente, reducirían drásticamente los ingresos derivados del petróleo para Irán. El gobierno ve esta medida adicional sobre la frágil economía de Irán como una alternativa eficaz a los ataques militares.

Si la reacción de Irán es un indicio, el gobierno estadounidense está en lo correcto en su cálculo. Castigar la industria petrolera de Irán paralizaría la economía de Irán, y a su vez, amenazaría la estabilidad del régimen clerical. Es por esta razón por la que Irán trata a las nuevas sanciones propuestas en su contra como un acto de guerra, y emite amenazas para disuadir a Estados Unidos de proseguir con nuevas sanciones.

La estrategia del gobierno de EU se basa en el supuesto de que excluir a Irán del mercado petrolero no impactará en gran medida la oferta y los precios mundiales del petróleo. Arabia Saudita puede acelerar la producción para cubrir la pérdida de las exportaciones de Irán, las cuales equivalen a 2 millones de barriles al día.

Pero no queda claro si Arabia Saudita de verdad podría aumentar la producción para compensar la pérdida del petróleo iraní. Irán claramente ha empezado una ofensiva publicitaria con Riad para influir en la decisión de Arabia Saudita. El ministro de inteligencia de Irán hace poco visitó Riad para aminorar las tensiones entre los dos países a raíz de la presunta conspiración iraní para asesinar al embajador saudí en Washington, y la Armada de Irán ha afirmado que salvó de los piratas a un barco de Arabia Saudita.

En confrontación con EU y sus aliados europeos, Irán cree que posee sus propias barajas económicas, y anuncia de forma fuerte y clara que si los castigos se vuelven realidad, tiene la intención de emplearlas.

Irán señala que las economías occidentales están bajo presión y pronostica que no podrían pagar precios del petróleo por encima de los actuales. Incluso la amenaza de interrupción en el suministro de petróleo dispararía hasta arriba los precios energéticos, y sumiría a la ya de por sí agobiada economía de Estados Unidos y Europa en una recesión más profunda. Irán tiene la esperanza de cambiar el curso de las pláticas en las capitales occidentales de un qué tan fuerte castigar a Irán a cuál podría ser el costo de hacerlo.

Tampoco se limitarían a Occidente las tribulaciones económicas provocadas por un conflicto en el Golfo Pérsico. Las exportaciones del Pérsico Golfo ya representan el 60% del consumo energético de Asia. Economías desde la India hasta China se verían afectadas por un corte de petróleo del Golfo Pérsico y los altos precios de la energía. Irán, en efecto, amenaza una crisis económica mundial.

Quienes defienden nuevas sanciones contra la industria petrolera de Irán poco han dicho sobre el costo potencial para la economía global. El corte del suministro energético también dañaría a los países del Consejo de Cooperación del Golfo y podría arrastrarlos a un conflicto con Irán, que hasta hoy han evitado. Irán espera que el ruido de sus sables convenza a las potencias económicas de Asia y a los emiratos del Golfo Pérsico a presionar a Washington de retirar las nuevas sanciones.

La guerra entre EU e Irán muy bien podría empezar, no por si Washington decide atacar las instalaciones nucleares de Irán, sino debido a si terminan por llegar las sanciones diseñadas como alternativa a la acción militar. Esto podría acabar siendo el resultado menos deseado, por la simple razón de la posibilidad de que la primera víctima de una nueva guerra en el Medio Oriente muy bien podría ser la recuperación económica en EU y Europa.

* Nota del editor: Vali Nasr es profesor de política internacional en la Escuela Fletcher de Leyes y Diplomacia de la Universidad de Tufts, e investigador de política exterior en Institución Brookings.
(Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a Vali Nasr y no a CNN)