Las razones por las que Google Chrome conquistó la web

(CNNMéxico) — El navegador de internet de Google, Chrome, le quitó a Firefox el segundo lugar en 2011, solo superado por Internet Explorer (IE) como el más instalado y utilizado en el mundo.

Sin embargo, si tomamos en cuenta solo las últimas versiones, Chrome 15 e IE 8, el de Google tiene 23.6 del mercado global y el de Microsoft 23.5, según un informe de diciembre de 2011 de StatCounter.

Incluso en México, más de un tercio de los cibernautas usa Chrome para navegar, por encima de Firefox (que no sobrepasa el 20%) y solo por debajo de IE, que mantiene las preferencias de alrededor del 45% de los usuarios, de acuerdo con StatCounter.

Considerando que Chrome fue lanzado al mercado apenas en 2008, su veloz crecimiento podría sorprender a más de uno, pero refleja el papel que ha asumido este programa en la vida de los internautas.

Hasta la década de 1990, solo se podía usar internet por medio de protocolos como Gopher o Telnet, por lo que únicamente estaba al alcance de personas con conocimientos en sistemas computacionales y de poderosas computadoras llamadas estaciones de trabajo.

La popularización de internet vino de la mano de un programa llamado Mosaic, desarrollado en el National Center for Supercomputing Applications (NCSA) y liberado al público en 1993. Mosaic aprovechaba un protocolo creado en 1991 por los científicos Tim Berners-Lee y Robert Cailliau, que usaba ligas entre diversos textos (lo que conocemos como hipertexto) para navegar con un clic del mouse.

Navegando nuestras vidas

Las tareas que debe cumplir un navegador han crecido exponencialmente. No solo sirve para ver textos y gráficos; ahora también se usa para ver contenidos digitales, desde libros hasta películas, además de fungir como herramienta de comunicación y editor de correos electrónicos, documentos de texto, hojas de cálculo e incluso imágenes. El navegador se ha convertido, en buena medida, en el eje de la vida digital.

Quien abre un sitio como CNNMexico.com verá información, pero detrás del escenario, una orquesta de tecnologías debe operar armoniosamente para que todo funcione sin problemas: HTML, CSS, Flash, Javascript, Silverlight; todas creadas por empresas diferentes, con misiones diferentes e incluso conflictivas entre sí.

Buena parte de los navegadores que hoy usamos tienen sus raíces en la era cuando solo unos pocos usaban internet. La primera versión de Internet Explorer vio la luz en 1995; Firefox fue desarrollado a partir del navegador Netscape, que a su vez se basó en el programa original Mosaic.

En los años transcurridos, Microsoft (creadora de IE), Mozilla Foundation (de Firefox) y nuevos jugadores como Apple (que lanzó Safari en 2003) y Opera Software (responsable desde 1996 de Opera) luchan por lanzar programas más veloces, que desplieguen los contenidos en menos tiempo.

Innovación desde adentro

Google fue un paso más allá y desde su lanzamiento en septiembre de 2008 no ha cesado de innovar.

En diciembre de 2010 abrió la Chrome Web Store, una tienda virtual donde se pueden descargar aplicaciones que funcionan dentro del navegador Chrome, creando una suerte de computadora virtual, cuyos programas pueden funcionar en máquinas que usen Windows, OS X o Linux. La idea es que, una vez descargado el programa, este se actualice automáticamente sin intervención del usuario, usando tecnologías como HTML5 y Javascript, que los hacen ligeros y fácilmente usables.

Además de la tienda en línea (que posee cientos de aplicaciones, desde diarios electrónicos hasta juegos como Angry Birds), Google Chrome posee características que lo hacen particularmente veloz. Una de ellas es el V8 Javascript Engine, que procesa el código de muchos sitios web antes de desplegarlo en pantalla, lo que evita tiempos de espera, especialmente en sitios que usan complejos diseños con gráficos en movimiento.

Otra característica de Chrome es el llamado sandboxing, una técnica de programación que mantiene de manera separada el procesamiento de cada una de las ventanas abiertas en el navegador.

La utilidad de esto radica en que, si un sitio web falla, solo la ventana afectada queda inutilizada, evitando que el resto del programa quede trabado. Finalmente, para dar una impresión de mayor velocidad, Chrome hace uso del prerendering, es decir, que el programa analiza los patrones de navegación del usuario y descarga de antemano páginas que cree que el usuario visitará.

Universo cromado

Pero queda una pregunta en el aire: ¿Por qué Google se tomó la molestia de gastar dinero en crear un programa que no cuesta nada?

Siguiendo la idea de empresas como Facebook, el objetivo final es crear una suerte de ecosistema, donde el usuario, usando un navegador como Chrome, lentamente decida quedarse a usar los otros servicios de la empresa como el servicio de correo electrónico Gmail o la red social Google+.

Queda en los usuarios si cederán al encanto de este navegador, aunque quizá también ayude en algo la campaña publicitaria con videos de estrellas como Lady Gaga y Justin Bieber.

Por cierto, este artículo fue escrito desde la aplicación Write Space, de Chrome Web Store.

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