Nigeria enfrenta problemas e incertidumbre tras el fin de la huelga
Testigos dijeron a CNN que la policía y el ejército no estaban permitiendo a las personas entrar a zonas de manifestaciones.

Por Nima Elbagir, CNN

(CNN) — Una tensa calma regresó a las ciudades de Nigeria este martes, un día después de que sindicatos de trabajadores suspendieran su huelga nacional convocada tras anunciarse la eliminación del subsidio al combustible.

El Congreso de Trabajadores de Nigeria (NLC, por sus siglas en inglés) y el Congreso de Sindicatos del Comercio (TUC) dijeron que los manifestantes habían alcanzado el éxito tras el anuncio hecho el lunes por el presidente Goodluck Jonathan en el sentido de que bajaría los precios del combustible.

En Lagos, el centro comercial del país, los vehículos abarrotaron las calles el martes pero el tránsito era menor que en un día normal.

Muchas gasolineras vendieron combustible a 97 naira por litro (60 centavos de dólar), el nuevo precio anunciado por el gobierno el lunes. Las protestas comenzaron a principios de mes luego de que el litro de combustible pasó de 56 naira a 141 cuando se eliminó el subsidio.

Al anunciar la revisión al precio el lunes, Jonathan citó “las dificultades sufridas por los nigerianos”.

Y en una señal del gobierno enviada por las quejas de corrupción generalizada, se le ordenó a la Comisión de Crímenes Económicos y Financieros investigar fraudes en las importaciones y ventas de combustible.

Pero mientras el NLC y el TUC pidieron a los manifestantes regresar a casa, no queda claro si aceptarán el nuevo precio del petróleo y pedirán el fin definitivo de la huelga.

Una tercera organización, el Frente Acción Común (JAF), emitió un comunicado en el que deploraba la suspensión de la huelga y urgía a continuar con las protestas hasta que el gobierno aceptara restaurar los precios de gas que había antes de terminara el subsidio.

En otro comunicado del martes, criticó al inspector general de la policía, Hafiz Ringim, por advertir que cualquier nigeriano que participara en las protestas sería arrestado y acusado, y que cualquiera que llamara a un cambio de gobierno sería perseguido por traición.

El secretario de la JAF, Abiodun Aremu, calificó el comunicado de Ringim como “incivilizado y provocativo” y lo acusó de buscar “reprimir la legítima expresión y libertad de reunión de los nigerianos”.

En otra señal de descontento, el gobernador de Lagos, Babatunde Faashola, llamó el lunes al retiro inmediato de soldados de las calles de Lagos.

Las tropas desplegadas por el gobierno instalaron puntos de revisión en la mayoría de los puentes clave y de las principales carreteras de la ciudad.

En un comunicado, Faashola dijo que no ocurrían hechos que ameritaran semejante despliegue militar y que las protestas habían sido pacíficas y dentro del marco de la ley.

“Para mí no es un asunto del ejército. Tan pronto como repensemos y anulemos la decisión más fuerte y mejor será nuestra democracia”, dijo, y añadió que los discursos públicos sobre asuntos políticos deben ser estimulados.

“Es una transformación bienvenida para nuestra democracia en el sentido de que provoca una discusión de políticas económicas y es inevitable que resulte en un debate político”, añadió.

Testigos dijeron a CNN que la policía y el ejército no estaban permitiendo a las personas entrar a zonas de manifestaciones, pero no hubo reportes confirmados de violencia.

Las manifestaciones comenzaron en Nigeria luego de que Jonathan anunció el primero de enero que su gobierno pondría fin al popular subsidio al combustible, que ha sido visto por los ciudadanos como uno de los pocos beneficios que tiene vivir en la empobrecida nación de más de 160 millones de habitantes.

El gobierno ha dicho que la eliminación del subsidio liberaría millones de billones de dólares para impulsar la economía y mejorar la infraestructura del país. Pero hay una extensa falta de confianza en la capacidad del gobierno de cumplir con esta promesa.

La eliminación del subsidio causó que el precio del petróleo y otros bienes aumentara, lo que molestó a los nigerianos quienes han señalado el mal uso de los ingresos por el petróleo en un país donde la mayoría de los ciudadanos combaten contra la miseria absoluta.

Nigeria, el octavo mayor exportador de crudo en el mundo, a menudo es señalado como uno de los países más corruptos del mundo.