América y Asia podrían unirse en 200 millones de años y formar "Amasia"

(CNN) — No estarás vivo para ver la forma que tendrá la Tierra en 100 millones de años, pero como el nombre lo sugiere, te sorprenderá.

"Amasia" es como los científicos llaman al supercontinente que predicen se formará cuando los continentes que conocemos viajen a la deriva uno hacia el otro y choquen, cerrando el Océano Ártico y fusionándose alrededor del Polo Norte. La Antártica podría quedarse como el único continente solitario y Australia se juntaría entre India y Japón.

Mientras la costa norte de América formaría una cordillera, la costa oeste de Estados Unidos probablemente sería la orilla de este supercontinente, dice el geólogo Ross Mitchell.

En un estudio en la revista Nature, Mitchell y sus colegas de la Universidad de Yale proponen una nueva teoría sobre cómo y cuándo se formará este supercontinente.

Se estableció que los supercontinentes tienden a formarse y a separarse en ciclos. Al menos ya hubo tres: Nuna (hace 1,800 millones de años ), Rodinia (hace mil millones de años) y Pangea (hace 300 millones de años).

Entre 50 y 200 millones de años hacia el futuro, se formará el siguiente supercontinente, dice Mitchell. Y estamos justo en la mitad del ciclo de su formación; la mayor parte de Asia se creó a partir de la división de Pangea, el supercontinente anterior, dice.

Considerando las tendencia de la evolución de los mamíferos durante los últimos 20 millones de años, las especies individuales tienden a durar sólo dos millones de años, así que probablemente no vivirán seres humanos en Amasia.

“Ninguno de nosotros estaremos vivos dentro de 100 millones de años para poder probar los modelos del supercontinente, sin embargo, es interesante pensar cómo la humanidad se acomoda en esta danza tectónica más grande”, dice Mitchell.

¿Por qué se forman los supercontinentes?

Los continentes y los océanos como los conocemos no son permanentes. Más bien los continentes viajan a la deriva a través de la superficie de la Tierra, y los océanos no son estables. El geofísico alemán Alfred Wegener propuso esta idea hace casi un siglo, y ganó más crédito en la segunda mitad del siglo XX cuando los científicos empezaron a estudiar las placas tectónicas. Básicamente, debajo de nosotros, hay bloques sólidos de roca llamadas placas que se mueven en diferentes direcciones debido a las corrientes de convección.

Los terremotos son el resultado del choque de la placas. El Anillo de Fuego, una región que ahora sabemos es donde ocurre la mayor parte de los terremotos y en donde se encuentran los volcanes marca la orilla del supercontinente anterior, Pangea, y está aproximadamente a 90 grados de distancia de ese lugar. La actividad sísmica del Anillo de Fuego tendrá como resultado la formación de Amasia.

Los geólogos dicen que cuando se dividió Pangea, se crearon nuevos océanos, y si hay más océanos en una parte del mundo significa que hay menos en otra parte. “Por eso, alrededor del Pacífico, el fondo del océano se hunde hacia al interior del planeta en un proceso llamado subducción”, escribe Ted Nield en el libro Supercontinente.

Pero todavía es un misterio la razón exacta por la que se separan los supercontinentes después de formarse, dice Mitchell.

Cómo se forman los supercontinentes

Antes del estudio de Mitchell, había dos teorías sobre el siguiente supercontinente, la extroversión y la introversión.

Los defensores de la extroversión creen que los continentes se separarán de un supercontinente y eventualmente se desplazarán al lado opuesto del planeta, a 180 grados del lugar en donde se encontraba el anterior.

La introversión es un poco más simple, declara que el siguiente supercontinente se formará en donde estaba el anterior.

Pero el grupo de Mitchell alega que Amasia estará a 90 grados de distancia del lugar en donde se encontraba Pangea. Los investigadores de Yale usaron como base para su análisis estudios de los minerales de rocas antiguas las cuales reflejan el campo magnético de la Tierra. Los geólogos pueden inferir cómo se mueve un continente con el paso del tiempo respecto al Polo Norte magnético basándose en eso.

Los modelos de introversión y de extroversión proporcionan una serie de predicciones comprobables para los supercontinentes del pasado, pero realmente no pueden predecir el futuro dice Peter Cawood, presidente de Ciencias de la Tierra de la Universidad de St. Andrews en Escocia, y expresidente de la Sociedad Geológica de Australia.

El estudio de Mitchell es importante porque da explicaciones sobre cómo llegamos de un supercontinente a otro, dice Cawood en un correo electrónico.

“En el pasado nos preguntábamos si había una lógica para esta locura, de las reconstrucciones continentales y la posición de los continentes a través del tiempo. Si el documento es correcto y la respuesta es afirmativa, entonces habrá un método”, dice Cawood, Y ese método es “impulsado por los procesos en las profundidades de la Tierra”.

Amasia se formara en el Polo Norte, y entonces, madurará y se calentará, se irá a la deriva bajando hacia el Ecuador y se asentará allí, dice Mitchell.

“Entender la anterior distribución de los continentes, ya sea (como continentes) individuales o cuando se amalgamaban periódicamente en supercontinentes, es fundamental para entender la historia de la Tierra”, dice Cawood. “Los continentes son el archivo de la historia de la Tierra, no sólo de las rocas, sino del clima anterior, de los océanos, de la vida, etc. Y la distribución de los continentes tiene una influencia importante en esas características”.

Cawood agregó; “¡Es una pena que requerirá de millones de años para que ocurra y no estaremos aquí para verlo!”.