Charles Taylor culpa a EE.UU. en su juicio por crímenes de guerra
Taylor (centro) es el primer jefe de Estado en ser condenado desde los líderes nazis tras la Segunda Guerra Mundial.

(CNN) — El expresidente de Liberia, Charles Taylor, aseguró este miércoles que estaba “entristecido” por el veredicto que lo halló culpable de crímenes de guerra en Sierra Leona, y dijo que su papel en el conflicto fue muy diferente de cómo ha sido presentado.

“Lo que hice para llevar paz a Sierra Leona fue hecho con honor”, dijo Taylor en una comparecencia ante la corte internacional de La Haya, que lo halló culpable en abril pasado. “Impulsé duramente un proceso de paz, al contrario de cómo he sido retratado en esta corte”.

En un discurso de casi 30 minutos, Taylor culpó varias veces a Estados Unidos y comparó las acusaciones en su contra con los supuestos abusos cometidos por ese país durante la guerra en Iraq.

Tras su condena, otros líderes africanos podrían recibir destinos injustos similares, advirtió el exmandatario.

“Nunca tuve una oportunidad”, dijo Taylor. “Solo el tiempo dirá cuántas cabezas de Estado en África serán destruidas”.

Los fiscales aseguran que el expresidente merece una pena de 80 años en prisión por la gravedad de sus crímenes. Los jueces tienen hasta el 30 de mayo para decidir una sentencia.

“La cámara judicial debería imponer una sentencia global; 80 años de prisión sería apropiado”, dijo Brenda Hollis, fiscal en jefe de la Corte Especial para Sierra Leona, según un comunicado emitido este mes.

Sin “la conducta criminal de Charles Taylor, miles de personas no tendrían sus miembros amputados, no habrían sido violadas, no habrían sido asesinadas”, dijo Hollis. “La sentencia recomendada provee una respuesta justa y adecuada al rencor causado en las víctimas por estos crímenes, y en sus familiares y conocidos”.

La audiencia de sentencia tuvo lugar el mismo día que otro juicio de relevancia internacional se está llevando a cabo en La Haya. Ratko Mladic es acusado de orquestar una campaña de limpieza étnica durante la guerra civil que separó a la ex Yugoslavia.

La sentencia de abril contra Taylor fue la primera contra un jefe de Estado impuesta por una corte internacional desde la que recibieron los líderes nazis en los juicios de Nuremberg después de la Segunda Guerra Mundial.

Taylor, de 64 años, fue hallado culpable de 11 cargos por ayudar y financiar a las fuerzas rebeldes de Sierra Leona en una campaña de terror que se valió del homicidio, la violación, la esclavitud sexual y el reclutamiento de menores de 15 como soldados, además de usar diamantes en conflicto para adquirir armas.

Los fiscales acusaron a Taylor de financiar y dar órdenes a los rebeldes de Sierra Leona, en una guerra civil que dejó aproximadamente 50,000 muertos y desaparecidos. Su apoyo a los rebeldes alimentó la sangrienta guerra, según la fiscalía.

Sin embargo, los fiscales no pudieron probar que Taylor ordenó directamente a los rebeldes cometer estas atrocidades.

En una corte penal internacional no hay pena de muerte. Cualquier condena contra Taylor sería purgada en una prisión británica.

El exmandatario ha sido una destacada figura en la política liberiana durante décadas, después de que fue forzado a abandonar la presidencia por presión internacional en 2003. Fue arrestado tres años después en Nigeria, cuando intentaba cruzar hacia Chad.

Funcionarios de Naciones Unidas y el gobierno de Sierra Leona integran al tribunal de la Corte Especial para Sierra Leona en La Haya, Holanda, que intenta llevar ante la justicia a quienes jugaron un mayor papel en las atrocidades del país del occidente de África.

La corte fue desplazada de Sierra Leona, donde el clima tras el conflicto aún permanece agitado.

Taylor se convierte en el primer jefe de Estado desde Karl Doenitz, quien fungió brevemente como presidente de Alemania tras el suicidio de Adolfo Hitler, en ser condenado por crímenes de guerra contra la humanidad por un tribunal internacional.

El expresidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, fue juzgado por una corte internacional, pero murió antes de que fuera emitida una sentencia.