OPINIÓN: Madres solteras, un ejemplo más del éxito de las mujeres
El nadador olímpico Michael Phelps es felicitado por su madre, Debbie, después de una competición en Shanghai, China.

Por Michele Weldon

Nota del Editor: Michele Weldon es autora y profesora asistente de periodismo en la Escuela Medill en la Universidad de Northwestern. Es seminarista líder en el Proyecto de OpEd. Recientemente completó sus memorias acerca de criar sola a sus hijos, sus carreras de luchas en la preparatoria y su recuperación del cáncer.

(CNN) – Permítanme celebrar los hogares de las madres solteras. Es una buena época para animar a los niños criados por mujeres que se vean a sí mismas no como condenadas, sino como resistentes. Y es tiempo, hoy y todos los días, de que nuestra cultura deje de asignar culpas y empiece a ofrecer ayuda.

Los 19,7 millones de niños con padres delincuentes o ausentes en Estados Unidos no están destinados a llevar una vida de crímen, drogas, pobreza y prisión. Para empezar: las madres solteras nos han dado al Olímpico Michael Phelps, al comediante Bill Cosby, y a los presidentes Barack Obama y a Bill Clinton.

Puedo nombrar a muchos más y apuesto a que tú también. Por ejemplo, Ellis Coleman, buen amigo de mi hijo, es una estrella de 20 años que va a las Olimpiadas de Londres con EU, un luchador reconocido mundialmente como el que creó la caída de la ardilla voladora. El orgulloso hijo de una madre soltera.

La cultura popular ofrece por lo general descripciones trilladas de madres solteras luchonas y sus hijos echados a perder. Y hay un sinfín de estudios, muchos con la intención de hacer que los padres delincuentes den un paso al frente, otros que muestran a hijos de madres solteras enfrentando a una batalla cuesta arriba cuando se trata de aprovechamiento escolar, asistencia a la escuela y potencial económico.

Yo soy la madre soltera de tres hijos, que ya son hombres y les va muy bien. Y estoy aquí para decirles que la realidad de los hijos de las casas de madres solteras puede ser tan buena como la de los hijos de una casa con ambos padres e incluso mejor, en algunos casos. Particularmente con la colaboración de diferentes áreas, las madres solteras pueden tener una visión muy brillante del futuro de sus hijos.

En el reciente libro, “Hijos Sin Padres: Lo que Toda Madre Debe Saber” James Dickerson y Mardi Allan, los autores, aseguran que los modelos a seguir positivos y un ambiente de apoyo son clave para el éxito de un niño.

Y muchos estudios recientes apuntan hacia un rango de factores, desde la religiosidad de una madre, el apoyo emocional externo y un abuelo viviendo en la casa, que pueden contribuir concretamente a que una madre soltera pueda crecer a un niño productivo y feliz.

Un estudio de 1.134 madres solteras, publicado en el número de abril del Diario de Matrimonio y Familia, descubrió que quienes asisten a servicios religiosos tienden a ofrecer una experiencia más positiva en el desarrollo de un niño. En un reporte adicional publicado en febrero por Child Trends, la información muestra que a pesar del estatus económico, la etnicidad o la educación, las madres solteras a las que regularmente se les ofreció apoyo emocional tuvieron niños y adolecentes que tendían a mostrar competencia social y compromiso académico”, comparadas con las madres solteras son apoyo social.

Un estudio del 2002 publicado en Demografía mostró que los adolecentes que viven con sus madres solteras en hogares multigeneracionales “tienen desarrollos que son, por lo menos, tan buenos y muchas veces mejores que los desarrollos de los adolescentes en familias de un matrimonio”.

Estoy divorciada desde 1996, cuando mis hijos tenían 7, 5 y 2 años. He descubierto que mis prácticas de fe, la ayuda de mis hermanos, y la ayuda confiable y persistente de mi madre mantuvieron a mis hijos por el buen camino.

Claro que hay madres solteras que le fallan a sus hijos. Claro que hay buenos padres que se aseguran de que sus hijos tengan la oportunidad de triunfar. Y aún hijos con dos padres amorosos en el hogar pueden encontrarse con grandes problemas.

Más allá de eso, hay realidades que son difíciles de rebatir. Un nuevo estudio, “Hambre de Padre; Una Visión Económica de los Padres Delincuentes” describe el apocalipsis causado por los padres solteros enmarcado en términos económicos.

Según el estudio, los niños que crecen en un hogar con un solo padre tienen el 16% de posibilidades de dejar la preparatoria. Solo el 14,3% de los estudiantes de un hogar con un solo padre irá a alguna universidad, comparado con el 17,6% de los que viven con ambos padres.

Pero esas son las malas noticias. Yo digo que veamos el otro lado de esas cifras, los chavos que triunfan y las madres solteras que los impulsaron a ello.

Para asegurarse, las madres solteras nadan a contracorriente en una cultura que en su narrativa predominante declara que nuestros hijos son pérdidas en la sociedad, no bendiciones.

Por años, las pantallas grandes y pequeñas han proyectado imágenes de madres solteras con muchas fallas y con la necesidad de ser rescatadas. En la serie Modern Family, Gloria, el personaje de Sofía Vergara, necesita a Jay para que la rescate económica y emocionalmente para que la ayude a criar a su hijo. En “Actúa Como Hombre, Piensa Como Mujer”, el personaje de la madre soltera trata de escapar del problema de ser padre. El “Diario de una Madre Soltera” de Robert Townsend, sigue a tres madres solteras que se tienen que unir para poder sobrevivir.

Pero desde la próxima semana, “La Soltera” presentará por primera vez a una madre soltera como el sol del sistema solar de los pretendientes. Supongo que eso representa un progreso. Ya veremos.

Y veamos más historias de éxito. Aquí hay algunas: mi hijo mayor se graduó de la Universidad de Wisconsin-Madison en el 2011 y ahora está en Madrid haciendo su maestría de traductor al español. Mi hijo mediano está terminando su penúltimo año en la Universidad del Estado de Ohio y se graduará en mayo. Mi hijo menor irá a la Universidad de Iowa en agosto.

Nada mal para una madre soltera.

(Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Michele Weldon).