Los "juegos sexuales" en la villa olímpica de Londres
8 agosto 2012
05:57 PM ET

Los "juegos sexuales" en la villa olímpica de Londres

(CNN) — El rostro de los Olímpicos es famoso en el mundo: algunos atletas ganan, otros pierden, y todos esfuerzan cada tendón de sus cuerpos en búsqueda de la gloria en el podio. Pero detrás de estas escenas hay historias sobre la vida de los atletas, y el uso de su cuerpo mientras pasan su tiempo en la villa olímpica.

“Quien quiera ser ingenuo y decir que no sabe qué pasa en la villa, se miente a sí mismo”, dijo un exmedallista de oro y veterano de dos Olímpicos a CNN sobre sus experiencias previas en los juegos. “Ellos saben, los funcionarios saben, incluso los medios. No es un secreto, ¡todos saben!”.

“(El sexo) es parte del espíritu olímpico. El Comité Olímpico Internacional (COI) no diría eso, pero lo es, no puedes rehuir de esto. ¿Por qué crees que dan tantos condones?”.

La villa de los atletas en los Juegos Olímpicos es un ambiente único: cerca de 3,000 apartamentos estrechamente juntos, con más de 10,000 de los mejores atletas del mundo que viajaron desde más de 200 países para estar en un campamento deportivo durante dos semanas.

Una mezcla potente de personas jóvenes, con cuerpos bellos, atléticos y con buena salud, muchos de los cuales se abstuvieron de tener relaciones sexuales como parte de un régimen disciplinado de entrenamiento, que están en el mismo lugar, al mismo tiempo; protegidos del mundo exterior por una seguridad estricta y a menudo disfrutando la gloria del éxito y la atención de multitudes devotas y de la prensa mundial.

Los funcionarios de Londres 2012, a partir de algunas experiencias de Sidney y Atlanta, pusieron a disposición de los habitantes de la villa 150,000 condones, un récord en los juegos modernos, dijo una fuente a CNN. Quizá este coctel libidinoso sólo es parte de la naturaleza humana que lleva a que cuando las personas se juntan, procrean hasta cierto punto.

“Los atletas no saben qué esperar la primera vez que van a los Olímpicos, pero simplemente pasa”, añadió el exmedallista de oro, que ahora tiene más de 35 años, recordando sus experiencias olímpicas. “Tan pronto como terminas de competir, ¡no duermes hasta el día siguiente!”.

“Muchos de los voluntarios (en la villa) decían: ‘oh, ¿cómo es tu cuarto?’, y yo sabía que en realidad no querían ver el cuarto. Es sólo diversión, están emocionados por estar con los atletas.

“Hablas, vas a tu habitación. Déjame decir esto (…) había muchos voluntarios y estaban felices de ayudarte con cualquiera de tus necesidades.

“Mi compañero de cuarto y yo poníamos algo en la puerta para avisar si el otro estaba ‘ocupado’. Me siento mal de decirlo, pero mi entrenador de hecho custodiaba la puerta la noche antes de que mi compañero y yo compitiéramos (¡por nuestras reputaciones!). Pero no me afectó. Cuando competía después de tener sexo me sentía más ligero.

“Éramos jóvenes y la mayoría de las personas con las que salía eran solteros. Hope Solo lo dijo básicamente como es”, dijo el corredor, refiriéndose a la portera de la selección estadounidense de futbol.

Solo es una de las atletas que han hablado públicamente sobre su experiencia en el ambiente de la villa. “Hay mucho sexo”, dijo la portera de 30 años en una entrevista con ESPN Magazine, previa a los juegos de Londres.

“Con una experiencia única en la vida, quieres construir recuerdos, ya sean sexuales, festejos o en el campo. He visto a personas teniendo relaciones sexuales al aire libre. En el pasto, entre los edificios, las personas se vuelven desinhibidas y sucias”.

El corredor anónimo que habló con CNN dijo que se encontró en la misma situación que Solo describió, a pesar de la vigilancia de seguridad aérea en la villa, implementada después de que una bomba explotó en Atlanta 1996.

“Fue alrededor de la una de la mañana y la seguridad no nos dejaba salir de la villa, así que mi compañero y yo fuimos a la cafetería por algo de comer. Las chicas allí dijeron, ‘oh, terminamos en una hora, ¿ustedes ya acabaron?', así que dijimos ‘nos vamos a regresar a nuestros cuartos’. Preguntaron si podían caminar con nosotros, y todo lo que diré es que no regresamos al cuarto. ¡Y con estos helicópteros volando con sus reflectores! Estuvo bien, estábamos debajo de los árboles”.

Declaraciones que tal vez no sorprenderían al ganador de cinco medallas en la alberca olímpica de Londres, Ryan Lochte. “Entre el 70% y el 75% de los atletas olímpicos ‘ligan’ tras bastidores”, dijo el nadador de 27 años a ESPN en julio. “Oye, a veces tienes que hacer lo que tienes que hacer”.

Solo cree que la naturaleza amigable de los Juegos hace que sea más fácil conocer personas. “A diferencia de en un bar, no es extraño entablar una conversación, porque tienes algo en común”, dijo Solo a ESPN. “Comienza con, ‘¿qué deporte juegas?’ y de repente estás haciendo contacto físico”.

“Sidney fue lo mejor, era tan acogedores, amigables y apasionados”, dijo el atleta anónimo a CNN, refiriéndose a los Olímpicos en 2000.

“En Sidney fue como regresar a la reunión de tu escuela y ver a personas que no habías visto en algunos años. Atletas de Bahamas, Jamaica, amigos de los circuitos de competencias, todos emocionados por estar allí. El espíritu olímpico de alguna manera toca a todos.

“En la villa tienes a un masajista oficial y tenía problemas con mi pierna después de la carrera, así que fui al centro médico. Recuerdo a la mujer hermosa que iba a tratarme, dijo: ‘por favor quítate la ropa’ y luego dijo, ‘oh por Dios, mira tu cuerpo, ¡nunca había visto un cuerpo así!’. Así que me ayudó con el masaje y después sabía que algo iba a pasar, y así fue”.

No es sólo sexo

No es sólo la naturaleza cargada de sexo de la Villa de los Atletas lo que la hace un alojamiento único. El excampeón de los 100 metros, Linford Christie, dice que la villa ofrece una oportunidad única para pasar el tiempo, y a menudo hacer amigos, con otros atletas e incluso rivales.

“Amé quedarme en la villa, cuando fui el capitán de la delegación de Gran Bretaña animé a que las personas se quedaran allí, porque ¿cómo es que los atletas jóvenes se desarrollarán si todas las estrellas experimentadas se quedan en otra parte? Es una forma de alejar tu mente de la presión de tu competencia”, dijo Christie, quien trabaja con CNN durante los Olímpicos.

“En 1992 estaba el Dream Team de basquetbol y veías a Michael Jordan caminar en la cafetería; era como ¡woooh! Lo admirabas, de entrada, porque medía 2.13 metros, pero también porque era una gran estrella. Recolecté autógrafos allí para otras personas.

“Y en el atletismo las personas contra las que compites a menudo son buenos amigos tuyos. Así conocí a Frankie Fredericks. Tengo a un buen amigo que era un jugador de balonmano alemán y tengo amigos de natación, así como de atletismo. Conocí a personas a través del deporte que de otra forma no hubiera conocido”.

La villa también crea un ambiente en el que los equipos nacionales pueden unirse. “Creo que es muy positivo, porque es una experiencia compartida y un nivelador”, dijo Christie.

“A veces la comida era mala, pero si me desempeñaba como capitán del equipo y comía la misma comida, entonces ese era un mensaje para el equipo: no había excusa. Es divertido, puedes salir con superestrellas y tienes una oportunidad de hablar con las personas en lugar de estar resguardado en un hotel por tu propia cuenta”.

Kriss Akabusi, una veterana de Olímpicos de Los Ángeles y Barcelona, también sintió que quedarse en la villa fue una parte vital de la experiencia olímpica. “Sabes que ya llegaste, cuando estás en la villa. Lo mejor de lo mejor está allí y todo está disponible para tus necesidades”, dijo.

“Soy una persona bastante insular, incluso egoísta, y la villa de los atletas fue algo bueno para mi preparación porque todo allí es sobre ‘ti’. Puedes decidir si quieres hablar con la prensa o no; si tienes alguna incomodidad hay un médico, fisioterapia, todo listo”, dijo la corredora de los 400 metros y vallas a CNN.

“Los Ángeles tuvo las mejores instalaciones. Podíamos recibir correos electrónicos y obtener información de inmediato, ya que era el comienzo de los servicios de internet. Tenían películas las 24 horas del día, los siete días de la semana, comida grandiosa y fue mi primera vez en Estados Unidos, ¡Hollywood! Fueron unos juegos fenomenales”.

“Durante 17 días éramos el centro del universo. Y si las personas tenían relaciones sexuales, está bien, pero esa no fue mi experiencia ni la de muchos otros atletas”.

Tancredi Palmeri contribuyó con este reportaje

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