Estados Unidos y China: mundos aparte pero con mucho en común
El vicepresidente de China, Xi Jinping, podría ser elegido para gobernar China durante la próxima década.
7 noviembre 2012
04:01 PM ET

Estados Unidos y China: mundos aparte pero con mucho en común

Por Stan Grant

Beijing (CNN) — Estados Unidos ya decidió. El presidente Barack Obama fue reelecto para otro periodo. Ahora toca el turno de China. En el lapso de una semana las dos grandes potencias mundiales deciden su futuro inmediato.

No es todo lo que tienen en común. Estados Unidos y China tienen similitudes en sus carteras. China produce bienes de forma masiva y barata; Estados Unidos los consume. Estados Unidos es el mayor socio comercial de China; China es el mayor poseedor de deuda de Estados Unidos.

Aún así, se le da mayor atención a lo que divide a ambas potencias. Durante la elección presidencial de Estados Unidos, ambos candidatos le dificultaron las cosas al otro al hacer alusiones a China. Existe la percepción de que China le está robando empleos a Estados Unidos, que no está jugando limpio, que está controlando su moneda para tener ventajas.

Beijing ha advertido a los políticos estadounidenses que traten a China con respeto. Habla de ganar-ganar, de la necesidad de cooperación.

El presidente Obama dejó claro durante la campaña que China puede ser tanto un aliado como un adversario.

Estados Unidos ha dirigido su atención a Asia desde las guerras en Iraq y Afganistán. Está consolidando alianzas clave con el sur de Asia, ha llevado a cabo ejercicios militares con Japón y Corea del Sur.

Algunos analistas interpretan esto como un intento por contener el crecimiento de China. El gigante asiático sacude a otras naciones de la región con su desarrollo militar y sus tensas disputas territoriales. Protestas violentas han surgido en China contra Japón y Filipinas.

Pero más allá del calor de la política y el comercio, las personas ordinarias están construyendo puentes. Los estudiantes chinos inundan los colegios estadounidenses, las empresas estadounidenses están capitalizando la mano barata de China, y es fácil encontrar a estadounidenses jóvenes a lo largo de las ciudades chinas.

Jonathon Levine dejó su casa en Nueva York al quedar desempleado. Gracias a su título, encontró trabajo para enseñar Estudios Estadounidenses en la Universidad Tsinghua de Beijing. Dice que los ataques a China no son la respuesta, que el mundo tiene que superar su miedo.

“No es como ir a la Luna hace 100 años porque la comunicación nos mantiene mucho más cerca”, dice.

China no es la Luna, pero está a un mundo de distancia de Estados Unidos en muchos sentidos. Mientras Estados Unidos se enorgullece de su democracia, el Partido Comunista chino mantiene un estricto control del poder. Estados Unidos es el hogar del capitalismo y el laissez-faire, mientras que China sigue rigiendo la economía. Los derechos humanos siguen siendo un asunto espinoso, y donde Estados Unidos busca la intervención en los asuntos extranjeros, China prefiere un enfoque de no intervención.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, dice que la relación de China con Estados Unidos define a este siglo. El presidente Obama tiene cuatro años más; se espera que Xi Jinping gobierne otra década, dos hombres con un mundo de diferencia y un planeta que depende de sus gobiernos.


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