Muerte cerebral: ¿Qué es, qué la provoca y cómo se diagnostica?
22 noviembre 2012
12:55 PM ET

Muerte cerebral: ¿Qué es, qué la provoca y cómo se diagnostica?

(CNNMéxico) — Este jueves se dio a conocer que los médicos declararon la muerte cerebral del boxeador puertorriqueño Héctor "Macho" Camacho, luego de que le dispararon en el lado izquierdo de la cabeza.

Aproximadamente el 91% de los traumatismos cerebrales relacionados con el uso de armas en Estados Unidos son fatales, mientras que solo un 11% de los traumatismos cerebrales causados por caídas terminan en la muerte, según el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Estados Unidos.

Pero, ¿qué significa la muerte cerebral y qué pruebas se realizan para afirmar con contundencia que el paciente legalmente ha fallecido?

Hay dos formas en la que una persona muera: por muerte cardiopulmonar o por muerte cerebral. Ambas son definiciones formales y legales de muerte. La muerte cardiopulmonar es la pérdida irreversible de funcionamiento en el corazón y los pulmones. Las personas que han sufrido una lesión cerebral no recuperable (como traumatismo craneal o accidente cerebrovascular) son diagnosticadas con muerte cerebral, que es “el cese irreversible de todas las funciones cerebrales”, según el Sistema de Salud de la Universidad de Miami, en Estados Unidos.

Cuando alguien tiene muerte cerebral, no fluyen la sangre ni el oxígeno a su cerebro, por lo que este deja de funcionar totalmente. Debido a que el ventilador médico respira por la persona, los órganos como el corazón y el hígado continúan recibiendo oxígeno y pueden funcionar durante algunos días después de que el cerebro murió.

A menos que estén dañados por lesiones o enfermedades, los órganos pueden ser donados. En el caso de Camacho, su familia determinará si dona sus órganos o no.

Este tipo de muerte se declara si el paciente es incapaz de respirar sin asistencia médica, carece de respuesta pupilar a la luz y de respuesta al dolor, y se interrumpe el flujo de sangre al cerebro. Una vez que se declara muerte cerebral, no hay posibilidad de recuperación.

La hora de defunción legal corresponde al momento cuando se documenta el diagnóstico final de la muerte cerebral en el expediente del hospital. La descontinuación del ventilador médico no causa la muerte, explica la Escuela de Medicina Miller, de la Universidad de Miami.

Dónde se localiza la muerte cerebral

El tronco del encéfalo es la parte más baja del cerebro que está conectada a la médula espinal (una columna de tejido nervioso ubicada en la columna vertebral). Esta parte del cerebro es responsable de la mayoría de las funciones automáticas del cuerpo que son esenciales para la vida: Respiración, palpitación, presión sanguínea y deglución, indica el Sistema de Salud Nacional de Gran Bretaña (NHS, por sus siglas en inglés).

El tronco del encéfalo también realiza el intercambio de información entre el cerebro y el resto del cuerpo, así que es fundamental para las funciones de conciencia, conocimiento y movimiento. No hay posibilidad de conciencia una vez que el tronco encefálico se daña permanentemente y esto se suma a la incapacidad de respirar o mantener las funciones corporales, lo que constituye la muerte del individuo, precisa el NHS.

Anteriormente, confirmar la muerte era algo directo: el corazón dejaba de latir y una persona ya no respiraba. Pero ahora la confirmación de muerte puede ser más compleja, ya que con un ventilador médico se puede mantener al corazón oxigenado y latiendo artificialmente después de que el tronco del encéfalo deja de funcionar permanentemente, explica el NHS.

La interrupción de la irrigación sanguínea hacia el tronco del encéfalo da como resultado la falta de oxígeno en el área, lo cual causa la pérdida permanente de la función del tronco del encéfalo, indica el NHS. Una vez que el tronco del encéfalo deja de funcionar permanentemente, no hay forma de revertir esta falla.

Cómo se diagnostica la muerte cerebral

Se diagnostica la muerte cerebral cuando:

  • Una persona no responde a cualquier estimulación externa
  • La persona está inconsciente
  • El latido del corazón y la respiración de la persona solo pueden mantenerse con un ventilador
  • Hay evidencia clara de que ocurrió un daño serio en el cerebro y no puede ser curado

Según el NHS, para diagnosticar la muerte cerebral y descartar otras condiciones reversibles, se realiza una serie de pruebas. Posteriormente esta serie se vuelve a aplicar, para minimizar cualquier probabilidad de error.

Estas son las pruebas:

  • Se coloca una linterna prendida en ambos ojos para ver si puede reaccionar a la luz
  • La córnea (la capa externa transparente del ojo), que normalmente es muy sensible, se frota con un pañuelo o un pedazo de lana de algodón para ver si el ojo reacciona
  • Se aplica presión a la frente y se aprieta la nariz para ver si hay algún movimiento en respuesta
  • Se inserta agua fría en cada oído, lo que normalmente causaría que los ojos se movieran
  • Un tubo delgado de plástico se coloca por la tráquea para ver si esto provoca náuseas o tos
  • A la persona se le retira el ventilador durante un periodo corto para ver si hace algún intento para respirar por su propia cuenta

Si una persona no responde a ninguna de estas pruebas, se hace un diagnóstico de muerte cerebral.

Ocasionalmente, las extremidades de una persona o su torso (la parte superior de su cuerpo) pueden moverse, incluso después de que la muerte cerebral es diagnosticada. Estos son movimientos de reflejos medulares, lo que significa que son generados por la médula espinal y no involucran al cerebro en lo absoluto. Por ello no afectarán el diagnóstico de muerte cerebral, precisa el NHS.

La muerte cerebral puede ser un diagnóstico difícil de entender y/o aceptar para los familiares y amigos, indica el Sistema de Salud de la Universidad de Miami, en Estados Unidos. Esta dificultad radica en que estos pacientes respiran (con ventilador) y su corazón late. Es común que los seres queridos mantengan la esperanza de la recuperación incluso después de que se les notifica que no hay nada más que se pueda hacer para salvar la vida de la persona, indica la Universidad.


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