Los rebeldes sirios luchan por la capital entre amenazas de armas químicas
Las fuerzas rebeldes se han fortalecido gracias a los desertores del ejército.
7 diciembre 2012
10:18 PM ET

Los rebeldes sirios luchan por la capital entre amenazas de armas químicas

Por Saad Abedine, Joel Sterling y Jill Doherty

(CNN) — Los rebeldes que pelean para apresurar la caída del régimen sirio tienen la mira puesta en Damasco, la capital de Siria, mientras que los diplomáticos redoblaron esfuerzos en medio de las preocupaciones por las armas químicas.

“Nuestro país será libre, no tenemos a nadie más que a Dios”, corearon los manifestantes reunidos este viernes para protestar en contra del presidente Bachar al Asad a las afueras de la capital, en Douma. “Las buenas nuevas están por venir”.

La guerra por el control de Damasco se pelea en los suburbios, en donde las fuerzas rebeldes afirman que las bajas han aumentado en los últimos días. También han aumentado los comentarios acerca del giro en la guerra civil de Siria que lleva ya 21 meses.

Los combates del viernes causaron la muerte de 35 personas muertas en Damasco, incluido un niño que murió por el fuego de un mortero y otro más que murió a manos de un francotirador.

El gobierno sirio aún posee el control de Damasco, mientras que los rebeldes han tomado grandes porciones del norte de Siria, incluidas algunas partes de Aleppo, la ciudad más poblada.

Sin embargo, las fuerzas rebeldes se han fortalecido gracias a los desertores del ejército que engrosan sus filas. Además, su arsenal es más poderoso gracias a las armas adquiridas, arrebatadas al ejército o reconstruidas en talleres improvisados.

Existe la preocupación de que la desesperación del régimen lleve a un ataque con armas químicas. Los servicios de inteligencia estadounidenses mostraron que el régimen está rellenando bombas aéreas con gas sarín en dos sitios cercanos a las bases aéreas militares.

Siria declaró que no usaría armas químicas “aunque las tuvieran, en contra de su propio pueblo”.

Cotidianos, los francotiradores en Aleppo

En un rincón de la ciudad, un hombre va a una barbería para que lo afeiten. Al otro lado de la calle, la gente suplica por pan. Cerca de allí, los tapetes colgados en un tendedero esconden las armas de los francotiradores del gobierno. Dentro de lo que queda de los edificios bombardeados, los rebeldes derriban los muros con mazos para crear túneles y evitar las balas de los francotiradores.

Es una guerra urbana casa por casa, calle por calle; los rebeldes esquivan a los francotiradores, trepan y se arrastran a través de agujeros hechos en las estructuras destruidas para refugiarse. Parece la “versión urbana de las trincheras de la Primera Guerra Mundial”, de acuerdo con Arwa Damon, de CNN.

Los rebeldes usan de todo, desde resorteras hasta cohetes. El sonido de fondo es el estallido de las balas y el llamado a la oración del muecín.

“Es difícil comprender en su totalidad la magnitud de la devastación en este lugar”, reportó Damon desde el vecindario de Amiriyeh en Aleppo. “Edificios enteros parecen haberse doblado sobre sí mismos”.

Durante una manifestación en Aleppo, una de las protestas semanales en contra del gobierno que se realizan cada semana desde que el conflicto se desató, la gente enfrenta al gobierno. “Nunca nos arrodillaremos, nunca más, ante nadie más que Dios”, coreaban los manifestantes.

El mundo sopesa las opciones diplomáticas y militares

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton; el líder de la coalición ONU-Liga Árabe en Siria, Lakhdar Brahimi, y el ministro del Exterior de Rusia, Sergey Lavrov, abordaron el tema este jueves durante una conferencia de seguridad internacional que se efectuó en Dublín.

No hubo un “gran avance”, dijo Clinton, pero fue un comienzo; los funcionarios rusos y estadounidenses se reunirán pronto para evaluar cómo lograr progresos. Rusia indicó que los países deberían aportar ideas junto con Brahimi para lograr una transición pacífica y un acuerdo político.

La ruta a seguir será la base del proceso de transición que se trazará en una reunión internacional relativa a Siria que se llevará a cabo en Ginebra.

Clinton dijo que todos los ciudadanos en el étnica y religiosamente diverso país deberían formar parte de este proceso de transición. ¿La excepción? Al Asad no debería ser tomado en cuenta en ninguna resolución.

Las discusiones entre Rusia y Estados Unidos son clave porque Moscú ha sido aliado del régimen sirio y ha obstaculizado las rígidas medidas en contra de al Asad en el Consejo de Seguridad de la ONU. Ambas potencias están en desacuerdo acerca de cómo resolver el conflicto.

Mientras los diplomáticos siguen buscando una solución más pacífica, las potencias internacionales también sopesan sus opciones militares.

El ejército estadounidense sigue revisando sus planes para un posible ataque en contra de Siria en caso de que utilice armas químicas. Además, la OTAN ha autorizado el envío de misiles Patriot a Turquía, que quiere defenderse de cualquier ataque a lo largo de sus fronteras.

Los combates hasta Jordania

Los combates se extendieron a Jordania este viernes, según las fuerzas armadas jordanas. Los proyectiles y las balas cayeron en territorio jordano gracias a las encarnizadas batallas entre las fuerzas del gobierno y los rebeldes a lo largo de la frontera siria.

Un soldado resultó herido y se encuentra en buenas condiciones en el hospital.

Según la agencia noticiosa estatal, Petra, una fuente de las fuerzas armadas dijo que el ejército de Jordania “respondió adecuadamente” a los bombardeos, pero no describió las acciones.

“En el futuro no dudaremos en tomar todas las medidas pertinentes para defender nuestras fronteras y nuestra propiedad”, dijo la fuente.

Fuera de Damasco, al menos 21 personas más resultaron muertas a lo largo de Siria este viernes, según los Comités de Coordinación Local de la oposición. El grupo indicó que los activistas encontraron una fosa común en Deir Ezzor, al este del país, en el que se hallaron los restos de 50 personas que fueron secuestradas hace dos meses.

Los reporteros de CNN, Joe Sterling y Saad Abedine, reportaron desde Atlanta y Jill Doherty desde Belfast, Irlanda del Norte. Laura Smith-Park, en Londres y Barbara Starr, en el Pentágono contribuyeron con este reportaje.


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