Opinión: Los perros no son agresivos, sólo buscan mantener el orden natural
17 enero 2013
10:10 AM ET

Opinión: Los perros no son agresivos, sólo buscan mantener el orden natural

Por César Millán

Nota del editor: César Millán es reconocido internacionalmente como uno de los mejores psicólogos caninos. Su carrera en televisión inició con el programa El encantador de perros. Actualmente participa en el show El líder de la manada y publicó su sexto libro: La guía de César Millán para un perro feliz. Puedes seguirlo en su cuenta de twitter: @cesarmillan

(CNNMéxico) — Uno de los problemas más comunes entre la gente que me pide ayuda es por a cerca de qué hacer con los perros agresivos. También es una de las razones para que los refugios definan a un animal como apto o no apto para ser adoptado.

Lo triste de esto es la gran cantidad de perros sacrificados por el simple hecho de ser percibidos como agresivos, cuando en realidad no lo son. Algunas razas, especialmente la pitbull, sufren el estigma de ser violentos solo por su apariencia y no por su comportamiento.

En su ambiente natural, no es muy común que los perros se ataquen unos a otros.  No lo necesitan, porque en la manada existe una jerarquía, los líderes van al frente, los menos dominantes en medio y los sumisos atrás.

Cuando un miembro del grupo muestra agresividad es porque otro está rompiendo con el equilibrio habitual de la manada y necesita ser corregido. Una vez que el perro se rinde, la agresividad termina.

Cuando los perros entran en nuestro mundo y en la "manada" de los humanos, las personas frecuentemente tienden a olvidar que necesitan ser provistos de liderazgo como con sus compañeros caninos. Solo un pequeño número de perros nacen con esa naturaleza dominante, por lo que la ausencia de un líder es lo peor que le puede pasar a un animal sumiso. Pueden vivir confundidos, ansiosos o temerosos por la falta de una guía.

Nadie les dice lo que deben hacer, así que no tienen idea. Esto puede resultar en comportamientos inadecuados, como hacer destrozos, ladridos incesantes, sobreexcitación. Cuando el perro percibe que el humano, en su manada, es débil, ellos tratan de asumir el papel de líder. Cuando nos comportamos de manera voluble, el animal se convierte en agresivo con el fin de "corregir" eso que el humano hace y que altera el orden natural del grupo.

Sin embargo, esa manera de ser no es precisamente agresividad.

Un perro corrige a otro al asumir un rol dominante, brincando sobre él, con ladridos o mostrando sus dientes. Entre la manada canina esto significa: "deja de actuar de esa manera". Y usualmente termina rápido, sin resentimientos. De perro a humano, ese comportamiento, especialmente lo de sus dientes, es sinónimo de agresividad.

Cuando el humano piensa que el perro está en su contra, demuestra miedo. Para el animal, simplemente parece débil y siente la necesidad de incrementar la acción correctiva, al menos desde su punto de vista. Todo se convierte en un círculo en el que el perro corrige al humano, quien siente miedo, mientras que el perro necesita más correctivos, y así sucesivamente.

En mi programa, El líder de la manada, he encontrado muchos ejemplos de perros mal clasificados como agresivos. Jet, un perro labrador, era considerado agresivo y posesivo. No era nada de eso, simplemente tenía demasiada energía y falta de dirección. Fue exitosamente rehabilitado cuando encontré a la persona y líder con la energía indicada para establecer las reglas necesarias y los límites.

Brigadiere, un perro rescatado de raza mixta, era agresivo porque sentía miedo e inseguridad, pero no era tan agresivo como sus dueños pensaban. Decían que le gustaba morder, sin embargo, me di cuenta que su verdadero problema era que nadie entendía la manera de ayudarlo. Una vez que fue provisto de liderazgo y dirección, Brigadierese tranquilizó y superó sus temores.

Me hace feliz saber que los perros rápidamente aprenden a confiar en sus dueños, porque les enseño a creer en ellos.

Los perros y los humanos tienen una larga historia juntos, posiblemente de más de 30.000 años. Los problemas de agresividad surgieron hace apenas 30 años, pero solo porque nosotros lo hemos querido así.

Hasta que asumamos nuestro papel de líder de la manada, establezcamos reglas y límites, podremos regresar el orden natural de las cosas, cuidar adecuadamente de nuestros perros y destacarlos como el verdadero mejor amigo del hombre.

(Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a César Millán).


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