Momentos a bordo del Carnival Triumph
15 febrero 2013
09:50 AM ET

"Besé el suelo cuando me bajé", dice pasajera del crucero Triumph tras pesadilla en alta mar

MOBILE, Alabama(CNN) — Brianna Adkins bajó del crucero Carnival Triumph este viernes y en los brazos de sus ansiosos padres finalizó un viaje de pesadilla a bordo de un barco averiado que remolcaron a puerto después de días de permanecer varado.

Adkins de 18 años  fue recibida con abrazos por sus padres, el momento estaba lleno de la emoción que reflejaba los días de incertidumbre luego que el crucero se quedó prácticamente muerto en el agua después de un incendio en el motor.

"Solo para estar con ellos, solo para hacerles saber que estoy a salvo", dijo Adkins conteniendo las lágrimas. "Esto significa tantas cosas, estar con ellos... no tienes ni idea", afirmó la joven.

El ambiente de fiesta abundaba en el crucero atracado la noche de este jueves en la Terminal de Cruceros Alabama, donde algunos pasajeros esperaban con ansias en los balcones, mientras otros bailaban y agitaban carteles.

"Besé el suelo cuando me bajé", dijo Adkins de Indianápolis, Indiana, cuando descendió de la embarcación.

La historia comenzó a desarrollarse la madrugada del domingo, elCarnival Triumph, que llevaba 3,143 pasajeros y 1,086 tripulantes se dirigía a Galveston, Texas, cuando un incendio dejó a la deriva al crucero en el Golfo de México.

El barco dejó de funcionar casi 90 kilómetros antes de llegaran remolcadores suficientes para llevar a la nave. Casi de inmediato, surgieron informes en las redes sociales del deterioro en las condiciones a bordo de la nave.

Los pasajeros informaron de aguas residuales chapoteando en los pasillos, y en algunos casos, corriendo por las paredes de las cabinas. Otros dijeron que el apagón obligó a la gente, especialmente los de las cubiertas inferiores o cabañas en el interior, a arrastrar sus colchones hacia las cubiertas exteriores a causa del calor sofocante.

El apagón también hizo imposible que los pasajeros pudieran llamar a sus seres queridos. Para aquellos que fueron capaces de transmitir mensajes hacia fuera, la recepción de la conexión inalámbrica del crucero era mala y eso impedía a los ocupantes del barco, tranquilizar a sus seres queridos y avisarles que estaban bien.

Sin embargo Adkins y otros pasajeros no veían el momento de poner los dos pies en tierra firme, mientras envolvían sus brazos alrededor de sus familiares.

"Lo desconocido era la peor parte", dijo Beth, madre de Adkins. Alrededor de 75 familias estuvieron presentes, según un portavoz de la ciudad de Mobile, Alabama.

Los familiares que hablaron con CNN dijeron que los pasajeros habían llegado de Indiana, Kentucky, Louisiana y Texas. Algunos habían venido tan pronto se enteraron, pero el grueso de la gente llegó durante la tarde de este jueves, con cada hora que pasaba, aumentaba el número de automóviles.

La mayoría de las familias ansiosas no podían soportar la idea de que sus parientes permanecerían en un autobús por una hora para conseguir habitaciones en un hotel en Mobile, donde podrían darse larga ducha y comer.

Brooklyn Burgess, de 18 años, se bajó del barco entre la multitud para llegar con su padre y hermano, que habían llegado de Carthage, Mississippi, para llevarla a casa. Allí, en la multitud, ella y su madre, que viajaba con Brooklyn, encontró a la familia. Su padre la abrazo y la joven puso a llorar.

"Le dije que no tenía novio... Espero que alguien que me haya extrañado me esté esperando por ahí", dijo con los ojos enrojecidos por las lágrimas.

Para otros, pasará un poco más de tiempo antes de conectarse con sus seres queridos. Brittany Ferguson Jenkins y Kendall, ambos de 24 años, se bajaron de la nave gritando y bailando. Jenkins fue tan lejos como para poner arrodillarse y besar el suelo.

"Ganamos este crucero en un partido de los Rockets de Houston. Tuvimos suerte", dijo Ferguson, riendo.

Ellos están entre los muchos que abordaron uno de los más de 100 autocares que estaban reservadas por el Carnival para llevarlos a Nueva Orleans, donde muchos pasaron la noche antes de continuar su viaje a casa. Los dos se dirigían a su casa de Houston.

Para Feguson y Jenkins todo está bien, porque están “pisando la tierra bajo sus pies”.