Último día de Benedicto XVI como papa
28 febrero 2013
02:52 PM ET

Benedicto XVI vivirá entre rosales y naranjos

(CNNMéxico) — Luego de casi ocho años de liderar a 1.200 millones de católicos, Benedicto XVI iniciará una vida de reflexión y oración en un sitio anteriormente habitado por monjas, rodeado de rosales, fuentes y limoneros.

El monasterio Mater Ecclesiae recibirá al “papa emérito” —como será conocido a partir del fin de su pontificado— una vez que terminen ahí los actuales trabajos de remodelación y después de una estancia temporal en la residencia papal de verano de Castel Gandolfo.

Ubicado dentro de los jardines del Vaticano, a espaldas de la Basílica de San Pedro, en Italia, el monasterio ofrece una vista privilegiada de la Santa Sede. La privacidad en su interior está resguardada por sus altos muros y vallas de setos.

El complejo monacal, cuyo nombre es traducido del latín como Madre Iglesia, fue construido en 1994 por orden de Juan Pablo II (1978-2005) y colinda con una antigua muralla edificada en el siglo IX para proteger la Santa Sede de los ataques musulmanes.

Su principal edificio tiene cuatro pisos y una decoración sobria, con muros de ladrillos, tejas y algunos vitrales que exhiben motivos sacros. En la planta baja están el comedor, la cocina y la enfermería, mientras que los pisos segundo y tercero son ocupados por 12 celdas monásticas, según un reporte de EFE. Las remodelaciones actuales están concentradas en el cuarto nivel.

Una parte nueva del monasterio, adjunta al edificio principal, ocupa unos 450 metros cuadrados y alberga la capilla, el coro y una biblioteca, informó EFE.

En la parte exterior del complejo hay una huerta donde se cultivan pimientos, tomates o calabacines, y entre los jardines es posible encontrar rosales, limoneros y naranjos, cuyos frutos eran usados por las religiosas para elaborar mermelada y licores.

A un costado del lugar se encuentra la Fontana Dello Scoglio (Fuente de la colina), construida en los primeros años del siglo XVII con un diámetro de seis metros. A unos metros más se encuentra la Cueva de Lourdes, uno de los lugares preferidos por Benedicto XVI para rezar.

Desde su creación, el monasterio ha sido ocupado por religiosas de distintas órdenes. Las últimas fueron siete monjas españolas y una italiana de la Orden de la Visitación de Santa María, quienes deshabitaron el lugar en noviembre de 2012. Previamente, el lugar había sido habitado por clarisas y benedictinas.

El Vaticano no ha informado aún si un nuevo grupo de monjas arribará al monasterio al terminar las remodelaciones. De confirmarse, sería “un puñado de hermanas que vivirían en clausura, sin contacto alguno” con el jerarca, dijo a principios de febrero el vocero, Federico Lombardi.

El lugar de contemplación en la colina vaticana será el refugio para un pontífice que ha prometido no inmiscuirse en la dirección de la Iglesia, afectada en los últimos años por casos de corrupción, abuso sexual y lavado de dinero.

El primer papa en renunciar en más de 600 años anunció su decisión el 11 de febrero de este año bajo los argumentos de falta de fuerzas y una edad avanzada.

“Por lo que a mí respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria”, dijo Benedicto XVI en esa ocasión.

Su sucesor será elegido por un cónclave cardenalicio que se celebrará, a más tardar, 20 días después de su salida.

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