Eligiendo a un nuevo papa: así funciona el cónclave
La votación para elegir al nuevo papa se realiza en la Capilla Sixtina.
10 marzo 2013
10:12 AM ET

Eligiendo a un nuevo papa: así funciona el cónclave

(CNN) — Durante siglos, los líderes de la Iglesia católica han sido elegidos en el Vaticano en reuniones privadas conocidas como cónclaves. Mucho secreto rodea a esta cita, programada para empezar el 12 de marzo, y su histórica votación, que por lo general ocurre cuando muere un papa. Pero este año trae un giro extraño: por primera vez en 600 años, un papa ha renunciado. Recopilamos los elementos principales del proceso.

Los cardenales electores

Técnicamente, cualquier hombre católico podría ser elegido como papa. Sin embargo, desde 1379, todos los pontífices han sido elegidos del Colegio de Cardenales, el grupo que emite los votos en el cónclave.

Muchos de los cardenales son obispos y arzobispos designados por el papa para auxiliar en cuestiones religiosas. Algunos trabajan en el Vaticano, pero la mayoría están esparcidos por todo el mundo dirigiendo diócesis y arquidiócesis.

Cuando llega el momento de votar por un nuevo papa, cada cardenal menor de 80 años viaja a Roma para participar. En esta ocasión la cifra de asistentes será de 115 cardenales, 67 de los cuales fueron designados por el papa Benedicto XVI, quien dimitió el mes pasado a los 85 años.

El cónclave

Una vez que han llegado los cardenales, el cónclave comienza con una misa matutina especial en la Basílica de San Pedro. Por la tarde, los cardenales caminan en procesión hacia la Capilla Sixtina, con sus icónicos murales de Miguel Ángel, para iniciar el proceso de votación.

La votación se lleva a cabo a puerta cerrada, y su hermetismo se vigila de cerca. Se revisa la Capilla para asegurarse de que no haya micrófonos o cámaras escondidas, y a los cardenales no se les permite hablar sobre las acciones con nadie que sea ajeno al grupo. Si lo hacen, pueden ser excomulgados.

La votación

Dentro de la Capilla Sixtina, se distribuyen boletas a cada uno de los cardenales, quienes escriben el nombre de su candidato seleccionado debajo de las palabras "Eligo in Summen Pontificem", voz latina que significa "elijo como sumo pontífice". Los cardenales no pueden votar por sí mismos.

Una vez realizado ese acto, cada cardenal, en orden de antigüedad, camina hacia un altar para, ceremoniosamente, depositar su boleta doblada dentro de un cáliz. Se suman los votos y el resultado se lee a los cardenales.

Si un cardenal recibe el voto de dos terceras partes, él se convierte en el nuevo papa. Si eso no sucede, se repite la votación una vez más ese mismo día.

Si aún no hay papa, tras cuatro votaciones al día, dos en la mañana y dos en la tarde, pueden llevarse a cabo en el segundo y tercer día del cónclave. El cuarto día se destina para un descanso dedicado a la oración y el debate, y la votación puede seguir durante siete rondas más. Después de eso, hay otro descanso y se repite el patrón.

El humo blanco

No podemos ingresar a la Capilla Sixtina, pero nos enteraremos si hay un nuevo papa tan sólo por observar el humo que sale del techo del Vaticano.

Las boletas se queman después de las votaciones, una vez en la mañana y una más en la tarde. Si no se ha elegido un papa, se quemarán las boletas junto con una sustancia química que hace que el humo salga negro.

Sin embargo, si el humo sale blanco, los 1,200 millones de católicos alrededor del mundo tienen un nuevo líder de la Iglesia católica.

El anuncio del nuevo papa

Tradicionalmente, entre 30 y 60 minutos después de la aparición del humo blanco, el nuevo papa sale por el balón con vista a la Plaza de San Pedro. Si él no es papa electo, el cardenal Jean-Louis Tauran dirá las palabras "Habemus Papum" ("tenemos papa", en latín) y presentará al nuevo papa con el nombre que haya elegido para su papado.

El nuevo papa dará un pequeño discurso y hará una oración. Su investidura formal será días después de su elección. Los últimos dos papas han tomado posesión en la Catedral de San Pedro.

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