¿Muy ocupado? Solo necesitas 10 minutos para estar en familia

Por Bruce Feiler, especial para CNN

Nota del editor: Bruce Feiler es columnista y autor del libro 'Los secretos de las familias felices: mejorar tus mañanas, pensar en la cena familiar, tener peleas más inteligentes, salir a jugar y mucho más'.

(CNN) - Un consejo para los padres estresados: Tengan cuidado con la sabiduría popular. Si hay algo que los padres han escuchado constantemente en los últimos años es que las comidas en familia son excelentes para los niños.

Algunas investigaciones indican que los niños que comen en familia con regularidad tienen menos probabilidades de beber, fumar, consumir drogas o desarrollar trastornos alimenticios. Sin embargo, hay malas noticias: cada vez somos menos los que podemos incluir esas comidas en nuestras agendas.

Ahora, la buenas noticia: existen alternativas y datos que pueden animar a los padres y ofrecer una solución clara.

Pasé los últimos años tratando de resolver las molestas frustraciones que sentía como padre e intenté encontrar una guía en las posturas contradictorias que rodean la paternidad: ¡Sé estricto como los chinos! ¡No, debes ser laxo como los franceses!

No me interesaba promover una ideología o defender a un país, quería saber qué era lo que funcionaba. Quería soluciones comprobadas para los problemas reales que enfrentábamos mi esposa y yo respecto a nuestras pequeñas hijas. Así, me dispuse a reunirme con familias reales, eruditos innovadores y expertos de todos los ámbitos, desde negociadores de paz hasta ingenieros de Google, pasando por los banqueros de Warren Buffet.

Quería saber: ¿qué les funciona a las familias felices y qué puedo aprender de ellos para hacer que mi familia sea más feliz?

Una de las mayores revelaciones fue sobre las comidas en familia. Resulta que solo hay 10 minutos productivos en cualquier comida en familia, de acuerdo con la experta en lingüística, Lyn Fogle. El resto del tiempo se nos va en decir a nuestros hijos: “baja los codos de la mesa” y “pásame las papas”.

Los investigadores descubrieron que puedes hacer aprovechar el tiempo de la comida familiar en otro momento y cosechar los mismos beneficios. ¿No pueden cenar en familia? Desayunen en familia. Reúnanse para tomar un refrigerio antes de acostarse. Hasta una sola comida juntos una vez a la semana o el fin de semana puede tener un efecto positivo.

Lo más sorprendente: la conversación que tengas puede ser más importante que lo que comas. Las investigaciones demuestran que los padres hablan durante dos terceras partes de la conversación en la mesa, dijo Fogle. Si estás haciendo eso, no estás aprovechando al máximo el tiempo que pasan juntos.

Eso nos lleva a las mejores noticias: Existen métodos probados para que aproveches al máximo el tiempo que pasas conversando en familia. Consulté a psicólogos, lingüistas y diseñadores de juegos y luego probé con mis propias hijas y otros miembros de la familia las ideas que me dieron.

Me quedé con más de una docena de ideas que eran divertidas y proporcionaban beneficios tangibles. Las llamé Los juegos del hambre. Aquí les presento tres de ellos —pueden encontrar la lista completa en mi nuevo libro—.

Una palabra al día

Un niño que cursa entre 3º de preescolar y 3º de secundaria aprende cerca de 3.000 palabras al año, escribió Ellen Galinsky en su nuevo libro, Mind in the Making (La construcción de una mente). Puedes ayudarle a tu hijo al enseñarle una nueva palabra cada día.

Cuando estén juntos, procura usar palabras desconocidas. Incluye prefijos o sufijos y haz que todos construyan palabras nuevas. Lleva a la mesa un periódico o una revista y pide a todos que busquen una palabra que no conozcan. En estos casos, se permite buscar su significado en Google.

Noche autobiográfica

Una de las habilidades más valiosas que un padre puede transmitir a un niño no cuesta un solo centavo: la capacidad de contar una historia sencilla acerca de su vida.

Alrededor de los cinco años, los niños desarrollan la habilidad de describir eventos pasados, pero es necesario que practiquen. Pide a tu hijo que recuerde una experiencia memorable y dale seguimiento con preguntas de desarrollo: ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?

¿Crees que esto no es importante? Un grupo de investigadores comparó a los padres estadounidenses y a los asiáticos. Las madres estadounidenses hacían preguntas más detalladas y daban retroalimentación más positiva, mientras que las madres asiáticas se enfocaban más en la disciplina.

Cuando los investigadores les dieron seguimiento, algunos años más tarde, los niños estadounidenses recordaban más cosas acerca de su pasado, mientras que los estudiantes asiáticos recordaban más acerca de sus rutinas diarias. Cuando los niños recordaban más acerca de su propia historia, mostraban más confianza para enfrentar los retos en su vida. Anima a tu niño a contar historias acerca de sus logros anteriores o de cómo superaron los fracasos, especialmente antes de un examen o evento deportivo importante. Eso mejorará enormemente su desempeño.

Puntos críticos

Las reuniones son una de las contadas ocasiones en las que los familiares de diferentes edades están en un plano de igualdad. Los investigadores notaron que cuando los miembros de la familia cuentan historias en esas reuniones, otros miembros se unen, agregan detalles y ayudan a desarrollar la historia. Aunque esto a veces puede ser frustrante, en realidad ayuda a que los miembros de las familias trabajen mejor en equipo.

¿Cómo puedes estimular tales conversaciones? Pide a todos que mencionen un punto crítico. Tal vez uno de los niños tiene que hacer un proyecto con alguien que no le cae bien o mamá tiene que llevar al abuelo al médico durante el partido de futbol de uno de los niños. De pronto, todos se unen para diseccionar el dilema y encontrar posibles soluciones, elementos de una buena técnica de resolución de problemas.

Lo más importante: las comidas en familia no se tratan de la comida, sino de la familia. Con unos ajustes sencillos, puedes aprovechar cualquier reunión familiar para acercar a tu familia y preparar mejor a tus hijos.

¿Haces cenas en familia o haces tiempo para hablar todos los días? ¿Cuáles beneficios o desventajas has notado? Comparte tu experiencia en la sección de comentarios.