El Senado francés comienza a debatir una ley sobre el matrimonio gay
Unas 300.000 personas protestaron hace poco menos de dos semanas en contra de estos matrimonios.
4 abril 2013
05:58 PM ET

El Senado francés comienza a debatir una ley sobre el matrimonio gay

Por Laura Smith-Spark y Charles Pellegrin

París (CNN) — El Senado de Francia comenzó a debatir este jueves una polémica ley que permitiría a personas del mismo sexo casarse y adoptar.

La Cámara baja ya aprobó la legislación, en medio de protestas de opositores.

Si el Senado la avala, sería el paso más grande a favor de los derechos de los homosexuales en Francia, que han buscado la medida por más de una década.

Pero los planes enfrentan una fuerte oposición de la Iglesia católica, otros grupos religiosos y conservadores. Además, miles de personas han salido a las calles para protestar en París en semanas recientes.

Al mismo tiempo, la legislación ha ganado el apoyo de activistas a favor de los derechos de los homosexuales.

Una cuestión internacional

Francia no es la única nación que actualmente debate una legislación sobre este tema controversial.

Los senadores de Uruguay votaron a favor de una medida similar el pasado martes, a pesar de la fuerte oposición de la Iglesia católica. La próxima semana, la Cámara de Diputados discutirá lo aprobado por el Senado.

En Gran Bretaña también existen propuestas que buscan legalizar los matrimonios de las personas del mismo sexo.

En Estados Unidos, el asunto es discutido en la Corte Suprema, donde los magistrados se preparan para deliberar en las próximas semanas.

Nueve estados y el Distrito de Columbia permiten los matrimonios de personas del mismo sexo. Otros 41 estados tienen leyes que específicamente prohíben las uniones legales entre homosexuales.

Las parejas de personas del mismo sexo comenzaron a casarse en Holanda en 2001. Desde entonces, casi una docena de países ha permitido los matrimonios y las uniones civiles, incluidos Canadá, Sudáfrica, Bélgica y España.

En Argentina, el impuso a la legalización de los matrimonios de personas del mismo sexo se enfrentó con la férrea oposición de la Iglesia en 2010, entonces liderada por el cardenal Jorge Mario Bergoglio, el arzobispo de Buenos Aires y ahora Papa, lo que causó una notoria guerra de declaraciones entre él y el gobierno.

El asunto también ha dividido a Australia, donde legisladores votaron contra una ley similar en septiembre pasado. Una encuesta de Australian Marriage Equality, un grupo de apoyo a la causa, indicó que el 64% de los encuestados apoyan “la igualdad en el matrimonio”.

“Es el amor lo que importa”

Extender el derecho a casarse y a adoptar a las parejas del mismo sexo fue una de las promesas del presidente Francois Hollande durante su campaña el año pasado.

La izquierda ganó la mayoría en la Asamblea Nacional, donde la ley pasó en febrero pasado. El partido de Hollande domina ligeramente en el Senado.

El asunto ha causado una fuerte reacción entre los votantes ordinarios, así como entre legisladores.

Unas 300.000 personas protestaron hace poco menos de dos semanas, según cifras de la policía reportadas por la televisora local BFM-TV, afiliada de CNN.

El ingeniero Driss Houat, de 69 años, dijo a CNN este jueves que se opone a la medida. “Estoy completamente en contra de esto, porque Dios creó al hombre y a la mujer para que pudieran casarse. No para otra cosa. Es absurdo para mi ver esta ley aprobada”, dijo.

Pero Myriam Duru, de 37 años, una gerente en una tienda Tommy Hilfiger, está en desacuerdo con esa postura.

“Soy musulmana, por lo que creo en Dios. Creo que no es un problema para mí aceptarlo. No entiendo a la gente que cree que Dios existe y puede decir: ‘estoy en contra de la felicidad de la gente’”, afirma.

Alexis Nys, un comerciante de 58 años, dice que apoya a los matrimonios entre personas del mismo sexo “porque al final es el amor lo que importa. No cosas viejas o anticuadas. Creo que necesitamos vivir como debemos de vivir hoy”.

Una ley que legalizaba las uniones civiles entre personas del mismo sexo fue presentada en 1999 bajo el anterior gobierno socialista.

Conocida en Francia como el Pacto Civil de Solidaridad, el acuerdo puede ser firmado también por personas heterosexuales, pero no ofrece los mismos derechos que el matrimonio.

Charles Pellegrin reportó desde París y Laura Smith Park desde Londres


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