Muere a los 92 años Helen Thomas, la veterana corresponsal de Casa Blanca

(CNN) – La veterana periodista de de la Casa Blanca Helen Thomas ha muerto a los 92 años tras una larga enfermedad, dijeron fuentes a CNN el sábado. Thomas cubrió los gobiernos de 10 presidentes durante casi medio siglo, y se convirtió en una leyenda en el sector.

Ella era una habitual en las ruedas de prensa de la Casa Blanca, sentada siempre en primera fila hasta el final de su carrera exasperando con frecuencia a los portavoces del gobierno con sus preguntas directas.

Thomas comenzó a cubrir la Casa Blanca para la United Press International, cuando John F. Kennedy asumió la presidencia en 1961 y fue un fijo en ella hasta su jubilación en 2010.

Fue una pionera y es considerada la decano de la prensa de la Casa Blanca, porque era la periodista más veterana de la casa presidencial.

Su carrera, sin embargo, terminó con una nube de controversia a su alrededor.

Thomas, que entonces trabajaba para el conglomerado de medios Hearst como columnista, vio cómo su carrera se arruinaba por los comentarios que realizó respecto a los judíos.

En 2010, aparecía en un vídeo de YouTube diciendo que Israel debería "largarse de Palestina", y que el pueblo judío debería volverse a su casa en "Polonia, Alemania y Estados Unidos ... y en todas partes."

Thomas se disculpó por sus comentarios, escribiendo, "No reflejan mi creencia sincera de que la paz llegará a Oriente Medio sólo cuando todas las partes reconozcan la necesidad del respeto mutuo y la tolerancia. Que ese día llegue pronto". Anunció su retirada una semana después.

En 2012, el funcionario palestino Hanan Ashrawi presentó Thomas dándole un premio.

Thomas, hija de inmigrantes libaneses, nació en Winchester, Kentucky, el 4 de agosto de 1920. Ella era uno de los nueve hijos de sus padres. Thomas creció en Detroit, Michigan, donde asistió a la Universidad Estatal de Wayne y se graduó con una licenciatura en 1942.

En octubre de 1971, Thomas se casó con Douglas Cornell, que murió en 1982.

Escribió tres libros: "En primera fila en la Casa Blanca" (1999), "Gracias por los recuerdos del Sr. Presidente: el ingenio y la sabiduría de la primera fila en la Casa Blanca" (2002), y "Perros guardianes de la Democracia"(2006).

Thomas fue una revolucionaria y rompió algunas barreras al convertirse en la primera mujer presidenta de la Asociación de corresponsales de la Casa Blanca y Gridiron Club de Washington.

"Espero que haya muchas mujeres que me sigan justo en este mismo lugar", dijo. Ya a sus años 80, fue la mentora de muchos jóvenes periodistas.

Thomas dejó UPI en mayo de 2000 cuando la agencia de noticias fue vendido a una empresa controlada por el reverendo Sun Myung Moon, el fundador de Corea y líder de la Iglesia de la Unificación en todo el mundo.

Dos meses más tarde, Hearst News Service la contrató como columnista, y regresó a la Casa Blanca para realizar sus columnas.

Sus colegas la recuerdan como una mujer realmente valiente, que hizo las preguntas más difíciles a los presidentes, sin importar su partido.

En enero de 2009, el presidente George Bush se preparaba para dejar el cargo, Thomas dirigió sus cañones editoriales contra él y su administración.

Entre sus críticas: que antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, los funcionarios del gobierno ignoraron "las alertas tempranas importantes de un ataque inminente contra los EE.UU."

En un comentario de enero 2009, atacó a Bush por lo que ella consideraba sus defectos, incluyendo la conducción del país "a una guerra sin sentido en Irak, una calamidad todavía en curso cuando dejó el cargo casi seis años después de la invasión." Ella lo consideró "el peor presidente de la historia."

Thomas abrazó las libertades de un columnista con vigor.

Una tarde, en octubre de 2009, se dirigió al portavoz del presidente Barack Obama, Robert Gibbs, durante la rueda de prensa diaria.

La reforma de salud se estaba debatiendo en ese momento, y Thomas le preguntaba cada día si habría una opción pública parte del paquete.

Thomas insistió hasta que dijo que ya había llegado a una conclusión, pero no pudo obtener una respuesta directa de la portavoz presidencial.

"Entonces, ¿por qué me sigues preguntando?" Gibbs preguntó.
"Porque quiero que tengas mala conciencia", respondió Thomas.

La sala estalló en risas cuando Gibbs se puso rojo.