OPINIÓN: Obama debería pagarles a los pasantes de la Casa Blanca
20 agosto 2013
05:13 PM ET

OPINIÓN: Obama debería pagarles a los pasantes de la Casa Blanca

Por John D. Sutter, CNN

(CNN) - El presidente Barack Obama sabe que vivimos en un país de dos niveles. En julio, el mandatario, un ejemplo de cómo cualquiera puede o debería progresar en la Tierra de la Libertad, hizo hincapié una y otra vez en que la brecha entre ricos y pobres en los Estados Unidos está rompiendo la sociedad.

“Pese a que nuestros negocios están creando nuevos puestos de trabajo y han roto récords de ingresos”, dijo el Presidente en Illinois, “casi todos los aumentos en las ganancias de los últimos 10 años han ido a los más ricos”.

“Aprovecharé cualquier oportunidad que tenga”, le indicó a The New York Times poco después, “para trabajar con el Congreso con el objetivo de fortalecer a la clase media, mejorar sus perspectivas y mejorar su seguridad”.

¿Cualquier oportunidad? Bueno, aquí va una: ¿qué tal si les pagas a tus pasantes?

Como relató Jane Fox, una antigua becaria no remunerada en la Casa Blanca, a CNNMoney, la residencia presidencial y principal centro de trabajo del Presidente ha sido presionada por diversos grupos como Fair Pay Campaign (Campaña por un Salario Justo) para pagar a los estudiantes universitarios que trabajan de 9 a 6 sin recibir pago.

Fox me contó que le costó “unos cuantos miles de dólares” trabajar en la Casa Blanca en 2010. “Piénsalo”, me dijo. “Estás ahí tres meses. Tienes que mudarte a una nueva ciudad. Tienes que pagar alquiler. Tienes que pagar costos de transporte hacia y desde la Casa Blanca”.

“Tienes que poder costear ser un pasante en la Casa Blanca”, aseguró.

Quizá el pago a los pasantes y el cuidado de la salud de la clase media, a primera vista, no parezcan vinculados. Leí algunos tuits diciendo que no es grave que la Casa Blanca no les pague a los pasantes. “No. Tienes que pagar derecho de piso”, escribió una mujer.

Pero las pasantías son importantes (quizá esenciales) en los currículum modernos. Sin una pasantía, es difícil aspirar a un trabajo que te guste y pague bien. Fox, por ejemplo, dijo que su pasantía en la Casa Blanca la ayudó a conseguir trabajos y hasta ingresar en la escuela de posgrado. Aquellos pasantes potenciales que no pueden darse el lujo de gastar miles de dólares en una pasantía quedan postergados o tienen mayores dificultades para progresar, lo que significa que las mejores pasantías y los mejores trabajos suelen reservarse para la clase media alta o los ricos.

Se trata de solo una de las muchas formas en que los estadounidenses de clase media y baja son dejados atrás en la época de la desigualdad salarial. El sistema parece arreglado para que los estadounidenses más pudientes tengan mayores chances de ser exitosos que sus colegas pobres.

Las estadísticas ofrecen un panorama aleccionador: solo el 9,5% de los niños nacidos en el quintil más pobre en Washington progresará hasta el 20% superior, según un estudio reciente de la Universidad Harvard y la Universidad de California en Berkeley.

Estos números son todavía peores en ciudades como Memphis y Atlanta.

Con cuotas universitarias en permanente alza y pasantías no remuneradas para los jóvenes trabajadores, no sorprende que cada vez sea más difícil salir de la pobreza.

La Casa Blanca no es la única que ofrece prácticas no remuneradas y la realidad es que las pasantías no son las responsables de la brecha entre ricos y pobres de los Estados Unidos.

(CNN, para aquellos que tengan dudas, les paga a sus pasantes).

Pero la rama ejecutiva debería aprovechar esta oportunidad para hablar a las claras sobre la equidad en Estados Unidos y ofrecer prácticas pagas, como hacen muchos otros.

No todos pueden ser como Google, que les paga a algunos pasantes hasta 6800 dólares por mes. Pero siempre hay formas de que funcione y que sea justo.

Mientras tanto, el grupo Fair Pay Campaign está en lo cierto al señalar la hipocresía del gobierno de Obama, que impulsa el aumento del salario mínimo mientras no les paga a algunos de sus jóvenes trabajadores. El Presidente puede dar un ejemplo importante en este asunto.

El trabajo duro debería ser recompensado con un salario justo. Y el campo de juego para los nuevos trabajadores debería ser lo más equitativo posible. De otra forma, solo estamos fortaleciendo la brecha entre ricos y pobres.


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