Por Kyung Lah yMadison Park, CNN

(CNN) - Furiosos y frustrados por las operaciones de búsqueda y rescate y el flujo de información de parte de las autoridades surcoreanas, decenas de familiares de los pasajeros desaparecidos del ferry que pretendían marchar en protesta hacia Seúl fueron bloqueados por la policía al salir de Jindo.

El domingo a las 2 a.m., los familiares abandonaron su refugio temooral en un gimnasio y exigieron poder ir a la Casa Azul —la residencia oficial del presidente surcoreano, Park Geun-hye— para presentar sus demandas.

El dolor de los padres ahora está potenciado la incertidumbre del destino de cientos de pasajeros, muchos de ellos alumnos que iban en un paseo escolar.

Algunos padres están internados en hospitales porque su dolor es tan grande que se han rehusado a comer.

Algunos dicen que no quieren vivir.

“Si no tengo a mi hijo menor , quiero tirarme al mar”, dijo una mujer. “Al pensar a mi hijo en el mar, cómo puedo yo como padre comer o beber… Me odio por esto”.

En Corea del Sur, el suicidio es una amenaza real y grave.

Tiene la mayor tasa de suicidio entre los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Algunos señalan que la sociedad ultracompetitiva de Corea del Sur o la incapacidad para aceptar el fracaso son factores que contribuyen a esta realidad.

Es una cultura en donde la vergüenza es una carga pesada, y en donde hay una aceptación social del suicidio.

Las autoridades han puesto a disposición de las familias a especialistas en salud mental, pero a pesar de la dimensión de la tragedia, no han sido contactados.

Los consejeros esperan que más personas se acerquen, especialmente con la realidad de los altos índices de suicidio del país.

Hay temores de que algunos sigan el ejemplo de Kang Min Kyu, vicerrector de la Escuela Secundaria Ansan Danwon. El hombre de 52 años fue uno de los primeros en ser rescatado.

Luego, dos días después, fue hallado colgado de un árbol.

La policía dijo que usó un cinturón para colgarse cerca del gimnasio en Jindo donde están los familiares.

En una nota, Kang escribió que la excursión fu su idea y que las muertes de los alumnos fueron su culpa.

Para algunos, la tristeza se mezcla con la ira. Y la desesperación abunda.

Una mujer, durante una reunión informativa con las autoridades marítimas, gritó: “¿Cómo vamos a vivir ahora?”.