Por Peter Bale y Juan Andrés Muñoz, CNN

Barcelona (CNN Español) - ¿A qué se dedica el mejor chef del mundo después de haber cerrado el considerado mejor restaurante del planeta?

Para Ferrán Adriá, creador del restaurante elBulli, su nuevo menú está lleno de grandes ideas, que van desde un nuevo buscador de Internet enfocado en la gastronomía, a un laboratorio de cocina pasando por un gigantesco centro para explicar a sus visitantes sus teorías sobre la creatividad.

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“Aquí podrás comer el conocimiento", dice el gran chef refiriéndose a la Fundación elBulli.

Más cerca de un físico o filósofo que de un chef, Adriá se ha inventado una "teoría de todo", un modelo para aplicar la creatividad a todos los campos de la vida, desde la gastronomía al arte, incluso el periodismo.

“Esto no se trata de cocina. Se trata de creatividad", dice mientras dirige una visita guiada al edificio donde concibe todos sus planes, en una fábrica textil abandonada en una de las zonas históricas de Barcelona.

De aquí saldrá un laboratorio de investigación, una enciclopedia digital de cocina, un curso online masivo para enseñar gastronomía y creatividad, y un motor de búsquedas llamado "Seaurching", un juego de palabras que conjuga "searching" (buscar) con "sea urchin" (erizo de mar).

"Soy un cocinero pero nadie más piensa en estas cosas", dice sobre la Bullipedia, que según Adriá será la mayor disrupción del conocimiento en Internet desde el surgimiento de la Wikipedia.

Adriá tiende a referirse a sí mismo como "nosotros", un reconocimiento a sus colaboradores y discípulos, algunos de los cuales han creado sus propios grandes restaurantes. "Muchas veces pensamos que estamos locos. Si es así, debe ser por querer cambiar tantas cosas".

Con pasión de autodidacta, Adriá se expresa tanto por la boca como a través de sus brazos con gestos veloces, amasando el aire como quien hace repostería, y enfatizando sus ideas con los dedos apretados como si añadiera pizcas de sal.

Con la excepción de los banqueros, una profesión que considera inherentemente sin creatividad, cualquier profesión o actividad puede mejorar con un toque de la magia de elBulli, sugiere.

“El objetivo de este proyecto es mostrar a la gente que puede ser creativa, a ser creativa en cualquier proceso", señala Adriá agitando los brazos tan vigorosamente que uno agradece que no tenga un cuchillo de cocina entre las manos.

Durante la visita de dos horas a su nueva sede de elBulli, el chef explicó con detalle y en profundidad la fuerza creativa que le llevó a crear el mejor restaurante del mundo, y que clausuró después de 25 años en busca de nuevas ideas.

A sus 52 años, el chef oriundo de Cataluña prefiere hablar públicamente en catalán que en castellano. A la cabeza de elBulli, un restaurante junto a la playa de Roses, en la Costa Brava al norte de Barcelona, ganó varias veces la distinción de mejor del mundo.

Como verdadero hombre de conocimiento y obsesionado por el control, Adriá trabaja en medio de cientos de paneles de poliestireno donde esboza sus ideas, grandes y pequeñas, y con maquetas a escala del centro que planea construir en la costa junto a su restaurante elBulli.

En una creciente biblioteca a base de humildes estantes estilo Ikea de los que se encuentran en pisos de estudiantes aloja todas las recetas jamás cocinadas en elBulli, y un archivo de gastronomía con recetas que incluso se remontan al siglo XV.

“En 1768 había helado de trufa negra", cuenta entre exclamaciones.

“Si pensáis que hago locuras, eso se hacía hace muchos años y estaban adelantados a su tiempo", cuenta.

En octubre, Adriá planea abrir lo que describe como la primera exposición de su tipo sobre el proceso creativo en un museo de Madrid, en torno a los métodos de elBulli.

En el centro de la exhibición está un Mapa de Creatividad, una especie de carta astral del proceso que sigue una idea, el ensayo y el error desde el descubrimiento al proyecto terminado. Adriá lo siente con tal pasión que cree que servirá de ayuda a cualquier industria, a cualquier arte, a cualquier proceso.

“Todo está en el mapa", dice.

En una reciente conferencia ante un grupo de periodistas, Adriá comparó la presión que se vive en un restaurante a la de una redacción de periódico, y dice que "los periodistas son los nuevos profesores. Vuestro papel tiene que cambiar, y el de los maestros también".

Adriá es generoso en sus consejos y varias instituciones de nivel mundial le piden asesoría. Da clases en el Massachusetts Institute of Technology y aconseja a Telefónica, empresa que patrocina su exposición en Madrid en octubre: "Ferrán Adriá. Auditando el proceso creativo".

Algunas de sus ideas pueden sonar simples, pero hay un método detrás de esa locura que permea su cocina: deconstruir todo hasta llegar a su estado elemental: "¿Fruta? ¿Qué es la fruta? ¿Qué es un vegetal? ¿Por qué un tomate es un vegetal y un plátano es una fruta?".

Adriá se prodiga en definiciones y frases redondas que parecen sacadas de un manual de genio:

– "Un huevo frito es química".
– "Comer con paillos es más sensual".
– "La gente me pregunta de dónde saco mis ideas... si vas al baño con una revista puedes estar pensando".

El gran interrogante que quizás se planteen muchos ahora es cuándo volverá a cocinar y dónde se podrá comer. La respuesta quizás desilusione. Adriá dice que rechazó más de dos millones de reservas en el último año de elBulli y ahora planea servir solo 20 comidas al año: 10 gratis y 10 pagadas al que ofrezca mejores donaciones a su fundación.

Mientras eso llega, el chef catalán sigue enfocado en resolver grandes incógnitas cómo: "¿Qué tipo de información necesitamos sobre un ravioli para que se convierta en conocimiento?".