Washington (CNN) - Después de años de lo que considera promesas incumplidas, el gobierno de Estados Unidos señaló a Tailandia, Malasia, Gambia y Venezuela por no tomar medidas suficientes contra el tráfico humano.

En su Informe anual sobre Tráfico de Personas, publicado el viernes, el Departamento de Estado bajó a esos cuatro países al Nivel 3, el más bajo con que evalúa el combate de los países contra la esclavitud moderna.

En el caso de Venezuela, el informe dice que mujeres y niñas son atraídas desde las regiones más pobres a los centros turísticos con la falsa promesa de encontrar trabajo. Una vez llegan allí son obligadas a prostituirse, según el documento.

El informe dice que hay indicios de trabajos forzados y tráfico sexual en Malasia y Tailandia. En el caso malasio destaca el problema de los inmigrantes de otros países asiáticos que buscan trabajo en granjas, fábricas y en la construcción y que terminan con sus pasaportes confiscados y sin cobrar salarios.

En Tailandia, hay decenas de miles de inmigrantes de países vecinos explotados en la industria del sexo, en la pesca o como empleados domésticos, de acuerdo con el documento

El estudio evalúa a los gobiernos en función de sus esfuerzos para reconocer y combatir el tráfico humano, emprender reformas y destinar recursos a programas de prevención, protección y penalización.

Y divide a los países en tres categorías en función de su cumplimiento de 11 "estándares mínimos para la eliminación del tráfico" humano.

- Nivel 1: Países que cumplen plenamente los estándares mínimos.

- Nivel 2: Países que no cumplen completamente pero hacen esfuerzos significativos para hacerlo.

- Nivel 3: Países que no cumplen los estándares mínimos y no dan señales de hacer esfuerzos significativos para hacerlo.

Estar en el nivel 3 también puede significar menos dinero del gobierno estadounidense, ya que Washington podría valerse de esa claficación para retener o retirar asistencia no relacionada con la ayuda comercial o humanitaria. Esos países también podrían enfrentar la oposición estadounidense para obtener ayuda al desarrollo de instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Se calcula que más de 20 millones de personas son víctimas de alguna forma de tráfico humano, según la Organización Internacional del Trabajo.