Por Jack Zenger Joe Folkman, para CNN

Nota del editor: John H. "Jack" Zenger es el cofundador y director ejecutivo de Zenger Folkman-. Él es un experto mundial en el campo de desarrollo de liderazgo y es altamente respetado y buscado como orador, consultor y entrenador ejecutivo. Joe Folkman es cofundador y presidente de Zenger Folkman. Él es una respetada autoridad en el área de evaluación y cambios, un aclamado orador principal y autor con gran éxito de ventas.

(CNN) - En 1989, Steven R. Covey escribió un libro de negocios y autoayuda titulado Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Llegó a ser un éxito que indujo a millones de personas a creer que esos siete hábitos los convertirían en mejores líderes. De hecho, los convertirían en líderes altamente eficaces.

Sin embargo, un gran liderazgo no consiste solo en lo que estás haciendo correctamente. También se trata de lo que no estás haciendo mal. Así como hay hábitos que hacen que los líderes sean eficaces, hay hábitos que los paralizan.

Desde el primer día en que publicamos nuestra investigación acerca del liderazgo basado en fortalezas, también hemos subrayado la importancia de superar los terribles hábitos a los que nosotros nos referimos como los "defectos fatales".

Nos dimos cuenta de que cuando un gerente poseía solamente uno de estos defectos fatales, tenía muy pocas posibilidades de colocarse en el nivel superior de liderazgo en su organización. El poseer dos o más, virtualmente garantizaba que no estaría en el escalón superior del liderazgo.

Analizamos los datos de más de 52.000 líderes para determinar cuáles hábitos recibían con más frecuencia las calificaciones más bajas. Buscamos comprender aquellas conductas que se diferenciaban de mejor manera entre los peores líderes (por ejemplo, el 10% más bajo) en comparación con todos los otros líderes.

En otras palabras, identificamos los hábitos que eran como piedras de molino alrededor del cuello de los líderes y que con más probabilidad causaba que ellos se hundieran en el fondo de la pila. Luego identificamos los puntos que tenían el impacto negativo más significativo respecto al compromiso de los empleados y que los condujeron al fracaso en sus actuales empleos. El resultado fue una lista de 20 puntos agrupados en siete hábitos muy malos.

Aquí está la lista en orden, desde el menor hasta el más fatal:

Fallar en el entrenamiento y el desarrollo de los demás  

Los líderes que no son eficaces forman el hábito de enfocarse únicamente en hacer su trabajo. Fallan al mostrar interés en el desarrollo de un grupo de personas que tienen la capacidad de hacer el trabajo en un mundo aún más competitivo, y quienes son los que al final se harán cargo de su trabajo cuando ellos ya no estén.

Ser un mal modelo a seguir  

Los líderes menos efectivos forman el hábito de decir una cosa y hacer otra. Ellos creen firmemente que es apropiado tener un conjunto de normas para ellos y otras diferentes para los miembros del equipo. Después de todo, ellos son los jefes. Pero esto tiene una mayor consecuencia de lo que creen. Los subordinados llevan la cuenta de la cantidad de ocasiones en las que el líder dice una cosa y luego hace otra.

Falta de perspectiva estratégica  

Los líderes ineficaces desarrollan el hábito de ver solo hacia abajo, no logran mirar hacia arriba o hacia fuera. Están menos cómodos considerando un escenario más grande o mirando al futuro a unos 3 o 5 años de distancia. Dado que se acomodaron en esta pequeña parcela, es difícil para ellos alejarse de su vista miope. Esta miopía hace que los miembros del equipo se enfoquen solamente en la tarea que tienen entre manos en lugar de enfocarse en la visión y misión de la organización.

Preferir trabajar de manera independiente en lugar de colaborar  

Los líderes ineficientes caen en el hábito de trabajar de manera independiente. Esto requiere menos esfuerzo que colaborar con sus compañeros. Ellos disfrutan tanto teniendo su propio territorio y construyendo un silo donde vivir, que no logran ver que el trabajo más importante en una organización es el que se produce de forma horizontal.

Oponer resistencia a las metas y mejoras  

Los demonios gemelos de los líderes ineficientes son la arrogancia y la complacencia. Estos líderes desarrollan el terrible hábito de evitar cualquier desarrollo personal. Creen que seguramente son maravillosos porque si no fuera así, no habrían sido promovidos a una posición de liderazgo. Peor aún, concluyen que han alcanzado la "cima" y que el autodesarrollo o los objetivos a largo plazo no son necesarios o que están por debajo de ellos.

Comunicación deficiente  

Estos líderes no eran hábiles comunicando sus intuiciones ni comprendiendo los asuntos o problemas. Adicionalmente, luchaban para darles a los demás cualquier sentido de dirección o propósito. Ya sea que no se tomaban el tiempo, o que no podían comunicar la manera en que su trabajo contribuía a los objetivos más amplios del negocio. Y cuando se comunican es un canal de un solo sentido con un altavoz potente, pero que carece de un dispositivo para escuchar.

Fracasan en inspirar y motivar a los demás  

La cualidad que más devalúa a los líderes ineficaces es que fallan en motivar a sus subordinados. La mayoría de los líderes sabe cómo presionar para obtener resultados, pero pocos entienden cuándo deben jalar. Los líderes que tienen este mal hábito en el que únicamente presionan y no jalan, fueron descritos como personas autocráticas y que tienden a micro-gestionar. Otros fueron descritos como personas carentes de entusiasmo y pasivas. Transmitir energía e inspirar a la gente hasta lograr altos niveles de desempeño, es la lucha más desafiante para estos líderes ineficaces.

Pareciera que estos fueran fallos obvios que todo líder trataría de corregir. ¿Te sorprendería saber que los líderes ineficaces a quienes estudiamos, con frecuencia ignoraban sus propios malos hábitos?   Ellos consistentemente se calificaban en estas áreas de forma más positiva que los demás, y usualmente por un amplio margen. Padecían de la privación de la conciencia de sí mismos.

Quizás es hora de tomar un momento y analizar si tú posees alguna de estas fallas fatales o pedir una opinión sincera respecto a tu desempeño en estas áreas específicas. Hay muchos hábitos brillantes que hacen una carrera exitosa, pero ten cuidado con los que pueden hacerte fallar.