Nota del editor: No te pierdas el 16 de noviembre a las 7pmET el Encuentro con Carlos Santana

Por Camilo Egaña, CNN Español

(CNN Español) - Carlos Santana no se parece a Carlos Santana. Quiero decir que más allá de lo que uno crea saber del personaje, la persona resulta mucho más interesante.

Carlos llega a la entrevista con CNN en Español incluso antes de hora, accede a los autógrafos de rigor y agradece que uno se haya leído su libro The Universal Tone. Bringing My Story to Light.

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Luego, se repantiga en su sillón y espera a que los técnicos hagan lo suyo. Tras los últimos ajustes, comienza una entrevista que por momentos parece una conversación con el vecino, que por casualidad, es uno de los veinte mejores guitarristas de todos los tiempos.

Carlos Santana responde lo que le preguntes.

A veces parece que se está pensando la respuesta. Yo creo que lo que busca es el término correcto en español y muy rara vez busca la aprobación de los que le acompañan.

Ante todo, deja claro que "podemos hablar de lo que tu quieras, incluida la política". Y entonces arremete contra Bush y Nixon; repasa el que acaso sea el peor momento de su vida (un abuso sexual cuando era un niño); recuerda a ese padre suyo tan pintoresco como escurridizo que un día, oyendo a un pájaro cantar, le mostró la grandeza del arte; habla de la luz porque eso de la luz celestial es una de sus obsesiones más nobles.

"Saluda la luz que eres y que está dentro de tu corazón", escribe en su libro, porque "el amor es la luz que está dentro de todos nosotros, de todo el mundo".

Si le dejas extenderse en el tema, él mismo intuye cierta desazón en el otro y luego de una pausa exclama: "La gente cree que estoy loco".

Cuando aterrriza, habla entonces de la droga. Defiende la marihuana porque es cosa de Dios. "¿Cómo que de Dios?", pregunto, y él responde que todo lo que Dios hace es bueno porque es natural. La cocaína es otra cosa.

Pero el mejor Santana lo descubro al día siguiente, rozando las nubes en uno de los pisos más altos del cuartel general de Sony Music en Manhattan.

Todo el mundo, incluido Carlos, está atento a su majestad, Clive Davis, el superproductor, que flaqueado por sus cortesanos se fotografía con el músico. Nos han pedido que no molestemos a Davis con los flashes o las preguntas.

Y en medio de toda esa demostración de poder y veneración, Carlos reconoce a los de CNN en Español que han venido desde Atlanta a entrevistarle y hace una seña, casi impreceptible. Una medio sonrisa con la mirada, como diciéndonos: "Soy el mismo de ayer, cuando todo esto se acabe, ¿le entramos a un tequilita?".

Pero ni Clave Davis ni sus cortesanos detectan la señal.