Por Felipe Guler, CNN Español

(CNN Español) - Este miércoles renunció la ministra de Salud de Chile, Helia Molina, tras la publicación de unas polémicas declaraciones en un diario el martes.

Álvaro Elizalde, ministro secretario general de Gobierno de Chile, anunció la renuncia y explicó que con su salida Molina buscó “evitar generar polémicas artificiales”.

En la entrevista del diario La Segunda, Helia Molina denunció que en todas las clínicas “cuicas”, o de clase alta, muchas familias conservadoras han hecho abortar a sus hijas.

Las declaraciones inmediatamente provocaron reacciones. En un comunicado, el Ministerio de Salud aseguró que las palabras de Molina fueron a título personal y que no representan al Gobierno de Chile.

Además, parlamentarios de oposición exigieron pruebas y denuncias ante tribunales.

“¿Quién? ¿Qué facultativo? ¿Cuándo? ¿En qué momento?  ¿Dónde? ¿En qué centro hospitalario se formularon aquellos hechos que la ministra señaló? Su silencio es sinónimo de complicidad”, reclamó el Francisco Chahuán, senador de Renovación Nacional.

La Asociación Gremial de Clínicas de Chile emitió un comunicado garantizando que cumplen con la legislación vigente y los estándares éticos que corresponden.

Por su parte, políticos oficialistas respaldaron a la Ministra señalando que la acusación es un secreto a voces.

Para Juan Luis Castro, diputado de la Comisión de Salud, “la ministra tomó un ejemplo que pudo haber sido controvertido pero que en el fondo hablaba de un problema real en el país que es el doble estándar frente al tema del aborto”.

Según Castro “no tenía por qué haber terminado necesariamente con su salida de una cartera”.

“Lo que ella hace es abrir un debate en la sociedad”, dijo Guido Girardi, de la Comisión de Salud.

En Chile el aborto está penalizado por cualquier motivo, incluso por violación.

A pesar de esto, cifras del Ministerio de Salud indican que cada año existen unos 33.000 casos hospitalarios por aborto tanto en centros públicos como privados, una cifra que incluye abortos espontáneos y provocados.

En ese contexto, la exministra Molina sólo declaró que renunció para no perjudicar al Gobierno con esta polémica, que no se arrepiente de nada de lo que dice y que hizo esa declaración con la condición de no ser publicada, cosa que fue desmentida por la periodista que firmó la entrevista en La Segunda.