Residentes de la localidad de El Pedregal evacuaron su pueblo, el sábado, por la actividad del volcán Cotopaxi. (Crédito: RODRIGO BUENDIA/AFP/Getty Images).

(CNN Español) – Las autoridades de Ecuador monitorean la actividad del volcán Cotopaxi, que este domingo, no ha registrado nuevas explosiones, reportó el Ministerio Coordinador de Seguridad.

El gobierno reiteró su llamado para mantener la calma, pero está vigente la alerta amarilla.

El sábado se ordenó la evacuación preventiva de varias poblaciones localizadas cerca del Cotopaxi por la actividad que registra el volcán y el presidente Rafael Correa decretó el estado de excepción para hacer frente a una posible emergencia.

El Cotopaxi expulsó, la mañana del sábado, material incandescente por su zona occidental, que podría generar avalanchas, alertó la Secretaría General de Riesgos.

La evacuación fue aplicada en  Rumiñahui, en la zona del río Pita; Mejía, en la zona del Pedregal; Valle de los Chillos, en la zona del río Santa Clara, para la parte norte.

Un sobrevuelo, la tarde del sábado, por la ladera occidental del Cotopaxi permitió determinar que no había deshielo de glaciares y los pobladores de las riberas del río Cutuchi: Malaló, Lasso y zonas aledañas, pudieron volver a sus casas.

 

También el sábado por la tarde, el volcán lanzó una columna de cenizas que alcanzó hasta 5.000 metros sobre el nivel de su cráter.

 

El Cotopaxi, un volcán muy peligroso

Según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica de Ecuador, el Cotopaxi es considerado uno de los volcanes más peligrosos del mundo debido a la frecuencia de sus erupciones, su estilo eruptivo, su relieve, su cobertura glaciar y por la cantidad de poblaciones potencialmente expuestas a sus amenazas.

"La peligrosidad del Cotopaxi radica en que sus erupciones pueden dar lugar a la formación de enormes lahares (flujos de lodo y escombros) que transitarían por drenajes vecinos a zonas densamente pobladas como el Valle Interandino entre Mulaló y Latacunga, y una parte del valle de los Chillos.

"Se ha estimado que actualmente más de 300.000 personas viven en zonas amenazadas por lahares en caso de que se repitan erupciones similares a las ocurridas en los siglos XVIII y XIX", diceel sitio web del Instituto Geofísico.