(CNN) - El Congo solía traer a la mente imágenes de guerra civil y conflicto. Últimamente, el país está evocando otra imagen: la de iniciadores de tendencias. El movimiento de moda ‘Sapeur’ ha inspirado a diseñadores alrededor del mundo, incluyendo, más recientemente, al diseñador británico Paul Smith y a músicos locales, como Papa Wenba y Koffi Olomide, quienes se han convertido en sensaciones mundiales. Ahora el mundo del arte internacional también se está enfocando en el Congo.

La Fundación Cartier de París actualmente está patrocinando Beaute Congo, una de las más grandes retrospectivas del arte contemporáneo del Congo hasta el día de hoy. La exposición, la cual finaliza el 15 de noviembre, abarca 90 años, 350 obras y 41 artistas diferentes que han dominado medios que van desde los libros de historietas hasta el collage. La exposición fue conservada por Andre Magnin, un francés cuyo compromiso para unir el arte africano contemporáneo con las audiencias europeas es inquebrantable.

"Estos artistas, quienes habían empezado como pintores de vallas, decoradores e ilustradores, han establecido su estudio en las concurridas calles de Kinshasa
para que sus lienzos pudieran ser vistos por todos", dice Magnin acerca de su atracción por la obra de arte que eligió.

"Quedé impresionado por la libertad, variedad, humor y belleza de las pinturas que iban pasando delante de mis ojos". Añade que su mensaje al público es:

"Aquí hay maravillas. Mira las cosas que nunca hemos visto".

¿Un despliegue agridulce?

Sin embargo, algunos artistas han expresado frustración porque su éxito en la arena internacional parece depender de los esfuerzos de entusiastas occidentales.

"Queremos combatir los estereotipos de los artistas africanos", indica Steve Bandoma, uno de los artistas emergentes de la exposición quien en sus cuadros incorpora objetos encontrados.

"Aun cuando viajamos y nos exponen en el extranjero, siempre existen limitaciones. No tenemos acceso al mercado. ¿Por qué tuvimos que acudir a Andre Magnin para conseguir este espacio?"
Otros artistas expresaron la necesidad de que aquellos en el mundo del arte experimenten el arte africano desde adentro del continente. En un folleto para la exposición, Magnin entrevistó al escultor autodidacta Bodys Isek Kingelez, quien hizo la siguiente observación:

"Muy a menudo ni los críticos de arte ni los conservadores de arte occidentales o incluso africanos, ven o entienden África desde la perspectiva de África. Ellos trabajan con lo que escuchan. Necesitan ir a Kinshasa".