Donald Trump se encara con Jorge Ramos.
Donald Trump se encaró con Jorge Ramos en una conferencia de prensa el pasado 25 de agosto de 2015.

Nota del editor: Nacido en la frontera, Rudy Ruiz es autor de "Seven for the Revolution" (Milagros Press), reciente ganador de cuatro premios en los International Latino Book Awards de 2014, incluido el primer lugar a la mejor ficción popular. Es presidente ejecutivo de Interlex, una agencia de marketing en San Antonio. Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor.

(CNN) - Si no sabes quién es Jorge Ramos o no respetas el lugar que ocupa en los medios de comunicación en Estados Unidos, entonces no puedes ser presidente.

Después de expulsar al presentador de Univisión Jorge Ramos de una conferencia de prensa el martes por la noche, Donald Trump lo describió como una "persona muy emocional" y dijo no saber si quiera quién era. Después, tras deportar simbólicamente a Ramos de la conferencia, Trump le dejó volver a la sala para atacarlo desde el púlpito.

Tres strikes y afuera, digamos.

Strike uno

Originalmente, Trump se negó a responder la pregunta de Ramos sobre los planes del magnate de deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados, muchos de ellos latinos. Considerando lo controvertido de esta política, al negarse a responder a Ramos, Trump evitó un tema candente que preocupa a millones de personas.

Es un ejemplo de la actitud avasalladora y de generar miedo de Trump, aspectos de una personalidad que lo hacen incapaz de gobernar un país cuyos ideales son los derechos humanos y la decencia, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

No tiene respuestas convincentes porque sabe que su propuesta para lidiar con los inmigrantes indocumentados no es realista. Y cualquier intento de hacer una deportación en masa derivaría en una caza de brujas y crearía zonas de guerra por todo nuestro país, horribles escenas que traerían recuerdos surreales de momentos trágicos y lamentables de la historia. Siempre que un gobierno ha intentado acorralar a millones de personas para reubicarlas en contra de su voluntad, las cosas han ido mal.

Cuando Trump dejó regresar a la sala a Ramos, no pudo resistir el impulso de agrandarse a expensas de los demás comentando que tenía un corazón más grande que Ramos.

Strike dos

Trump no solo expulsó a Ramos. También lo despreció como a un ser molesto, una persona de sangre caliente y sin control, y lo llamó "persona muy emocional". Como latino, la expulsión y posterior caracterización de Ramos me pareció un acto de racismo.

Las declaraciones más llamativas y altisonantes de Trump han sido contra los inmigrantes indocumentados latinos. ¿Y a quién expulsan de su conferencia de prensa? Al latino. ¿Cuántos periodistas latinos más había en esa conferencia? ¿Creen que el porcentaje era acorde con el tamaño de la población latina? ¿Cuál es el impacto negativo de silenciar y menospreciar en esa sala a una de nuestras voces  más reconocidas? ¿Qué daño hace a la imagen de todos los latinos?

Para colmo, Trump tenía que echarle la culpa a Ramos menospreciando su carácter. Por supuesto, ya conocemos los estereotipos del latino emocional, ruidoso, colorido y exagerado. Gracias, Donald. Era lo que necesitábamos. Quieres deportar a 11 millones de nosotros y ahora te refieres a una de nuestras mayores luminarias como alguien demasiado emocional, y por tanto alguien poco profesional al que hay que sacar de la conferencia de prensa. Caracterizar a alguien como "emocional" es poner en duda su credibilidad como un ser "racional", que es la base de la reputación e integridad de un periodista.

Por supuesto que Jorge Ramos es un apasionado de lo que hace. Pero antes que nada es un reportero galardonado, un presentador de primer nivel y un exitoso escritor. Su pregunta era racional y buscaba la verdad detrás de la virulenta guerra de Trump contra los inmigrantes indocumentados latinos.

Al silenciar la voz de Ramos y utilizar estereotipos raciales en su contra, Trump profundizó su batalla contra los latinos y todos los estadounidenses que desean vivir en una sociedad dedicada a acabar con las desigualdades raciales, las disparidades y la discriminación. Sus acciones y comentarios son un insulto para todos nosotros. Y el hecho de que dejara entrar después a Ramos para menospreciarlo desde el escenario y hundirlo con su demagogia no hace más que enfatizar la dinámica del rico blanco demagogo que controla el entorno e impone las normas a la minoría marginada.

Strike tres

Para defenderse, Trump dijo no conocer a Jorge Ramos. Gran mentira.

Ramos no es solo el presentador de televisión más famoso de la televisión hispana en Estados Unidos, sino que además también aparece con frecuencia en programas en inglés, incluso ha moderado debates presidenciales. Es el Walter Cronkite o el Edward R. Murrow hispano.

Encima, Trump le dijo a Ramos que "volviera a Univisión", precisamente el canal al que el magnate demandó por 500 millones de dólares tras la controversia sobre Miss Universo. Ramos lleva semanas tras una entrevista con Trump, sin éxito. Es simplemente increíble que Trump no conozca a Ramos.

Un presidente debe ser un líder para todos, con independencia de la raza, etnia o religión. ¿Cómo Trump podría ser un presidente inclusivo con los hispanos cuando quiere deshacerse de un numeroso grupo de nuestra población y ni siquiera reconoce o respeta a uno de nuestros periodistas más destacados y prestigiosos?

Para mí, Trump ha estado "fuera" desde que se lanzó a la carrera por la presidencia. Los expertos siguen esperando a que convenza a todos finalmente de que es incapaz de liderar. Este último episodio refleja lo que es: un matón racista. No deberían haber expulsado a Ramos de esa conferencia. Al que habría que sacar es a Trump de la carrera presidencial. Ojalá el Partido Republicano encuentre la forma de hacerlo.

Al silenciar la voz de Ramos y utilizar estereotipos raciales en su contra, Trump profundizó su batalla contra los latinos y todos los estadounidenses que desean vivir en una sociedad dedicada a acabar con las desigualdades raciales, las disparidades y la discriminación

Rudy Ruiz