(CNN)– Con cada nuevo tren que llega a Munich, llega otro grupo de refugiados.

Cansados, hambrientos y débiles por el calor sofocante, hablan de un angustioso viaje y de la alegría de por fin llegar.

La escena es diferente en Budapest.

Los refugiados que aún no pudieron abordar un tren sujetan consignas en papel: "Ayuda a Siria", "Los bebés están cansados". Se encuentran con la indiferencia, a la espera de embarcar en alguno de los trenes rumbo a Europa Occidental.

Europa se encuentra en medio de una profunda crisis migratoria, y la respuesta de los gobiernos ha variado enormemente.

El jueves, el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, se reunirá con las autoridades de la Unión Europea para encontrar formas de hacer frente a la emergencia. La nación es un punto de tránsito para los migrantes que tratan de seguir su camino hacia el norte, y Hungría ha respondido mediante la construcción de una valla a lo largo de su frontera con Serbia, a donde llegaron después de pasar por Grecia y Macedonia.

El gobierno de Alemania ha sido más receptivo a los solicitantes de asilo, pero ha tenido que lidiar con protestas xenófobas.

Atrapados en medio están hombres y mujeres desesperadas, con niños pequeños a cuestas, que han huido de la guerra que ha devastado Siria o Iraq, hacinados en travesías con frecuencia mortales por tierra o por mar.

Pasaportes y visados, por favor

La tensión reina en la estación de trenes de Keleti, en Budapest, la mayor de Hungría.

Cientos de personas esperan abordar un tren rumbo a Austria o Alemania, donde esperan solicitar asilo, pero se encuentran con policías húngaros que prohíben su camino.

El viaje ha sido un arduo.

"Hemos estado aquí cinco días sin comida, sin dormir. No hay lugar para dormir, no hay nada", dijo a CNN un refugiado sirio en la estación de Keleti.

Él y sus compañeros de viaje tenían billetes de tren, pero no se les permitió subir, dijo.

"El problema es la cantidad de migrantes con los papeles equivocados", dijo Reka Hegedus, una portavoz de la estación de tren. "Obviamente, incluso si tienen los billetes, no es suficiente".

Solo aquellos con la documentación adecuada -un pasaporte válido, un boleto y los visados ​​necesarios- tienen permitido entrar en la estación, con policías controlando los papeles de los que lo intentan.

"La normativa europea requiere que una persona que desee pasar a Austria o Alemania, por ejemplo, tenga los documentos necesarios", dijo un comunicado del gobierno. "La gente en la estación de tren Keleti, en Budapest, exigen que se permita el paso libre, están exigiendo algo que no es posible en virtud de la legislación europea".

Hungría: el punto crítico

Hungría ha estado bajo una creciente presión de los países de Europa Occidental para cambiar su enfoque sobre la crisis migratoria.

Levantó una cerca de alambre de púas a lo largo de su frontera de más de 160 kilómetros con Serbia en un intento por evitar que los migrantes crucen ilegalmente en su camino hacia el norte.

El portavoz del gobierno húngaro, Zoltan Kovacs, dijo a CNN que la falta de documentación es una cuestión clave para las autoridades.

"Eso es un gran problema que tenemos que enfrentar: que estas personas, al menos, hasta la frontera de Hungría, llegaron sin papeles, o se deshicieron de papeles, y al final del día es básicamente imposible determinar si están diciendo la verdad de que son procedentes de Siria u otras zonas de guerra", dijo.

El destino: Alemania

Pese al cuello de botella en Hungría, los migrantes siguen haciendo su camino hacia Alemania.

El gobierno germano dijo el mes pasado que espera hasta 800.000 solicitantes de asilo este año, cuatro veces más que en 2014.

En la estación principal de Munich, decenas de refugiados parecen llegar en cada tren.

"Fue muy difícil para nosotros. Me tomó mucho tiempo", dijo una mujer de Afganistán. "Sobre todo en Hungría, fue muy difícil a través de Hungría. Estuvimos casi sin agua y comida".

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo el lunes que su país -donde algunos se oponen a recibir a los solicitantes de asilo- debe mostrar "flexibilidad" a la hora de hacer frente a la crisis.

Los estados miembros de la Unión Europea acordaron en julio recibir a más de 32.000 inmigrantes para aliviar la carga de Italia y Grecia, a donde llegan los números más grandes.

La mayor parte de la población apoya Merkel.

Clubes de fútbol locales izaron banderas de bienvenida durante el fin de semana. Aldeas celebran la "bienvenida a refugiados".

Sentimientos diferentes

La Unión Europea ha estado tratando de encontrar formas de aliviar la presión migratoria en Italia y Grecia, por donde la mayoría de los inmigrantes entran a Europa.

Algunos países están dando la bienvenida.

En Reykjavik, los islandeses hicieron un llamado al gobierno a aceptar más refugiados procedentes de Siria.

Otros son reticentes.

Uno de ellos es Eslovaquia, que dijo el mes pasado que solo recibiría a los cristianos, ya que tiene solo una pequeña comunidad musulmana y que la integración sería difícil para los musulmanes recién llegados.

Los ministros de Relaciones Exteriores de Alemania, Francia y Gran Bretaña emitieron un comunicado el viernes pidiendo un consejo especial de la UE a finales de este mes para abordar medidas que mejoren la gestión de la afluencia de inmigrantes.

Archith Seshadri, Arwa Damon, Gul Tuysuz, Frederik Pleitgen, Antonia Mortensen, Alexander Felton, Carol Jordan and Bharati Naik contribuyeron con este reporte.