(Crédito: Miguel Schincariol/AFP/Getty Images)

(CNN Español) - El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, tiene en sus manos el futuro político de la presidenta Dilma Rousseff.

El problema para la mandataria radica en que Cunha pasó a la oposición.

Este martes, el máximo tribunal de justicia suspendió el trámite de juicio político tras objetar el procedimiento establecido por Cunha el mes pasado.

La posibilidad de que esta semana se pudiera decidir si la presidenta Rousseff enfrenta o no un juicio político ha hecho que su gobierno advierta que de darse un enjuiciamiento significaría una ruptura constitucional.

En el centro de la controversia están las cuentas públicas de 2014 que los investigadores creen se manipularon y maquillaron para esconder deudas millonarias.

Pero Cunha también ha estado involucrado en el escándalo de corrupción de Petrobras. Las autoridades suizas dijeron que Cunha tiene cuentas abiertas con 2,5 millones de dólares.

La semana pasada, los ministros del Tribunal de Cuentas de la Unión en Brasil han votado por unanimidad el rechazo a las cuentas presentadas por la presidenta Dilma Rousseff del año 2014.

El tribunal concluyó que Rousseff incurrió en una falta grave de mala praxis administrativa en el desempeño de su carga.

La investigación indica que el gobierno maquilló las cifras fiscales y manipuló las partidas presupuestarias federales para ocultar la realidad económica de Brasil en 2014.