Nota del editor: Martha Cecilia Bernal Uribe es directora de Educación Ejecutiva en la Universidad de los Andes. Además, es doctora en Derecho de la Universidad de los Andes y posee una maestría en Administración en dicha casa de estudios. 

(CNN Español) – Es evidente que una región con la desigualdad social, la debilidad de las instituciones públicas que favorecen la corrupción y la ilegalidad, con una tradición de dirección política eminentemente paternalista y caudillista, que como Drucker dijo en su momento, ha sufrido antes que de subdesarrollo de subadministración en todos los campos, requiere de la promoción y el desarrollo a todos los niveles de un liderazgo consciente, responsable, propositivo y humanista.

Partiendo del sentido inspirador del liderazgo, la transformación de América Latina hacia un desarrollo sostenible y socialmente equitativo se va a dar en la medida que contemos con organizaciones, gobiernos, comunidades y ciudadanos, con capacidad para generar poderosas inspiraciones, basadas en ejemplos positivos, coherentes, responsables, que partan de un profundo convencimiento de la igualdad entre todos los seres humanos, sin distingo, como reflejo de un sólido respeto por el otro, por los otros, por la naturaleza.

Un liderazgo empresarial de este tipo es responsable con la economía de la empresa, el medio ambiente, la búsqueda de justicia social y, por supuesto y antes que nada, con el equipo humano que la conforma.

Es por esto que uno de los primeros pasos en ese liderazgo empresarial inspirador y transformador comienza con la cultura de respeto que se vive y se respira en la empresa por los seres humanos que la conforman. Adicionalmente entiende que solo mediante este tipo de liderazgo logrará involucrar y comprometer al equipo humano con la razón de ser de la organización y, por ende, con dar lo mejor de sí para el logro de los objetivos comunes.

De otro lado, el logro de la innovación permanente en procesos y en modelos de gestión que requieren la región y sus instituciones para ser sostenibles y trascender en el tiempo solo será posible si el liderazgo de la organización es abierto para aceptar el riesgo y el error; si el equipo humano es invitado a aportar, más allá de su trabajo del día a día, a vivir en un permanente proceso de transformación.

Un líder como el que planteamos se lidera a sí mismo, lidera a otros, lidera proyectos y visualiza y construye un mejor futuro. Pero ante todo reconoce que para que ese liderazgo inspire y genere credibilidad tiene que ser coherente: el discurso y la acción van de la mano, son congruentes y se refuerzan mutuamente. Reconoce que uno de los principales roles de un líder es crear sentido para sí y para quienes lo rodean en la organización, es gestionar los talentos de quienes lo acompañan y es orientar la construcción de relaciones altamente productivas, capaces de crear nuevas realidades, portadoras de bienestar y satisfacción para su empresa, su sector y la sociedad en general.

No te pierdas Fuerza en Movimiento el próximo martes 20 de octubre a las 8:30pm ET.

Un liderazgo empresarial de este tipo es responsable con la economía de la empresa, el medio ambiente, la búsqueda de justicia social y, por supuesto y antes que nada, con el equipo humano que la conforma.

Martha Cecilia Bernal Uribe