Nota del editor: Daniel L. Glaser es secretario Adjunto de Financiamiento al Terrorismo del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y Fernando Aportela es el subsecretario de Hacienda y Crédito Público de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México.

La frontera entre Estados Unidos y México es sumamente activa. Cada minuto más de 1 millón de dólares en bienes y servicios son intercambiados en promedio entre ambos países. De hecho, México exporta más bienes y servicios a Estados Unidos por mes, de lo que exporta durante todo un año a la Unión Europea. Más de la mitad de los estados que forman parte de Estados Unidos consideran a México como uno de sus tres principales mercados de exportación.

Sin embargo, el dinamismo de la relación económica que existe entre ambos países también genera vulnerabilidades y por tanto, retos importantes.  Los actores ilícitos que operan en nuestras naciones han intentado abusar de nuestra estrecha relación para lavar recursos a través de nuestros sistemas financieros. De no supervisarse esta situación, este tipo de abusos podría generar sospechas sobre la actividad económica legítima y, en última instancia, afectar el crecimiento de nuestras economías.

El lavado de dinero y otras actividades ilícitas serán, sin duda, discutidas en la cumbre de líderes del G20 de este fin de semana, a la que asistirán tanto México como Estados Unidos. Ya hemos estado trabajando de manera conjunta para incrementar la transparencia financiera y eliminar las transacciones ilícitas de nuestras economías.

Por ejemplo, recientemente nos reunimos en la Ciudad de México para analizar nuestra cooperación actual en temas de financiamiento ilícito transfronterizo, y para pactar una amplia cooperación con los principales supervisores bancarios, los reguladores financieros y el sector privado. Esta estrecha cooperación entre las autoridades de Estados Unidos y México protege la integridad de nuestros sistemas financieros y apoya los esfuerzos de los cuerpos policiales en ambos lados de nuestra frontera común.  Nuestro objetivo es simple: asegurar que nuestro sistema financiero integrado genere un entorno adverso para aquellos que pudieran abusar del sistema, manteniendo su eficiencia para facilitar las operaciones legítimas. La integración de nuestros sistemas financieros genera mayor competitividad en la región norteamericana, lo cual es una visión compartida entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

¿Cómo podemos alcanzar esta meta?

Es esencial asegurarnos de que los agentes nocivos no puedan esconderse detrás de una fachada de actividad legítima. Las instituciones financieras deben conocer a sus clientes y ser capaces de medir el riesgo asociado a ciertos clientes o tipos de negocios. Una mayor transparencia ayuda a identificar con más facilidad las actividades ilícitas e impide a los agentes nocivos la oportunidad de esconderse detrás de negocios legítimos.

En este tenor, el Tesoro de Estados Unidos y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México han tomado diversas medidas para incrementar la transparencia financiera.

Primero, estamos creando mecanismos para incrementar el flujo de información financiera en ambos lados de la frontera. A finales del año pasado, México modificó su regulación para establecer un mecanismo conforme a la Ley, que permite a los bancos mexicanos compartir información sobre sus operaciones con sus contrapartes en el extranjero. Lo anterior hace posible que los bancos de Estados Unidos y de México puedan comunicarse entre sí y compartir información sobre sus clientes, con las protecciones adecuadas, a efecto de mejorar la identificación y el manejo de riesgos y asegurar el flujo actual de capital lícito a través de nuestra frontera común.

Segundo, estamos facilitando la identificación del beneficiario final de una cuenta bancaria en Estados Unidos — la persona que realmente controla la cuenta. El año pasado, el Tesoro de Estados Unidos propuso una nueva regulación que requeriría a los bancos y a otras instituciones financieras de Estados Unidos identificar y verificar al beneficiario final de nuevas cuentas. El presupuesto de 2016 del presidente Obama incluye una propuesta que requeriría que todas las compañías constituidas en Estados Unidos revelen información de los propietarios de dichas empresas a través de una declaración de impuestos de rutina al momento de su constitución.

Tercero, estamos generando más información y controles sobre las operaciones en dólares estadounidenses en México. En 2010, México estableció restricciones respecto de la posibilidad de los clientes para depositar dólares estadounidenses en efectivo en bancos mexicanos y, de ese modo, hacer más difícil que los agentes nocivos puedan abusar del sistema. En septiembre de 2014, por instrucciones del presidente Enrique Peña Nieto, el Ministerio de Finanzas de México aumentó los montos permitidos para la realización de depósitos en dólares estadounidenses en México, a cambio de proveer mayor información sobre los depositantes. Esta modificación incrementa la capacidad de México para monitorear operaciones en dólares, al mismo tiempo que apoya el comercio lícito, al mejorar el acceso al sistema bancario mexicano de los negocios mexicanos legítimos.

Finalmente, el  departamento del Tesoro de Estados Unidos y la Secretaría de Hacienda de México han trabajado de forma conjunta para atender las preocupaciones relativas a la falta de transparencia en el movimiento de efectivo a través de la frontera México-Estados Unidos, por parte de los servicios de transporte blindados y otros transportadores de valores. Una acción específica en este sentido ha sido ampliar los reportes que deben presentarse al Tesoro sobre dicha actividad en los cruces fronterizos de San Ysidro y Otay Mesa en California. Recientemente se amplió el esquema para incluir el sur de Texas.

Combatir a los agentes ilícitos y frenar el flujo de sus recursos en nuestros sistemas financieros es un reto que estamos enfrentando Estados Unidos y México juntos. Somos y continuaremos siendo, un frente unido en nuestro esfuerzo para proteger nuestros sistemas financieros de las actividades financieras ilícitas y para promover mayor transparencia financiera.

Es esencial asegurarnos de que los agentes nocivos no puedan esconderse detrás de una fachada de actividad legítima.

Daniel L. Glaser y Fernando Aportela