La sede de la FIFA queda en Zurich, Suiza. (Getty Images)

(CNN)– Los presidentes de las federaciones de la FIFA de Norteamérica  y Sudamérica fueron arrestados este jueves bajo sospecha de aceptar "millones de dólares" en sobornos, según un comunicado de la Oficina de Justicia suiza.

Alfredo Hawit, presidente de la Confederación de futbol de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), y Juan Angel Napout, presidente de la Confederación de Sudamérica (Conmebol), están bajo custodia a la espera de su extradición a Estados Unidos, según las autoridades suizas.

"Los altos funcionarios de la FIFA están acusados de haber recibido dinero por vender derechos de marketing en conexión con torneos de fútbol en Latinoamérica, y también partidos de calificación para la Copa del Mundo", según el comunicado.

Tras las detenciones de este jueves, la FIFA dijo en un comunicado que está al tanto de las acciones y que continuará cooperando con la investigación llevada a cabo por EE.UU y por Suiza.

Entre tanto, la Concacaf emitió un comunicado en el que asegura que tuvo conocimiento de las detenciones de varios funcionarios en Zurich, entre los que está Alfredo Hawit y dijo que “seguirá cooperando con todas las autoridades gubernamentales en sus investigaciones en la mayor medida”.

El organismo agregó que mantiene su compromiso de continuar con la reforma que se anunció en julio de este año, y que los hechos de este jueves “sólo fortalecen la resolución de la Confederación en la continuación de promulgar importantes cambios estructurales y de gobernanza de la organización”.

“Actualmente, la Concacaf no está en condiciones de hacer más comentarios sobre las denuncias concretas, que son objeto de las acusaciones”, agregó la organización en su comunicación.

Los nuevos arrestos suponen la ampliación del escándalo de corrupción en el seno del organismo rector del fútbol mundial.

El pasado mes de mayo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a 14 funcionarios del organismo internacional de fútbol de extorsión, fraude electrónico y conspiración para lavado de dinero.

Varios de los acusados en mayo se entregaron a las autoridades estadounidenses en Nueva York, bajo acuerdos de cooperación con el FBI.