Una turista coloca flores en la playa donde ocurrió un ataque terrorista contra británicos en Túnez (Getty Images/Archivo).

(CNN) - Sus vidas comienzan donde termina la carretera pavimentada.

Llegar allí es un recorrido discordante por un camino de tierra que pasa al lado de cañones pequeños y secos. La tierra es la posesión más preciada de estas personas... después de la vida misma.

Sin embargo, ahora enfrentan una nueva y terrible realidad: el peor tipo de vecinos se han trasladado a ese lugar.

"Mis hijos se niegan a moverse de este lugar porque ésta es la tierra de su padre", dijo Zahara Ghorballi. "Si nos vamos de aquí, los terroristas la tomarán". Los terroristas de los que habla ya la han hecho lo peor.

En noviembre, su hijo menor fue secuestrado. El joven de 16 años pastoreaba a sus ovejas al lado de la montaña que se cierne sobre su solitario hogar en el valle escasamente poblado de abajo.

Como si sus vidas no fueran lo suficientemente difíciles, los militantes de ISIS ahora vagan por las colinas... y parecieron salir de la nada en ese fatídico día. Le pidieron a su hijo que entregara su rebaño. Se trata de la principal fuente de subsistencia de su familia, así que se negó. ISIS tomó represalias.

Su madre no tenía ni idea de lo que estaba pasando hasta que su hijo, Braik, un día no volvió a casa con su primo. Su primo tenía las ovejas de la familia y una bolsa plástica en la mano.

"Dije '¿Qué hay en la bolsa plástica?' Él me dijo que había una oveja muerta. Le pedí que me la diera. Y se negó. Huyó con ella", dijo Zahara.

La razón era siniestra y horrorosa.

La bolsa plástica contenía la cabeza cortada de Braik. Los militantes de ISIS lo habían decapitado.

El resto de hijos de Zahara pusieron la cabeza de su hermano en la nevera hasta que pudieron trasladar el cuerpo desde abajo de la montaña para tener un entierro apropiado.

Lo decapitaron a él y a las ovejas al mismo tiempo", dijo. "Él era todo para mí".

Braik la ayudaba a hacer todo en la casa porque su vista está fallando. Ahora se ha ido. La noche en la que ocurrió, la pasó caminando, llorando y golpeándose en la cabeza, consumida por el dolor.

Antes de que lo mataran, los militantes hicieron que Braik grabara propaganda en un video. Este es su escalofriante mensaje: esto es lo que le sucede a los espías que le dicen a la policía dónde se oculta ISIS.

Pero su familia dice que la realidad es que los militantes no son mejores que los ladrones comunes y solo querían sus ovejas.

"Quiero deshacerme de todos ellos. Buscarlos uno por uno, porque me han herido profundamente", dijo Zahara.

Sin embargo, es más fácil hablar de eso que hacerlo en realidad.

Los grupos extremistas, como ISIS, han obtenido un punto de apoyo en Túnez en medio del turbulento vacío de poder creado después de la caída del antiguo régimen dictatorial del presidente Zine El Abidine Ben Ali y antes de la formación de un nuevo gobierno democrático tres años después.

"Usaron ese margen de libertad para organizar y establecer sus redes. Había grupos afiliados a Al Qaeda y Ansar al Sharia, que se establecieron alrededor del país bajo el pretexto de la religión", dijo Oussama Romdhani, editor en jefe del periódico recién creado, The Arab Weekly.

Finalmente, ISIS empezó a penetrar en los corazones y las mentes de algunas personas entre la población afectada de Túnez.

Ataques en aumento

En 2015 solamente, el país experimentó tres importantes ataques terroristas. El más reciente se produjo en noviembre, cuando un bombardero suicida se hizo estallar y mató a 12 miembros de la guardia presidencial de Túnez. El país respondió con un estado de emergencia de un mes de duración y con un toque de queda.

En junio, terroristas atacaron y asesinaron a más de 38 turistas internacionales en las pintorescas playas de Sousse, a unos 140 km al sur de la capital, Túnez.

Y en marzo, extremistas atacaron el popular Museo Nacional Bardo, luego de tomar rehenes durante tres horas antes de matar a 20 personas, 17 de ellas turistas.

La mayor preocupación de seguridad en el país en este momento es su frontera con Libia, otro país donde hubo levantamientos en contra de su dictador, Moammar Gadhafi.

"Libia básicamente se ha convertido en un depósito de armas al aire libre. No solo se ha convertido en un puerto, sino también en un campo de entrenamiento y en un punto de tránsito para los yihadistas", dijo Romandhani.

Pero el flujo de yihadistas no es solo una manera. El gobierno y un grupo privado de recopilación de inteligencia calculó que Túnez tiene la mayor cantidad de combatientes extranjeros que se unen a ISIS. Ellos calculan que más o menos 3.000 ciudadanos tunecinos, y la cifra va en aumento, han viajado a Libia desde la caída del régimen de Ben Ali a fin de entrenarse con grupos extremistas... y algunos regresan para causar estragos en su propio país.

"Hemos llegado a la conclusión de que el verdadero peligro proviene de Libia porque no hay un estado en Libia. En su lugar hay caos. Muchos grupos terroristas y miembros de estos grupos van a Libia para entrenarse allí, y después vuelven a Túnez para perpetrar ataques", dijo a CNN Lougini Walid, director de comunicaciones del Ministerio del Interior de Túnez

Y el país no ha sido lento en reaccionar a la amenaza.

Desde el ataque al Museo Nacional del Bardo en marzo, las fuerzas de seguridad tunecinas han arrestado a más de 1.000 personas en 21.000 redadas, según Walid, y también descubrieron un gran espacio de almacenaje lleno de armamento pesado y explosivos.

En cuanto al problema de Túnez con su permeable frontera con Libia, él dijo lo siguiente: "Estamos construyendo una cerca. Ya está casi terminada".

Sin embargo, él sabe que las cercas no pueden hacer mucho para compensar la desesperanza y la pobreza que muchos sienten debido a una falta de empleos y a una economía estancada... y estos problemas están ayudando a alimentar la causa del extremismo.

La cuna de la primavera árabe

Nadie lo sabe mejor que Radhia Bouazizi. Su apellido es sinónimo de la revolución de 2011. Fue su sobrino Mohamed Bouazizi quien esencialmente lo empezó todo.

Mohammed era un vendedor de fruta cuyo último acto desesperado desencadenó las protestas que finalmente se convirtieron en lo que ahora el mundo se refiere como la "Primavera Árabe".

Bouazizi se prendió fuego después de que un inspector del gobierno le quitara su carreta de productos y lo abofeteara, según algunos testigos. Este era su único medio de subsistencia.

Radhia tenía una relación cercana con Mohamed. Ella dijo que él soñaba con tener un día su propio auto, para no tener que tirar de la carreta. Esos humildes sueños nunca llegaron a hacerse realidad. Sus quemaduras fueron demasiado severas y murió. Su cuerpo ahora está enterrado en la parcela familiar de las afueras de Sidi Bouzid, un pueblo antes poco conocido que saltó a la vista del mundo.

Fue la reacción de Mohamed al hecho de que el gobierno tomara sus mercancías lo que conmocionó al país e inició las frustraciones subyacentes de sus ciudadanos. Ya no querían saber más del reinado de 23 años de Ben Ali.

Cuatro años después de la revolución, una enorme pancarta con su foto y la balanza de la justicia fue colocada para que todos la vieran en un edificio del gobierno en la ciudad. Pero no todo está bien aquí. En la época después de la revolución, el mercado laboral se ha visto afectado ahora que la economía de Túnez se encuentra en crisis.

"Sabemos que nuestra economía se vio afectada después de la revolución. Pero nosotros en Túnez también podemos depender de nuestra relación con nuestros amigos y hermanos en el extranjero, quienes también están preocupados respecto a Daesh (ISIS)", explicó Walid, del Ministerio del Exterior de Túnez. Esta es la razón por la que Túnez es parte de la coalición internacional de 17 países en contra de Daesh".

Sin embargo, el recién elegido legislador Wafa Makhlouf es más relajado.

"Es como una cadena, para tener la inversión económica, tenemos que tener en la seguridad. Y el gran problema de hoy en día es la seguridad y el terrorismo. Nuestro mayor desafío es encontrar o crear empleos para estos jóvenes. Y para crear estos empleos necesitamos inversión en la economía", dijo.

Y no son solo los jóvenes los que sufren en medio de los tiempos difíciles en la economía.

El turismo está sufriendo

En un hermoso día soleado en un distrito que ofrece algunas de las vistas más pintorescas de Túnez, los comerciantes se paran en las puertas esperando a los clientes. Pero ellos han dejado de venir.

Belhassen Al Arabi administra una tienda llena de alfombras, objetos de cerámica tunecinos hechos a mano y maravillosas pinturas arabescas. El edificio de 500 años de antigüedad se encuentra en el increíble suburbio de Sidi Bou Said, donde las famosas puertas azules de Túnez son imposibles de ignorar. Ellas son especialmente fáciles de ver ahora porque no hay aglomeraciones de personas en las calles.

"Quiero decir que los estadounidenses son bienvenidos. Ciudadanos franceses, rusos, británicos, todos ustedes son bienvenidos a mi país. Necesitamos su apoyo", dijo. "Pero entiendo el temor. Incluso como tunecino, estoy asustado".

Él recuerda cuando grandes cantidades de turistas venían de grandes cruceros durante todo el año. Él sigue esperando que regresen el próximo año. El país entero también lo espera. En 2014, el turismo contribuyó con aproximadamente 15% del PIB de Túnez, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo.

Aunque Túnez hace alardes de tener una costa increíblemente hermosa y de una arquitectura sorprendente, también hay otra cosa que puede presumir: ha seguido trabajando por la democracia a pesar de todos sus problemas y desafíos.

Y todo eso ha culminado con un grupo de tunecinos que ayudaron a que eso sucediera y recibieron el Premio Nobel de la Paz este año.

"Es un símbolo de un estatus que hemos ganado con esfuerzo y del que estamos orgullosos", dijo Romdhani de The Arab Weekly. Sin embargo, él advirtió que el país tiene que ofrecer más seguridad y empleos para sus ciudadanos a fin de que su frágil democracia prospere.