Nota del editor: Frida Ghitis es columnista de temas mundiales para el Miami Herald y para World Politics Review, y antigua productora y corresponsal de CNN. Síguela en @FridaGhitis. Las opiniones expresadas en este comentario son exclusivamente las de la autora.

(CNN)– En un año a partir de ahora, todos exhalaremos con cansancio, y veremos hacia atrás a un 2016 que mantuvo a todo el mundo en vilo. Reflexionaremos acerca de que tal vez el 2017 traerá más tranquilidad, a sabiendas de que un nuevo presidente de Estados Unidos marcará el inicio de un cambio en las políticas para abordar la intensificación de los conflictos mundiales que Estados Unidos no puede darse el lujo de ignorar.

Predecir el futuro puede ser una misión tonta, pero casi no hay dudas de que el 2016 se perfila como un año fundamental. Estas parece que serán las historias más importantes del este año:

La elección presidencial estadounidense: Esto no es tan solo una historia interna de Estados Unidos... la elección del nuevo presidente de Estados Unidos mantendrá el mundo cautivado por una buena razón. El término "líder del mundo libre", ha crecido y se ha hecho rancio y anticuado, pero no existe un solo ser humano que juegue un papel más importante en el drama que se desenvuelve en la historia. Esta vez, la elección será histórica sin importar cuál sea el resultado. A medida que el reloj avanza hacia las convenciones de verano, las escandalosas declaraciones de la campaña electoral enviarán chispas que volarán alrededor del mundo.

Los corredores de apuestas dicen que Hillary Clinton ganará. De cualquier manera, los republicanos le negarán la nominación a Donald Trump, aunque eso no lo hará callar... él no renunciará al centro de atención. Así que, prepárate para un ostentoso y alarmante desfile de sobrenombres y chivos expiatorios, seguido por una derrota del Partido Republicano, el cual dejará al partido lamiéndose sus heridas y buscando culpables.

El último año de Obama: Todas las miradas se centrarán en la campaña electoral, pero el poder continúa en la Casa Blanca, donde Barack Obama tratará de aprovechar al máximo lo que queda de su presidencia. Tratará de obtener resultados en temas internos como el control de armas y la reforma penal, al mismo tiempo que intenta destacar los logros en las políticas exteriores con una histórica visita a Cuba y una serie de viajes al extranjero al estilo de una "vuelta de celebración de victoria".

Pero es demasiado pronto para cantar victoria. El Medio Oriente seguirá exigiendo su atención. Obama tratará de evitar –y fracasará– dejarle a su sucesor una guerra atroz en Siria. Se enfrentará a la crítica fulminante –incluyendo la de Hillary Clinton, una vez que se libere de las limitaciones de las primarias– acerca de su ineficaz política en Siria, incluso mientras que pretende buscar un plan para enfrentar el caos en el Medio Oriente. Para aumentar la decepción, la presidencia de Obama terminará con inquietantes señales para Afganistán... la guerra que el candidato Obama estaba decidido a ganar una vez que estuviera en el cargo.

La guerra a escala mundial contra ISIS y el agujero negro de Siria: El Estado Islámico de Iraq y Siria progresará en su guerra en contra del mundo, colocando a sus enemigos en una posición sumamente incómoda: ya sea que le den a ISIS lo que desea –un conflicto a nivel mundial– o que tomen un asiento en la parte de atrás a medida que el grupo terrorista continúa perpetrando espantosos ataques con una masiva cantidad de víctimas. ISIS instruirá a los jóvenes musulmanes radicalizados para que permanezcan en casa y que ataquen el lugar en donde viven. Los conflictos contra ISIS en Siria e Iraq se intensificarán, e incluso si pierde terreno en esos dos países, eso no le pondrá fin a sus actividades en otros lugares, a medida que que pone cada vez más presión sobre los gobiernos en Occidente y en Medio Oriente para que todos unan sus milicias en contra del grupo, lo cual es exactamente lo que ISIS quiere a medida en que busca un enfrentamiento apocalíptico.

Mientras tanto, la guerra civil en Siria, que ya ha cobrado la vida de cientos de miles de civiles sirios, creará más disturbios en varios países, entre ellos Turquía, un aliado de Estados Unidos que algunos creen que está al borde de su propia guerra civil. De hecho, la realidad es que el conflicto en Siria alentará la profundización de la intervención internacional, lo que lo convertirá en un representante para un sinnúmero de otras rivalidades a medida que el conflicto toma cada vez más la forma de la primera guerra mundial de este joven siglo.

La siguiente medida de Putin: el presidente ruso, Vladimir Putin, sacará provecho del último año de Obama en el cargo, lo que hará que quede a la expectativa de un contraataque más fuerte de parte del siguiente presidente estadounidense. Él forjará una alianza más estrecha con Irán, pero también reafirmará sus esfuerzos para debilitar la posición de Estados Unidos a nivel mundial. A costa de Estados Unidos, tratará de hacer que Rusia sea una pieza clave más poderosa en Medio Oriente, acercándose para cortejar a Arabia Saudita, Egipto, Líbano y otros. Además, la fisura rusa con Turquía, país miembro de la OTAN, se profundizará.

El ascenso de la derecha en Europa: La combinación de ataques terroristas de parte de los radicales islamistas y la continua llegada de grandes cantidades de refugiados proporcionará el combustible que alimenta el ascenso de los partidos de derecha en Europa. Este año marcará el final definitivo del consenso centrista que durante décadas ha dominado ampliamente a Europa. Los partidos centristas darán batalla y prevalecerán contra la derecha en algunos países, pero en otros, los gobiernos locales y nacionales serán dominados por los partidos cuya retórica, aunque no en todas sus políticas, posee incómodos ecos de algo de lo que escuchamos en la década de 1930.

América Latina y el fin del populismo: Mientras que en Europa, los populistas de la izquierda y la derecha se apropiarán de los titulares, en América Latina la era del populismo llegará a su fin. Los presidentes elegidos democráticamente que lograron manipular el proceso democrático y dar paso a las presidencias de toda la vida se enfrentarán a la oposición más dura que han presenciado. La combinación de los bajos precios de exportación de los recursos naturales y un feroz impulso contra la corrupción alimentará la furia del pueblo contra los partidos arraigados. Debes esperar fuegos artificiales, especialmente en Venezuela, pero también en Brasil y en otras partes de la región.

Levantamientos en China, bajo del radar: El continuo levantamiento de China será una de las tendencias más importantes del año, pero se mantendrá en gran parte bajo el radar, oscurecido por la agitación de Medio Oriente y un esfuerzo deliberado de parte de Beijing por mantener un perfil bajo. A algunos les parecerá como que China ha pisado el freno, pero su economía, aunque un poco menos vibrante que en los últimos años, se expandirá más rápidamente que cualquier economía importante. Y el país hará incursiones –estratégicas y económicas– mucho más allá de sus costas. Mientras tanto, los vecinos de China buscarán la ayuda occidental frente a las políticas agresivas de Beijing en el mar de la China Meridional incluso a medida que emergen otras preocupaciones. Los funcionarios occidentales se enfrentarán a la importancia de la nueva ley contra el terrorismo de China, la cual le permite a los militares perseguir las amenazas terroristas en el extranjero.

Levantamientos en India, en el radar: El primer ministro indio, Narendra Modi, provocará olas en 2016. En donde China ha sido silenciosamente agresiva, Modi será agresivamente conciliador. Quedará demostrado que su visita sorpresa a Pakistán de la semana pasada ha sido el primer paso de una política para reducir las tensiones con su antiguo enemigo y desviar la atención de la India hacia problemas regionales más amplios, con la vista puesta en convertir a la India en una fuerza que ya no se vea simplemente a través del prisma de la tensa relación con Pakistán. Prepárate para que la India tome su lugar entre las grandes piezas clave del mundo.