(Crédito: MIGUEL GUTIERREZ/AFP/Getty Images)

Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) - La idea apareció en un artículo en el diario español El País; la deslizaba Francesc de Carreras, profesor de Derecho Constitucional: que en ocasiones resulta casi imposible “buscar grandes coherencias ideológicas desde el punto de visión tradicional, el eje derechas e izquierdas”, porque simplifican el avispero político y porque “hay otras variables, en especial aquellas ideologías que se basan sobre todo en sentimientos y que nos pueden conducir a enfocar los problemas desde las emociones y no desde la razón, que apelan a los ideales del Romanticismo y no a los de la Ilustración”. Y agregaba el profesor de Carreras que cualquier país que se decanta por los caminos de la pasión en la política acaba descarrilando’”.

Es el caso de Venezuela que a pocas horas de la instalación de la nueva Asamblea Nacional, oficialismo y oposición libran un pulso del que podría salir esquilmada la democracia. Los opositores se empeñan en llevar a sus 112 diputados a la Cámara pese a que el Tribunal Supremo ordenó suspender a tres de ellos. Y el gobierno intenta a toda costa hacerse con más espacio en un parlamento que quiere hacer tanto que necesitaría un año con más de 366 días: desde activar votos de censura contra los ministros hasta propiciar una reforma constitucional que reduzca  el periodo presidencial e incluso  promover un referendo para revocar el poder del presidente.

Moros y cristianos están preocupados en Venezuela pero me gustaría repensar la situación y significar que por primera vez en muchos años, la batalla se libra donde siempre se debió librar, en los corridos parlamentarios y no en las barricadas. En la vida y no en la muerte. Que la ganen unos u otros dependerá, en buena medida de quienes apuesten por la Ilustración o el Romanticismo. La lucidez o la desmesura. El poder de las instituciones en vez del poder autócrata.

Postdata:

Por cierto, los principales partidos políticos de España —de derecha, izquierda y centro—, firmaron este lunes un manifiesto por la defensa de la democracia en Venezuela, en el que se reivindica el respeto a los resultados de las elecciones celebradas el pasado 6 diciembre donde el chavismo perdió el control de la Asamblea Nacional. Podemos no firmó el comunicado. Habrá que agradecerles sobre todo la coherencia.

Me gustaría repensar la situación y significar que por primera vez en muchos años, la batalla se libra donde siempre se debió librar, en los corridos parlamentarios y no en las barricadas

Camilo Egaña