(Crédito: JIM WATSON/AFP/Getty Images)

Nota del editor: Michael D'Antonio es el autor del nuevo libro "Never Enough: Donald Trump and the Pursuit of Success" [Nunca es suficiente: Donald Trump y su búsqueda del éxito] (St. Martin's Press). Las opiniones expresadas en este comentario son exclusivamente las suyas.

(CNN) - Donald Trump es un perdedor. Él interpreta bien el papel.

A medida que le entregaron la victoria a Ted Cruz en sus asambleas partidistas de 2016, los votantes de Iowa obligaron a Trump a pronunciar un discurso de concesión. Él ofreció tres minutos de agradecimientos (12) y de frases que decían 'los quiero' (siete) y un puñado de felicitaciones para sus competidores. Atrás quedaron los gruñidos, los insultos y los bramidos. En cambio, el hombre que una vez preguntó: "¿Qué tan estúpidas son las personas de Iowa?", reflexionó y habló de regresar a comprar una granja.

Si te estás preguntando cuál hombre es el verdadero Trump, el criticón belicoso que quiere deportaciones en masa o el perdedor moderado que insistió en: "estamos tan contentos" en su noche de la derrota, la respuesta es ambos y ninguno.

Trump, cuyo primer intento fue en el teatro (él fue el coproductor de una obra de Broadway), consideró asistir a la escuela de cine mientras aplicaba a la universidad.

Como hombre de negocios, se convirtió en un actor de primer orden que habita de manera fiable en un papel cada vez que aparece en público. Él ha estado haciendo esto desde que interpretó el papel del "magnate bien vestido y hombre de Nueva York" en un momento en que había logrado exactamente nada en el negocio de bienes raíces de Manhattan. A partir de ahí subió a "hombre rico" y "hombre muy rico" y, cuando su primer matrimonio implosionó, "el hombre más codiciado".

En las secuelas de Iowa, seguramente Trump se siente herido. Pero en su núcleo, Trump es un actor que siempre se está preparando para el próximo show y el próximo gran papel. Después de que experimentó por primera vez la bancarrota (perdiendo según la medida de cualquiera), Trump anunció que él era el "chico inolvidable" mucho antes de que la realidad lo confirmara. Pero la actuación fue seguida por el éxito genuino, y el atrevido y estridente Trump estaba de nuevo en la cima. Se espera que luego de la derrota de Iowa, él empiece a alardear de su ventaja en Nuevo Hampshire.

La interpretación de muchos papeles

En cada etapa de la vida, Trump ha creado y le ha entregado al público un personaje diseñado para beneficiar primeramente a su ego y luego su línea de fondo. Ha interpretado el papel de "autor" de los libros escritos por otras personas y de "candidato" en dos campañas presidenciales anteriores que en realidad eran giras promocionales.

Por último, con el programa de televisión de telerrealidad "The Apprentice" (El aprendiz), Trump logró ser un actor en su totalidad. Él desarrolló un estilo icónico para "despedir" a los concursantes, el cual incluía un gesto de con la mano al que él llamó "la cobra". En realidad, Trump le tiene terror a la tarea de despedir empleados. Pero en la televisión lo hizo con gusto.

En privado, Trump es un obsesivo hombre de negocios al que realmente le gusta hacer tratos. Él puede irritarse ante la aburrida tarea de dirigir entidades complejas, lo que ayuda a explicar las bancarrotas y la defectuosa organización de actividades de su campaña en Iowa.

A nivel personal, él puede ser cálido y encantador. Si lo ves en el trabajo, en su nido, la Torre Trump, ves un ejecutivo concentrado y atento. Él mantiene la puerta de su oficina abierta y le da la bienvenida a las interrupciones.

Pero antes de que fuera un éxito, Trump interpretó uno. Este enfoque de 'finge hasta que lo logres' es la esencia del arte para vender y le produjo resultados tangibles en la forma de desarrollos inmobiliarios y también en lo que se refiere a las habilidades y los instintos de un actor.

Si se considera que ha tenido que enfrentar miles de audiencias, desde pequeñas multitudes de banqueros hasta estadios llenos de aficionados, Trump es un artista seguro de sí mismo. En un estudio de televisión, él cobra vida cuando la luz roja parpadea en una cámara. Si detecta la energía rezagada en un evento de campaña, él recurre a una línea a fin de sacudir a la multitud. Como le dijo a The New York Times, "...si se pone un poco aburrido, si veo que las personas empiezan como a... pensar en irse, podría ser que le diga a la audiencia, solamente digo: '¡Construiremos un muro!' y las personas se vuelven locas".

El método de Trump

El método de Trump implica poca preparación y líneas de contenido libre –"habrá mucho que ganar" – que ha estado repartiendo durante décadas. Funciona mejor con las personas que buscan inspiración en los seminarios en donde les dice a las personas cómo hacerse ricos en los bienes raíces y en las concentraciones en donde él le ofrece a los ciudadanos enojados una salida a su rabia.

Otros políticos, especialmente aquellos que en realidad han sido elegidos, poseen las mismas habilidades. La diferencia es que ellos también poseen hechos auténticos sobre temas e ideas políticas detalladas, a las que pueden recurrir a voluntad. La mente de Trump no está atestada de los mismos tipos de información. Al final, esta puede ser la razón por la que Cruz ganó en Iowa.

Un orador motivacional puede darte una inyección de adrenalina, pero cuando sales del teatro enfrentas todos los desafíos que llenaban tu vida en el momento en que entraste al lugar. Al igual que ellos o no, Cruz ofreció muchas recetas políticas.

Trump, como el actor de siempre, se ofreció a sí mismo y un poco más. Aún así, era una maravilla presenciar su confianza en sí mismo. Él tenía la certeza de que no iba a salir dañado si faltaba al último debate previo a las asambleas partidistas de Iowa, e incluso se jactó de que podía darle un balazo a un hombre en la Quinta Avenida sin que el apoyo que tiene se viera afectado. Esta arrogancia puede haber dañado a Trump, pero no esperes que lo diga.

Después de las asambleas partidistas en Iowa, Trump está en la posición de un hombre o una mujer que asistió a uno de sus antiguos discursos para hacerse rico con los bienes raíces. Los pocos que convirtieron la inspiración en riqueza lo hicieron mediante el dominio de la profesión y no solamente porque interpretaron un papel. Como un activista que quiere ser elegido, Trump se ve desafiado a interpretar un nuevo papel como un hombre con ideas verdaderas acerca de todo, desde la economía hasta la política exterior.

El desarrollo de este personaje requerirá que aprenda más sobre el trabajo real del liderazgo político y los complejos temas que los presidentes enfrentan. ¿Será Trump capaz de transformarse de un actor a un verdadero político? Nadie puede decirlo, pero es probable que haga el esfuerzo porque el papel de "perdedor" es el que menos le gusta.

Si te estás preguntando cuál hombre es el verdadero Trump, el criticón belicoso que quiere deportaciones en masa o el perdedor moderado que insistió en: "estamos tan contentos" en su noche de la derrota, la respuesta es ambos y ninguno.

Michael D'Antonio