Un video subido a Instagram mostró a dos prominentes figuras de la oposición rusas en la mira de un francotirador.

MOSCÚ (CNN) - Activistas opositores en Rusia están acusando al Kremlin de crear una "atmósfera de impunidad" en medio de una creciente pelea sobre un amenazante video enviado en línea.

El video, el cual apareció en la cuenta de Instagram del presidente checheno pro-Kremlin, Ramzan Kadyrov, muestra a dos prominentes figuras de la oposición rusas en la mira de un francotirador.

Los activistas se han referido a esto como una "incitación al asesinato".

Uno de los que aparecen en el video — desde entonces eliminado de Instagram— Vladimir Kara-Murza, de la Open Russia Foundation, le dijo a CNN que la oposición política en Rusia ahora está "enfrentando amenazas abiertas por parte del Sr. Kadyrov y sus secuaces".

"El presidente checheno", le dijo Kara-Murza a CNN, "ni siquiera ha sido formalmente interrogado por los investigadores".

En otro reciente ejemplo de lo que los activistas consideran intimidación, un aliado cercano de Kadyrov publicó una fotografía del líder checheno llevando a un perro agresivo, llamado "Tarzán".

"Sus colmillos están ansiosos por morder a importantes figuras de la oposición", decía la publicación. "Apenas podemos refrenarlo".

Alta tasa de mortalidad de los opositores del Kremlin

Pero la asediada oposición de Rusia no solo tiene que lidiar con amenazas de balas y mordeduras de perros.

Vladimir Kara-Murza, de 34 años, apenas acaba de recuperarse después de un misterioso envenenamiento en mayo que casi acaba con su vida.

"Estuve en coma, todos mis órganos principales empezaron a fallar, uno tras otro. Primero fueron los riñones, luego los pulmones, el corazón, el hígado", le dijo a CNN.

Los médicos dicen que aún tienen que determinar la causa de la intoxicación. Pero Kara-Murza y su familia dicen que creen que fue una "sofisticada substancia" de algún tipo a la que la FSB rusa —sucesora de la KGB— podría haber tenido acceso.

Ahora él ha exigido formalmente una investigación de lo que él cree que fue un ataque políticamente motivado.

Por su parte, el Kremlin niega cualquier participación en el presunto envenenamiento, el cual tiene un obvio paralelismo con el asesinato del exagente ruso Alexander Litvinenko en Londres.

Una investigación pública británica sobre el envenenamiento del 2006 encontró como responsables a dos exagentes rusos de llevar a cabo el envenenamiento con el isótopo radiactivo Polonium-210. Su informe final concluye que el presidente ruso Vladimir Putin "posiblemente" tenía conocimiento de la operación.

El ministro ruso de Relaciones Exteriores desestimó la investigación del Reino Unido como políticamente motivada.

En años recientes, sin duda ha habido una tasa realmente alta de mortalidad entre los prominentes opositores del líder ruso; además, los activistas dicen que ellos están cada vez más preocupados por su seguridad.

Casi nadie se ríe de las caricaturas de Putin

Sin embargo, el Kremlin parece disfrutar —o le está restando importancia— su reputación de crueldad.

Una serie de extrañas caricaturas fue recientemente publicada por el partido gobernante ruso en el que Putin ejecuta a sus opositores de formas ingeniosas y cómicas.

En cada cortometraje de animación, Putin aparece reuniéndose con un funcionario público, los escucha hablar y luego presencia su muerte.

En una escena, un ministro del medio ambiente de la República de Karelia es asesinado a machetazos por un árbol que blande un hacha.

En otro, el mágico botón rojo del reloj de Putin hace que un drone evaporice a su oponente con un láser.

Pretende dar a entender de forma graciosa que Putin lucha contra la corrupción oficial. Pero en un país donde verdaderas figuras de la oposición han sido asesinadas a tiros en la calle, no a todo el mundo le parece gracia.

La reciente controversia sobre el video donde se ve al francotirador se produce tan solo unas pocas semanas antes del primer aniversario de la muerte de Boris Nemtsov, uno de los más prominentes líderes de la oposición de Rusia.

Él fue asesinado a tiros cerca del Kremlin, en febrero del 2015, mientras se dirigía a casa luego de salir de un restaurante con su novia.

Pero incluso un año después, los críticos dicen que, aunque se han hecho arrestos, los responsables de ordenar su asesinato aún no han sido identificados.