Nota del editor: Jorge Dávila Miguel es columnista y analista político de CNN en Español. Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor.

El precandidato republicano Donald Trump sigue subiendo en Estados Unidos y parece que está tan seguro de que será presidente que casi todos los días rompe sus propios límites. Hace un tiempo dijo que sus partidarios nunca lo abandonarían aunque le pegara un tiro a alguien en la Quinta Avenida de Nueva York. Y así parece ser; después de aquel explosivo comentario, no solo su popularidad se mantuvo, sino que subió, hasta el punto de haberle ganado en el estado de Nevada a cada uno de sus dos más cercanos seguidores por más de 20 puntos porcentuales, reafirmando una vez más a Trump en su pose de candidato "macho-man".

A muchos no les gustan sus declaraciones, desde aquella explosivísima arenga contra los inmigrantes indocumentados mexicanos la gran muralla norteamericana que iba a construir. Pero lo sorprendente es que Trump no tiene solo el apoyo del voto blanco (es decir, de los estadounidenses blancos descendientes de europeos, porque aquí el color de la piel depende de donde uno venga. Los que no tienen ascendencia europea no son “blancos”, porque aquí los llaman hispanos e incluso, “de color”) sino también el apoyo del voto hispano. En Nevada, por ejemplo, se llevó el 45% del voto hispano republicano frente a sus dos principales competidores, Marco Rubio y Ted Cruz, algo sorprendente, porque ambos son de descendencia hispana

Y mientras Trump camina firme hacia la candidatura, no para de explotar lo de la gran muralla fronteriza. Todavía no se sabe cómo se podría levantar, pero eso no impide que el multimillonario se jacte de que le sobran pulgadas en el bolsillo para hacerla cada vez más alta, hasta unos diez pies más.

Tras el rechazo del expresidente Felipe Calderón y para aumentar la emoción, esta semana entró al ruedo otro exmandatario mexicano, Vicente Fox, quien al parecer quiso integrar este concurso de quien tiene más coraje; llamó a Trump “fanfarrón e “ignorante”, a los que le siguen “idiotas” y le aseguró a Jorge Ramos en Univisión: “Yo no voy a pagar por ese [...] muro”…

Entonces Trump reaccionó en olor de multitud: ¡¿Ah sí?! Pues “la muralla acaba de crecer 10 pies más”, mientras el público vitoreaba… “Y ¿Quién va a pagar por ella?”, preguntó. La multitud entusiasmada le respondió: “¡México!”

Ahora, queridos amigos, según vemos en esta polémica entre dos expresidentes y uno que lo quiere ser, parece que ya no es tan importante si la muralla al fin y al cabo se construye... sino, simplemente, quién la va a pagar…

Parece que ya no es tan importante si la muralla al fin y al cabo se construye... sino, simplemente, quién la va a pagar…

Jorge Dávila Miguel