El aspirante presidencial republicano, Donald Trump, habla tras su victoria en la Asamblea Partidista de Nevada, el 23 de febrero de 2016 en Las Vegas. (Crédito: Ethan Miller/Getty Images).

(CNN) – A Donald Trump le gusta mucho hablar de ganar, pero es una de sus empresas fallidas la que generó ataques por parte de sus oponentes en el más reciente debate presidencial republicano.

El senador por Florida, Marco Rubio, dio el primer golpe al tratar de etiquetar a la fallida "Universidad Trump" como una farsa.

"Hay personas que pidieron préstamos por 36.000 dólares para ingresar a la Universidad Trump, y ahora ellos están presentando demandas", dijo Rubio. "¿Y saben qué obtuvieron a cambio? La oportunidad de tomarse una foto con una figura de cartón de Donald Trump".

Esa acusación en general es verdad.

A Donald Trump lo sigue atormentando una escuela fallida que iba a enseñar sobre bienes raíces y que ahora amenaza con ponerlo en el estrado de los testigos en medio de esta campaña presidencial. Y eso abrió la puerta al segundo golpe en el debate del jueves por la noche, esta vez a manos del senador por Texas, Ted Cruz.

"Sabes, Marco hizo referencia anteriormente al litigio en contra de la Universidad Trump. Es un caso de fraude , dijo", dijo Cruz a la audiencia del debate antes de pedirle a los votantes republicanos que pensaran acerca de lo que significaría que Donald Trump sea llamado al tribunal para enfrentar un juicio por fraude, justo en medio de las elecciones.

"Si este hombre es el nominado, imagínense que el nominado republicano tenga que estar en el estrado en tribunales y sea examinado acerca de si cometió fraude o no", explicó Cruz "¿no creen ustedes que los medios de comunicación enloquecerían al respecto?"

Trump desestimó los ataques al argumentar que se trata de una demanda civil que va a ganar. Sin embargo, también es cierto que seis años después de que la escuela cerró, aún enfrenta demandas.

Desde el momento en el que lanzó la Universidad Trump en 2005 hasta que esta cerró en 2010, más o menos 10.000 estudiantes de todo el país se inscribieron en el programa que prometía éxito en los bienes raíces al ofrecer cursos y seminarios basados en los principios del mismo magnate de los negocios.

"En la Universidad Trump enseñamos acerca del éxito", dijo Trump en un infomercial en 2005 cuando el programa fue lanzado. "Esa es la clave de todo: el éxito. Tú lo vas a ver".

Ahora, Trump enfrenta tres demandas distintas —dos demandas colectivas presentadas en California y una presentada por el fiscal general de Nueva York— las cuales argumentan que el programa recibió un aproximado de 40 millones de dólares, pero que estaba envuelto en el fraude y el engaño.

"Empezamos a ver la Universidad Trump y nos dimos cuenta de que era un clásico esquema de fraude. Era un engaño, empezando por el hecho de que no era una universidad", dijo el fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, en el programa "New Day" de CNN después de presentar la demanda en 2013.

El caso de Schneiderman argumenta que Trump y Michael Sexton, el expresidente del programa, tuvieron un comportamiento fraudulento, ilegal y engañoso, y que aunque el programa prometía dar cursos a cargo de expertos seleccionados personalmente por Trump, los maestros ni eran elegidos cuidadosamente ni eran expertos.

Los cursos impartidos en la Universidad Trump iban desde seminarios de tres días por 1.495 dólares hasta programas de nivel "oro" por 35.000 dólares que permitían una asesoría personal, visitas a sitios de bienes raíces y acceso a la experiencia que hizo de Trump un multimillonario.

Además, las declaraciones juradas del caso muestran que algunos estudiantes consideraron que el programa consistía en información que no tenía valor y que pudieron haber obtenido de forma gratuita en otras partes. Otros dijeron que simplemente no habían recibido los servicios por los que pagaron.

"No he podido ponerme en contacto con nadie después de inscribirme para el programa oro de élite de la Universidad Trump", escribió la estudiante Kathleen Meese en una declaración jurada.

Otra estudiante, Michele Citron, quien pagó 25.000 dólares para tener acceso especial a mentores de alto nivel dijo en una declaración jurada que "un 'equipo poderoso' que no existía" no pudo ser contactado.

En cuanto al conocimiento sobre inversiones, la estudiante Maribel Paredes describió a la Universidad Trump en una declaración jurada como "una mala inversión de mi parte".

CNN no pudo contactar a estas exalumnas para que hicieran comentarios al respecto. Otros exalumnos que escribieron declaraciones juradas para las demandas tampoco quisieron ser entrevistados.

La mayoría de los estudiantes nunca conocieron o alcanzaron a ver a Trump, pero los representantes del programa, ahora conocido como Trump Entrepreneur Initiative, dicen que nunca les prometieron a los estudiantes que conocerían a Trump en persona.

El abogado de Trump, Alan Garten, dijo que muchos estudiantes se mostraron satisfechos con los cursos, y la falta de éxito de algunos no deben atribuirse al programa.

"Todo lo que podemos hacer es brindar las herramientas para que las personas salgan y apliquen estas cosas", dijo Garten. "No puedo controlar lo que sucede en el mundo real. Si alguien sale, recibe nuestras clases y decide sentarse en el sofá y no aplicar lo que aprendió no hay nada que pueda hacer, ¿de acuerdo?"

Él añadió que la Universidad Trump no debería ser culpada porque algunos alumnos tuvieran problemas para vender propiedades en medio del colapso económico de 2008.

Garten le proporcionó a CNN 14 declaraciones juradas de estudiantes satisfechos y dijo que quienes se quejaron del programa son una cantidad "minúscula" de las aproximadamente 10.000 personas que se inscribieron. Dijo que Trump seguirá luchando contra cada una de las tres demandas hasta que gane, incluso si los honorarios legales superan las ganancias que Trump obtuvo por los cursos.

La lucha se ha llevado a cabo durante más de seis años, aunque Trump recientemente consiguió una victoria importante. Un juez de California emitió un fallo que hará que sea más difícil que a los exalumnos de la Universidad Trump les devuelvan dinero en concepto de daños, incluso si esos estudiantes finalmente pueden demostrar que los cursos eran fraudulentos.

Uno de los casos de California estará en la fase previa al juicio en mayo y a juicio en agosto, justo en medio de la campaña presidencial. Donald Trump ha sido incluido como testigo.

En una audiencia en diciembre, un abogado de Trump incluso solicitó al tribunal que las fechas fueran programadas en torno al horario de campaña de Trump, con el fin de no interferir con las primarias del Súper Martes o con la Convención Nacional Republicana.

El juez que preside dijo que está ansioso por avanzar en el caso.

"Obviamente, todos saben que estas son circunstancias únicas. No hay muchos casos donde haya un candidato a presidente que sea una de las partes en el caso", dijo el juez Gonzalo Curiel.

A pesar de sus posibles implicaciones políticas, Trump dijo a la audiencia del debate la noche del jueves que tiene la intención de luchar en los tribunales y ganar.

"Es algo que yo podría haber resuelto muchas veces", expuso Trump. "Podría resolverlo ahora mismo por muy poco dinero, pero no quiero hacerlo por principios. Las personas que tomaron el curso todas firmaron, la mayoría, muchos estudiantes firmaron tarjetas de informes que decían que el curso era fantástico, maravilloso, hermoso. Y créanme, voy a ganar este caso".