"Fíjense en las manos, ¿son manos pequeñas?", preguntó a la audiencia el principal candidato a la nominación presidencial republicana mientras levantaba sus manos. (Crédito: Paul Sancya/AP).

Nota del editor: Mel Robbins es comentarista de CNN, analista legal, escritora de éxito y oradora principal. En 2014, fue nombrada conductora sobresaliente de entrevistas radiales de noticias por los Gracie Awards. Las opiniones expresadas en este comentario son exclusivamente las de la autora.

(CNN) – El del jueves, no fue un debate presidencial.

Esto fue una pelea verbal en una jaula. No hubo ganador, solo un perdedor, el pueblo estadounidense.

Bret Baier, de Fox News, comenzó el debate pidiéndole a la audiencia que se comportara como si estuviera sentada entre una biblioteca y un juego de los Red Wings.

Fue una solicitud que la audiencia ignoró mientras silbaba, se mofaba, aclamaba y abucheaba a lo largo de todo el debate.

Desde allí todo fue cuesta abajo y rápido.

Cuando le hicieron la primera pregunta a Trump, mi esposo dijo: "Él dice lo mismo siempre". Yo respondí: "Sí, porque funciona y está ganando".

En menos de siete minutos, Trump estaba haciendo referencia al tamaño de su propio pene.

"(Rubio) se refirió a mis manos, y dijo que si son pequeñas entonces otra cosa debe ser pequeña", dijo. "Te garantizo que no hay problema".

Este debate fue algo entre una lucha en una jaula y un programa de telerrealidad. Tuvo abundancia de insultos, dimes y diretes, partes privadas y malos bronceados con spray. Pero le faltó lo que Estados Unidos necesita.

Careció de política, careció de substancia y careció de algo muy importante: un futuro presidente.

Esa noche se hizo evidente que sería mejor que el Partido Republicano estuviera enfadado, quebrado y justo, a que ganara una elección. Los estadounidenses están apoyando a Trump porque están molestos, están enfermos de Washington, quieren ver un cambio y quieren a un extraño. Puedo respetar eso, y lo entiendo.

Trump estaba tan fuera de control con sus insultos y su lenguaje soez que envejeció rápido. He escrito extensamente acerca de Trump para CNN.com.

En julio expliqué su atractivo, he explicado cómo es que él ha perturbado la política comparado con sus tácticas para los cinco grandes que manejan el Internet. Además, lo declaré como el nominado hace semanas. Esta noche, Trump saltó sobre el tiburón.

Aquí está la parte peligrosa. Esto no importa. Él todavía será el candidato del Partido Republicano.

En el momento más interesante del debate, Megyn Kelly de la cadena Fox confrontó a Trump con videos donde él mismo se contradice. Fue la primera ocasión en que Trump fue distinto.

Ellos le mostraron a Trump secuencias de su persona cambiando radicalmente su decisión en cuanto a Afganistán, sobre los refugiados de Siria y sobre George W. Bush y el asunto de las armas de destrucción masiva. Fue la única ocasión en que él no se mostró al ataque. Él explicó su cambio repentino al decir "tienes que demostrar cierto grado de flexibilidad".

Sin embargo, la campaña total de Trump se basa tan solo en una palabra: "Créanme". Los que se enfrenten en la convención del Partido Republicano serán Trump y Rubio.

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John Kasich era el tipo más inteligente y más razonable en el escenario, y promete no dejar a nadie "atrás". Sin embargo, él ha sido dejado atrás, se acabó.

El jueves por la noche, Cruz demostró que él es demasiado "siniestro" para los moderadores y los independientes como para ganar una elección nacional.

Y Rubio tuvo algunos momentos increíbles, en especial cuando se dirigió a los temas relacionados con la crisis del agua en Flint y cuando se le preguntó directamente sobre la comparación de Trump con Kim Jong Un de Corea del Norte. Pero él no logró elevarse por encima de la pelea de gritos que Trump creó. Él intentó elevarse pero continuaba siendo el "pequeño" Rubio, tal y como Trump lo ha dicho.

Me alegra ser independiente.

Fue embarazoso ver esto, y si los próximos cuatro años están marcados por el tipo de bajeza que vimos en el escenario esta noche, eso es realmente atemorizante.

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