(CNN) - El presidente Barack Obama aterrizó en Cuba el domingo, poniéndole fin a medio siglo de distanciamiento entre ambas naciones y en una demostración personal de un cambio en la política exterior con los enemigos tradicionales de EE.UU..

Obama espera que este cambio empuje al gobierno comunista de la isla a conceder más libertades a su pueblo y a abrir nuevos canales económicos para las empresas estadounidenses. 

Pero el presidente estadounidense y sus aliados también esperan un éxito mayor: un ejemplo duradero del poder de la diplomacia en el trato con los enemigos de largo tiempo.

El Air Force 1 que transportó al mandatario estadounidense, a su esposa Michelle, a sus dos hijas Sasha y Maila, su suegra y la comitiva presidencial, tocó tierra a las 4:19 pm, hora local, en el aeropuerto internacional José Martí.

Con un “Que bolá Cuba?” –saludo informal en la isla- Obama tuiteó su llegada al país caribeño.

Poco después de aterrizar fue recibido por el canciller Bruno Rodríguez.

El domingo, sus interacciones con los cubanos se calibraron con cuidado. Visitó la catedral de La Habana, saludó al cardenal Jaime Ortega -defensor clave de la mejora de las relaciones entre los EE.UU. y Cuba- y más tarde fueron a cenar a un “paladar” –uno de los cientos de restaurantes de gestión privada que recientemente obtuvieron los permisos para operar en una economía estatal-. Multitudes se habían reunido en las calles coloniales de La Habana Vieja para ver a los Obama, que paseaban a pie.

Este lunes se reunirá con su homólogo Raúl Castro.

Los cambios económicos han sido lentos en la isla, y los derechos humanos están siendo abiertamente ignorados en algunas partes del país.

Esto quedó ilustrado el domingo, cuando decenas de disidentes de las Damas de Blanco fueron detenidas después de su protesta semanal en La Habana. CNN fue testigo de cómo decenas de manifestantes fueron trasladadas en autobuses.

José Daniel Ferrer, un disidente cubano que estuvo encarcelado durante ocho años desde 2008, dijo que Obama podría actuar como presidente Ronald Reagan, exigiendo mejoras inmediatas en los derechos humanos, al igual que Reagan hizo con la Unión Soviética al exigir: "Derriben este muro".

Ferrer es uno de los disidentes que se reunirán con Obama el martes.

El viaje presidencial a La Habana es la culminación de un esfuerzo de tres años para restaurar los lazos con la isla.