(CNNEspañol) - Johana Rozo es una colombiana de 26 años que se salvó, por pocos minutos, de ser una de las más de 200 víctimas de los atentados terroristas en Bruselas, ocurridos este martes en la capital de Bélgica.

Justo este martes ella llegaría a Bruselas procedente de Barcelona a pasar unos días de vacaciones. Pero su vuelo se retrasó 15 minutos antes salir de España. Esos 15 minutos le salvaron la vida, pues en otro caso, según relata, probablemente ella, su hermana y unas amigas hubieran estado en la explosión mientras recogían el equipaje.

Ellas podrían haber estado entre las 10 víctimas mortales de las explosiones en el aeropuerto perpetradas por atacantes suicidas quienes detonaron sus dispositivos con 37 segundos de diferencia, según la policía.

Antes de aterrizar, el piloto del avión fue informado y desviado a otro aeropuerto, cerca a Bruselas. Sobrevoló la zona durante alrededor de media hora, según cuenta Rozo, quien añade que los pasajeros estaban confundidos.

“Gracias a Dios le alcanzaron a avisar al piloto. Las azafatas nos dijeron que nos salvamos de milagro”, dijo Rozo a CNN en Español desde Bélgica.

Una vez aterrizaron se dieron cuenta de la situación de emergencia que se vivía en esa ciudad. Ella y muchos otros viajeros que recién llegaban a la ciudad, en diferentes vuelos, fueron localizados en un centro especial para las víctimas, a 10 minutos de la ciudad. Hasta allí fueron escoltados por policías y permanecieron allí hasta que se reabrió el ingreso a Bruselas.

A finales de la tarde pudo dirigirse hacia Bruselas, “bajo su propio riesgo”, según le dijeron las autoridades.

“Todo el mundo estaba intranquilo, había desasosiego, no había nadie en las calles, había mucha policía y ejército”, relata ella.

Tras caminar por “un buen rato” hasta su lugar de destino —porque no habían buses, ni metro y las calles estaban solas— llegó hasta su destino en el que pasará unas cortas vacaciones empañadas por la tragedia que enluta la ciudad.

Este miércoles la ciudad amaneció altamente militarizada y custodiada por la policía. “Había más gente en la calle” a pesar del miedo, relata Johana Rozo.

Mientras la amenaza sigue latente y las autoridades persiguen al único responsable que estaría con vida, Bruselas iza sus banderas a media asta, honrando a las 31 víctimas mortales y más de 200 heridos que dejó el ataque de un grupo de terroristas que quisieron amedrentar y sembrar terror en la capital belga.