(CNN) - Las autoridades que investigan los ataques de Bruselas deben mirar hacia atrás y juntar pistas para desentrañar la red que ayudó a los terroristas a planear un atentado que mató a 31 personas e hirió a 270.

Pero cada movimiento es también un esfuerzo por detener el siguiente ataque en suelo europeo, que algunos analistas dicen que es inevitable.

Los investigadores han descubierto mucho en las últimas 48 horas.

Saben los nombres de los dos atacantes, los hermanos Khalid e Ibrahim El Bakraoui; saben que el fabricante de bombas de ISIS Najim Laachraoui murió en el aeropuerto, y tienen una imagen -aunque granulada- de otro de los sospechosos que dicen que está a la fuga.

Además han descubierto lo que parece ser un escondite, donde encontraron una bomba de clavos y productos químicos.

Todo eso puede no ser suficiente para detener el siguiente ataque, según el analista de inteligencia y seguridad de CNN, Bob Baer.

"Creo que seguirá Gran Bretaña, con más ataques en Francia", dijo Baer. "Están encontrando muchas bombas en los pisos registran".

"Creo que son sorprendidos por la cantidad de armamento y el número de seguidores, y qué tanto estaba la red conectada a París y ahora a Bruselas", agregó.

Redes muy cerradas

Las autoridades todavía están tratando de averiguar si los sospechosos actuaron solos o si estaban siendo ayudados por miembros de una célula terrorista.

"Aún hay un número de personas, posiblemente involucrados en los ataques todavía en nuestro país... que representan una amenaza", dijo Paul Van Tigchelt, funcionario de contraterrorismo belga.

Desentrañar la red puede llevar algún tiempo, sin embargo.

Baer dice que las autoridades europeas han tardado demasiado en desarrollar una red de fuentes dentro de las comunidades donde los terroristas prosperan.

"Estas comunidades de origen magrebí son muy cerradas. Es muy difícil para los servicios europeos conseguir entrar en ellas, fueron ignoradas por muchos años", dijo Baer. "Obtener fuentes dentro de estos grupos es casi imposible. Sé que los estadounidenses no las tienen".

Esa es una herramienta fundamental de la que las autoridades carecen actualmente. Salah Abdeslam, un sospechoso de los ataques en París, aparentemente estaba escondido a solo unas calles de la zona de Bruselas donde se crió.

Las autoridades lo capturaron después de un tiroteo la semana pasada, pero ¿habrían sido capaces de detenerlo antes si hubieran tenido el tipo de fuentes que Baer cree que les faltan?

Tal vez no, dice Nic Robertson, editor de Diplomacia Internacional de CNN.

"Bélgica se enfrenta a una juventud descontenta, deformada y envuelta en la ideología corrosiva de ISIS", dice Robertson. "Sus números han sido demasiado grandes para los esfuerzos antiterroristas belgas".