(CNN Español) - La disciplina y las ganas de salir adelante fueron la clave para que Jeffrey Rodríguez, un joven costarricense de 19 años, se clasificara para el Mundial de Triatlón sin ni siquiera tener una bicicleta propia.

Ahora cuenta con una que le regalaron y, según dice, esto lo compromete a dar lo mejor en la competencia mundial que se realizará en septiembre en México.

“Hice lo mejor que pude sin entrenar ciclismo, si acaso pude entrenar dos veces antes de la competencia, gracias a Dios se dio lo de la clasificación, costó, fue demasiado duro lo de ciclismo (…). No tenía el mismo nivel de lo que llevaban los demás, pero gracias a Dios se dió”, dice Jeffrey a CNN en Español.

En Bella Vista de Santa Rosa de Turrialba, su pueblo, Jeffrey es un referente de esfuerzo y disciplina.

Aquí vive con su hermano y su mamá, quien trabaja como empleada doméstica. Ella recuerda que todo empezó con el deseo que tenía Jeffrey de ser corredor.

“Y ahí fue haciendo una cadena y ahora nos vamos llevando esta gran sorpresa, y los vecinos, lo llaman a uno, o llegan aquí a visitarlo un ratito, que qué bueno, qué dicha”, cuenta la madre, Lorencina Amador Arrieta.

Su entusiasmo lo hizo dar otros pasos y a las competencias de carreras sumó ciclismo y natación, y así, completaba el triatlón. Su entrenador cuenta que las carencias de Jeffrey las enfrentaron como equipo. Él le prestó la bicicleta varias veces, lo mismo que sus compañeros.

“Yo creo que es de las cosas que nos deja el deporte, tener compañerismo muy alto entre todos, y creo que fue lo que pasó con Jeffrey entre todos buscamos ayuda, hospedaje, alimentación, inscripción, todo todo de manera que el pudiera asistir”, dijo Fernando García, entrenador de Jeffrey.

Su abuela le ayudó con el dinero que le faltaba para la inscripción de la competencia, donde logró el boleto al mundial.

Hace dos años, el padre de Jeffrey murió atropellado por un autobús. Él dice que se convirtió en su “ángel en el cielo”.

Ahora, con orgullo, madre e hijo repasan las últimas publicaciones, donde destaca el regalo que le hizo el triatlonista olímpico costarricense Leonardo Chacón cuando se enteró de que sin tener una bicicleta propia, Jeffrey se había clasificado.

“Y ahora con biclicleta todo cambió (…) ahora me llegó la bendición de la bicicleta, ahora puedo entrenar siempre”

Además de la bicicleta ya cuenta con varios patrocinios, pero sobre todo con una disciplina y un entusiasmo a toda prueba.