En esta imagen de archivo se puede ver un avión estadounidense de observación tipo OC-135B. (Crédito: YouTube/Bran Van der Sluis).

(CNN) – Mientras las tensiones políticas entre Washington y Moscú ardían esta semana, los Estados Unidos y Rusia tomaron las cosas con calma tras el aterrizaje de emergencia de un avión militar estadounidense en el oeste de Siberia, según el Pentágono.

El incidente ocurrió el miércoles, cuando el tren de aterrizaje de un vuelo de observación de Estados Unidos presentó una avería y el avión tuvo que realizar un aterrizaje imprevisto en la pista de un aeródromo de Rusia, cerca de la frontera con China.

La aeronave de observación OC-135B había despegado de un aeropuerto ruso, en Ulan Ude, para un vuelo de observación programado realizado bajo los términos del Tratado de Cielos Abiertos.

Ese tratado permite que aviones de observación desarmados de ambos países puedan volar sobre el territorio del otro.

Se pretende que los vuelos sean una medida de confianza mutua y están sujetos a disposiciones de apertura y transparencia en la información sobre lo que recopilan a través de sus cámaras y otros sensores.

En esta misión, el avión estadounidense – con observadores rusos a bordo – despegó para iniciar su plan de vuelo de observación designado, pero el tren de aterrizaje no se retrajo.

El comandante de la aeronave estadounidense, en colaboración con el equipo de escolta ruso a bordo del avión, voló hacia Jabárovsk, "de esa manera el avión podría salir de Rusia en la ruta más directa posible", dijo a CNN el portavoz del Pentágono, teniente coronel Michelle L. Baldanza.

"Debido a las limitaciones de rendimiento de los aviones, asociados a las temperaturas del verano y el mal funcionamiento del tren de aterrizaje, la pista de Jabávosk representaba el único lugar para aterrizar", agregó el vocero.

Ese aeródromo no se utiliza normalmente dentro del tratado para que los aviones de Estados Unidos salgan de Rusia.

El tripulación rusa a bordo verificó que no se grabaran imágenes durante el vuelo. El avión militar se dirigió después hacia Japón, donde está siendo reparado.

El Pentágono subrayó que no se trató de una misión de espionaje, porque todas las partes del equipo de vuelo y el sensor de a bordo estuvieron abiertos al escrutinio de la escolta rusa.