(CNN Español) - Colombia amaneció este jueves con una noticia histórica: tras casi cuatro años de conversaciones en La Habana, Cuba, los equipos negociadores del Gobierno y de la guerrilla de las FARC firmaron un acuerdo para ponerle fin al conflicto de más de cinco décadas.

La sociedad colombiana, polarizada por tantos años de conflicto, recibe esta noticia con opiniones encontradas. En Bogotá cientos salieron a celebrar la noticia y se reunieron en un parque en el nororiente de la ciudad. En las redes sociales las etiquetas #AdiósalaGuerra y #PazenColombia lideraron las tendencias en ese país pero también se hizo evidente el descontento de muchos usuarios.

Los líderes políticos de la oposición expresaron su preocupación pues según ellos este acuerdo permite impunidad, no cumple con los estándares internacionales y "siembra inestabilidad".

Para algunos ciudadanos del común lo acordado este miércoles en La Habana deja mucho que desear y están convencidos de que no significa que vaya a haber paz.

"Fue algo deshonesto con el país por parte del presidente entregarles curules a la guerrilla", dice John Fernando Meneses, quien conduce un bicitaxi en el norte de Bogotá. "El acuerdo dice que ya no va a haber más armas, entre comillas, pero existen otros grupos criminales. Ahora el ejército tiene que cuidar a los guerrilleros, el ejército que ha dado la vida por el Gobierno, que a cuántos soldados no mató la guerrilla y ahora tienen que cuidarlos, ¿qué ironía, no?".

Para José, un vendedor ambulante, la paz en Colombia vendrá sólo cuando haya igualdad.

"La paz es una palabra que manejan mucho los políticos. Pero en Colombia no hay paz. Yo vengo de los estratos bajos y ahí no hay paz ni en los hogares. Mientras tengamos que estar desesperados buscando el pan, haciendo lo que sea para sobrevivir, no va a haber paz".

Según afirma la senadora del Centro Democrático María del Rosario Guerra, lo que sucedió este 24 de agosto en Cuba reafirma las preocupaciones de la oposición.

"Lo que vemos tristemente es que se confirma que el gobierno de Santos fue el que cedió ante las exigencias de las FARC y se reafirmó que va a haber impunidad para crímenes atroces como masacres, secuestros y más. Va a haber flexibilidad política y no sólo le aseguraron cinco curules en el Senado a las FARC sino también en la cámara. Las FARC no dijeron nada sobre la erradicación del narcotráfico y la entrega de las armas, no hubo ni una sola palabra de las FARC sobre el perdón o la reparación a los que fueron víctimas de sus atentados", le afirmó Guerra a este medio.

Para millones de colombianos la paz es algo desconocido; desde hace 52 años no ha habido un periodo pacífico en el país y generaciones enteras han nacido y crecido viendo –y viviendo– los horrores del conflicto.

"La paz sería algo muy bonito si se llega a realizar. La necesitamos", dice el bogotano retirado Jorge Bermúdez. Como él, muchos en Colombia anhelan la paz, pero tienen desconfianza frente al proceso.

"No creo que se logre, realmente. El acuerdo es una cosa que no creo que vaya a darse, porque lidiar con este gente que ha matado a tantos, a niños, que ha mutilado y que de repente nos vengan a gobernar ... ¿cómo va a quedar este país con esa clase de gente", añade Bermúdez.

Para algunos, la esperanza de un país distinto es suficiente para tomar el riesgo.

Julio Correal, empresario musical colombiano y autor de la campaña de 'Adiós a la Guerra', una iniciativa del proyecto de pedagogía de paz de la presidencia, dice que el acuerdo es ante todo una oportunidad.

"Nosotros los artistas históricamente tenemos que ser agentes constructores de identidad, de memoria, y en este caso en particular como medio de reconciliación", le dijo a CNN en Español.

En la campaña cerca de 20 actores le cantan a la paz y se suman a La conversación más grande del mundo, iniciativa del Gobierno para divulgar información sobre los acuerdos.

"La oportunidad que se nos está brindando es única, estos acuerdos son los más importantes de nuestra historia reciente. Es la oportunidad de cerrar un ciclo de esta violencia terrible, de no poder expresarse, y de resolver los conflictos por las armas, y darle la oportunidad al país, al Estado y la sociedad en general de un desarrollo real. No va a ser fácil, nunca ha sido fácil, pero es más fácil que un escenario de guerra".

Para Freddy Socarrás, bogotano, los acuerdos son un primer paso hacia un futuro distinto.

"Es un sueño, una esperanza que no hemos podido vivir todavía los colombianos. Para las nuevas generaciones es poder reconstruir el país, vivir en paz. Es un día histórico para Colombia y para todos los jóvenes que van a tener un país diferente al que yo viví".

Gladis, retirada y madre de una hija, dice que la paz es para las nuevas generaciones. "Pienso en mi hija, en los hijos, ellos son los que siguen con esto, a los que les toca. A nosotros ya no".

Las delegaciones negociadoras del gobierno de Colombia y las FARC, junto con los países garantes, firmaron en La Habana un histórico acuerdo final y definitivo de su proceso de paz y fin del conflicto entre ambas partes.

El anuncio marca un punto definitivo en los casi cuatro años de negociaciones y 52 años de conflicto. No se trata de la firma del acuerdo, sino del final de la negociaciones, un paso histórico para el país. A continuación sigue la refrendación del acuerdo por parte de los colombianos a través de un plebiscito que se llevará a cabo el domingo 2 de octubre. Los acuerdos solo entrarán en efecto si los colombianos votan mayoritariamente por el Sí.

"Voy a votar por el sí", dice Naira Rodríguez, bogotana. "Es la esperanza de todo el país, creo que nos merecemos esto. Trae incertidumbre, pero hay que arriesgarse, tenemos que arriesgarnos".